Tener un "Benjamin" en la mano se siente bien. Es el billete de mayor denominación en circulación en Estados Unidos y, honestamente, es el objeto de deseo de medio mundo. Pero seamos sinceros: recibir billetes de 100 dólares fuera de un banco da un poco de miedo. Te quedas mirando el papel, lo tocas, lo pones a contraluz y esperas que no sea una falsificación de esas que dan ganas de llorar.
No es para menos.
Desde que se rediseñó en 2013 con esa banda azul en 3D que parece magia, la Reserva Federal ha intentado ponérselo difícil a los falsificadores. Aun así, circulan versiones viejas de los años 90 y "superdólares" que engañan hasta al ojo más entrenado. Si usas dólares para ahorrar, para viajar o para negocios, necesitas saber qué estás tocando. No se trata solo de que sea verde; se trata de la textura, del hilo de seguridad y de detalles que casi nadie nota.
El billete azul y el mito de la validez
Mucha gente cree que los billetes de 100 dólares antiguos ya no sirven. Falso. Básicamente, cualquier diseño emitido desde 1914 sigue siendo moneda de curso legal según el Departamento del Tesoro. Sin embargo, hay un problema práctico: los comercios. Si intentas pagar con un billete de "cabeza pequeña" (los anteriores a 1996) en un supermercado en Miami o en una casa de cambio en Buenos Aires, probablemente te miren como si estuvieras intentando pagar con billetes de Monopoly.
El modelo actual, conocido como el "azulito" por su banda tridimensional, es el estándar de oro.
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¿Por qué es tan especial esa banda? Porque no está impresa en el papel. Está tejida. Si mueves el billete, verás que las campanas se transforman en números 100. Es un efecto óptico brutal que resulta carísimo de replicar. Si pasas la uña por el hombro de Benjamin Franklin, deberías sentir una rugosidad característica. Es la impresión calcográfica. Si el billete se siente suave como un papel de impresora normal, desconfía de inmediato.
La famosa campana en el tintero
Hay un detalle que la mayoría de la gente pasa por alto. A la derecha de Franklin hay un tintero de color cobre. Dentro de ese tintero hay una campana. Lo curioso es que, al inclinar el billete, la campana cambia de color cobre a verde. Esto crea un efecto donde la campana parece aparecer y desaparecer dentro del tintero.
Es una medida de seguridad de cambio de color que usa tintas que cuestan una fortuna. Los falsificadores suelen usar tintas brillantes normales que brillan pero no cambian de tono de forma limpia.
¿Por qué el billete de 100 dólares es el rey del mundo?
Es una locura pensar que hay más billetes de 100 dólares circulando fuera de Estados Unidos que dentro. Según datos de la Reserva Federal de Chicago, más del 60% de estos billetes viven en el extranjero.
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Es la moneda de reserva por excelencia.
En países con alta inflación, el billete de 100 es el salvavidas. Pero eso también lo convierte en el blanco principal de los falsificadores internacionales. No estamos hablando de un tipo en un sótano con una impresora de inyección de tinta. Hablamos de operaciones casi industriales. Por eso, el papel del dólar no es papel. Es una mezcla de 75% algodón y 25% lino. Por eso sobrevive a un ciclo de lavadora, cosa que un ticket de compra no haría jamás.
Los hilos rojos y azules
Si miras muy de cerca, verás fibras diminutas de color rojo y azul incrustadas en todo el papel. No están dibujadas. Están integradas en la masa de la fibra. Algunos estafadores intentan dibujar estas fibras con bolígrafos de punta fina, pero se nota a leguas cuando usas una lupa básica.
Errores comunes al revisar tus 100 dólares
Muchos usan el famoso marcador detector de billetes falsos. Te voy a decir la verdad: no es infalible. De hecho, es bastante fácil de engañar.
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Esos marcadores reaccionan al almidón del papel normal. Si un falsificador usa papel de alta calidad sin almidón o incluso "lava" un billete de 1 dólar para imprimir uno de 100 encima (un proceso llamado bleaching), el marcador marcará amarillo como si fuera auténtico. Por eso, lo más importante es el hilo de seguridad vertical que dice "USA 100" y que brilla en color rosa bajo luz ultravioleta.
- La marca de agua: Debe ser un retrato de Benjamin Franklin que se ve desde ambos lados.
- El microtexto: Hay palabras minúsculas en el cuello de Franklin y en los bordes del billete. Si las letras están borrosas, es falso.
- El número 100 gigante: En la esquina inferior derecha, el número 100 cambia de cobre a verde al inclinarlo.
Cómo manejar billetes de series antiguas
Si tienes ahorros en billetes de 100 dólares de la serie 1990 o 1996, no entres en pánico. Valen lo mismo. Pero si vas a viajar a Asia o Latinoamérica, te recomiendo cambiarlos en un banco estadounidense antes de salir. En muchos países, las casas de cambio aplican una comisión de "castigo" a los billetes viejos o simplemente no los aceptan porque son más fáciles de falsificar.
Es injusto, pero es la realidad del mercado informal.
Incluso un billete de la serie actual que esté muy sucio o roto puede perder valor en el mercado negro o informal. El estado físico importa casi tanto como la autenticidad cuando estás fuera del sistema bancario tradicional.
Pasos prácticos para proteger tu dinero
- Usa el tacto primero: La impresión de los billetes de 100 dólares es en relieve. Raspa con la uña el traje de Franklin; si no hay textura, hay problemas.
- Busca la banda azul 3D: Mueve el billete vertical y horizontalmente. Las campanas y los números 100 deben moverse en dirección opuesta al movimiento que tú haces.
- Verifica el hilo bajo luz UV: Si manejas mucho efectivo, compra una linterna UV barata. El hilo de 100 dólares debe brillar en color rosa neón. Si brilla azul o no brilla, es falso.
- Compara siempre: Si tienes dudas, pon el billete sospechoso al lado de uno que sepas que es auténtico. Las diferencias de color en el papel suelen ser evidentes.
- Reporta sin miedo: Si te llega un billete falso, no intentes pasarlo a otra persona. Es un delito federal. Entrégalo a la policía o a un banco y asume la pérdida; es mejor que terminar en un lío legal.