El Parque de los Príncipes ya no vibra con el nombre de Kylian. Se acabó. Tras años de culebrones veraniegos, el ecosistema de París ha mutado. Si te preguntas cómo va el PSG hoy, la respuesta corta es que el equipo está en plena crisis de identidad, pero curiosamente liderando la Ligue 1 con una autoridad que roza el aburrimiento. Es una paradoja andante.
Luis Enrique ha tomado el mando absoluto. Ya no hay "galácticos" a los que pedir permiso para un cambio táctico. Ahora, el balón corre más que los nombres. Sin embargo, en la Champions League —esa obsesión que quita el sueño a Nasser Al-Khelaïfi— las costuras se empiezan a ver. El equipo genera un volumen de ocasiones insultante, pero le falta ese "instinto asesino" que solo tienen los elegidos.
El estilo "Lucho": Mucho pase, poco gol
Básicamente, el PSG de hoy es un experimento de posesión extrema. A veces pasan el 75% del tiempo con la pelota. Es asfixiante para el rival, sí. Pero honestamente, a veces también es asfixiante para el espectador.
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Bradley Barcola se ha convertido en la cara de esta nueva era. El chico tiene una zancada eléctrica. Ha asumido el rol de goleador inesperado, ocupando el vacío que dejó el '7' del Real Madrid. Pero no es lo mismo. Barcola es un puñal, pero aún le falta esa regularidad de las superestrellas mundiales. Luego tenemos a Ousmane Dembélé. Con Ousmane nunca sabes. Un día te rompe la cadera de tres defensas y al siguiente manda el balón al tercer anfiteatro. Es el caos necesario en un sistema tan rígido como el de Luis Enrique.
La defensa ha ganado enteros con la consolidación de Willian Pacho. El ecuatoriano ha caído de pie en París. Es un muro. Junto a Marquinhos, forman una pareja que da cierta seguridad, aunque las transiciones rápidas siguen siendo el talón de Aquiles del equipo. Si les robas y sales rápido, sufren. Sufren mucho.
Cómo va el PSG hoy en la tabla y sus retos inmediatos
A nivel doméstico, no hay color. El PSG va directo a otro título de liga. La diferencia de presupuesto con el resto de los equipos de Francia es tan abismal que la competición se siente, a ratos, como un entrenamiento oficial. Pero claro, a nadie en Qatar le importa ganar la Ligue 1 por duodécima vez. El termómetro real es Europa.
Y ahí es donde la cosa se tuerce. En la nueva fase de liga de la Champions, el PSG ha mostrado una ineficacia de cara a puerta que preocupa. Contra el Arsenal se vio un equipo pequeño, falto de jerarquía. Contra el Atlético de Madrid, dominaron de principio a fin para acabar perdiendo en el último suspiro. Falta un "9" de época. Gonçalo Ramos ha tenido mala suerte con las lesiones y Randal Kolo Muani parece no encajar del todo en lo que pide el técnico asturiano.
Luis Enrique insiste en que no necesitan un goleador de 40 goles por temporada porque prefiere repartir la responsabilidad entre cinco jugadores de 10 goles. Suena bien en la teoría. En la práctica, cuando las papas queman, echas de menos a alguien que la empuje sin preguntar.
La gestión de vestuario: Un remanso de paz (por ahora)
Lo más positivo de cómo va el PSG hoy es el ambiente. Se acabó el drama. Ya no hay filtraciones diarias sobre si Neymar salió de fiesta o si Messi no saludó a la grada. El vestuario es joven. Tienen hambre. Vitinha se ha erigido como el cerebro del mediocampo, dictando el ritmo de cada partido con una madurez impropia de su edad. Es, posiblemente, el jugador más infravalorado de la plantilla actual.
Warren Zaïre-Emery sigue quemando etapas a una velocidad absurda. Con apenas 18 años, juega como un veterano de 30. Es el orgullo de la cantera, el símbolo de que el PSG ya no solo quiere comprar estrellas, sino también fabricarlas. Esa es la narrativa oficial del club, al menos. Quieren alejarse de la imagen de "equipo estado" sin alma para ser un proyecto deportivo serio.
Pero no nos engañemos. La presión en París es una olla a presión. Un par de malos resultados en Europa y los fantasmas del pasado vuelven a sobrevolar el Camp des Loges. Luis Enrique tiene crédito, pero no es infinito. Su relación con la prensa francesa sigue siendo, digamos, tirante. Sus respuestas cortas y su sarcasmo no sientan bien en los platós de televisión parisinos cuando el equipo no gana.
¿Qué esperar del PSG en los próximos meses?
Si quieres saber hacia dónde va este barco, fíjate en el mercado de invierno. Se rumorea que buscan un refuerzo en la zona de ataque, alguien que pueda ofrecer algo distinto a lo que ya tienen. La lesión de larga duración de Lucas Hernández también ha dejado un hueco en la rotación defensiva que Nuno Mendes, pese a su enorme talento ofensivo, no siempre logra cubrir en la faceta de cierre.
El calendario que tienen por delante es una trampa. Tienen que asegurar la clasificación europea mientras gestionan el cansancio de una plantilla que, aunque amplia, depende mucho de sus pilares en el centro del campo. Si Vitinha o Joao Neves estornudan, el PSG se resfría. El joven Neves, por cierto, ha sido un acierto total. Su capacidad para recuperar balones y distribuirlos con criterio ha hecho que nadie se acuerde de los mediocentros físicos que solían fichar antes.
Puntos clave de la actualidad parisina:
- Liderazgo sólido en la Ligue 1 pero con dudas en Champions.
- Dependencia excesiva del sistema de posesión de Luis Enrique.
- Falta de un finalizador de élite que traduzca el dominio en goles.
- Irrupción definitiva de jóvenes como Barcola y Zaïre-Emery.
- Portería en debate: Donnarumma alterna paradas imposibles con errores de bulto en la salida de balón.
El PSG hoy es un equipo en construcción que se niega a admitir que está en construcción. Tienen el dinero, tienen la idea y tienen el talento joven. Les falta el peso de la historia y esa pizca de suerte que siempre les da la espalda en los momentos clave. Es un equipo más divertido de analizar tácticamente que el de los años anteriores, pero quizás menos intimidante para los grandes de Europa.
Para entender realmente cómo va el PSG hoy, hay que dejar de buscar al Messi o al Mbappé de turno y fijarse en los movimientos sin balón. Es un fútbol de autor. Si te gusta el estilo de la selección española o del Barça de hace unos años, te gustará este PSG. Si prefieres el rock and roll y el fútbol de contragolpe, probablemente te desesperes viéndolos dar 800 pases para terminar centrando al área donde no hay nadie de más de un metro ochenta.
Acciones recomendadas para seguir al equipo:
- Monitorear las rotaciones de Luis Enrique en los partidos previos a la Champions; ahí es donde suele dar pistas de sus planes reales.
- Seguir de cerca la evolución goleadora de Bradley Barcola en la Ligue 1 para ver si es capaz de mantener el ritmo bajo presión internacional.
- Observar la integración de los lesionados que regresan, especialmente Gonçalo Ramos, cuya presencia podría cambiar drásticamente el dibujo táctico del ataque.
- Analizar los datos de "Expected Goals" (xG) del equipo; el PSG suele generar mucho más de lo que anota, y esa brecha marcará su éxito o fracaso esta temporada.