Te compras un reloj nuevo. Lo sacas de la caja, te lo pones en la muñeca y, de repente, parece que llevas puesto un grillete medieval. Baila, se gira, te golpea el hueso del carpo y, básicamente, es imposible de usar así. Aprender cómo acortar un reloj es una de esas habilidades que parecen de cirujano, pero que en realidad solo requieren un poco de pulso y las herramientas adecuadas.
No es solo cuestión de estética. Un reloj que queda flojo se raya más rápido. ¿Por qué? Porque choca contra todo. Además, si es un reloj con sensores de frecuencia cardíaca, como muchos híbridos modernos, si no toca la piel, no sirve para nada. La mayoría de la gente corre a la joyería y paga 10 o 15 euros por algo que se hace en cinco minutos. Honestamente, si tienes un destornillador de precisión o incluso un clip resistente, puedes hacerlo tú mismo en el sofá de tu casa.
Los diferentes tipos de correas y por qué importan
No todos los relojes se acortan igual. Obvio. Si tienes una correa de cuero, solo necesitas hacer un agujero extra, pero si hablamos de un armis metálico, la cosa se pone técnica. Los brazaletes de acero suelen tener tres sistemas principales: pasadores de presión, tornillos o el sistema de "láminas" que ves en los Casio más clásicos.
Los tornillos son la gloria. Son comunes en marcas de lujo como Rolex o en micro-marcas de alta calidad como Traska. Solo necesitas un destornillador de relojero de 1.2mm o 1.4mm. Pero ojo, que aquí es donde la gente mete la pata. Los tornillos a veces traen fijador de roscas (Loctite). Si intentas girar y está duro, no fuerces. Podrías "mellar" la cabeza del tornillo y ahí sí que tienes un problema serio. Un poco de calor con un secador de pelo suele ablandar el pegamento.
Luego están los pasadores de presión. Son los más comunes en marcas como Seiko, Citizen o cualquier reloj de gama media. Son tubitos de metal que atraviesan el eslabón. Para sacarlos, necesitas un punzón. Es importante fijarse en las flechas grabadas en el interior de los eslabones. Siempre hay que empujar en la dirección de la flecha. Si lo haces al revés, el pasador se encaja y podrías doblar el metal del brazalete.
El drama de los casquillos o "collars"
Si tienes un Seiko de gama media-alta, como un Monster o un Samurai, prepárate. Estos usan un sistema de "pin and collar". Es el terror de los aficionados. Básicamente, hay una pieza minúscula, un tubito casi invisible llamado casquillo, que es lo que realmente sujeta el pasador.
Si no te das cuenta y sacas el pasador, el casquillo se caerá al suelo. Si tienes alfombra, despídete de él. Sin esa pieza, el pasador se saldrá solo y tu reloj terminará estrellado contra el pavimento. Cuando busques cómo acortar un reloj de este tipo, hazlo siempre sobre una bandeja blanca o un paño de microfibra para ver dónde caen las piezas.
Herramientas básicas que no te van a arruinar
No necesitas un kit de 500 euros. De hecho, los kits que venden en Amazon por 15 euros suelen ser suficientes para un par de usos, aunque la calidad del acero de los punzones sea cuestionable.
- Un martillo pequeño de joyero (con una cara de plástico para no rayar).
- Un soporte de plástico para el brazalete (tiene ranuras para que el pasador salga por debajo).
- Punzones de diferentes grosores (0.7mm, 0.8mm y 0.9mm son los estándar).
- Un "quita-pasadores" de rosca. Es esa maquinita donde pones el reloj y giras una manivela. Es mucho más seguro para principiantes porque evita que el punzón resbale y raye el lateral del eslabón.
Si no tienes nada de esto, un clip de papel grueso y un martillo de carpintero usado con extrema delicadeza pueden funcionar, pero es jugar con fuego. Yo he visto relojes de 3.000 euros con rayones profundos porque el dueño pensó que un destornillador de ferretería valdría. No vale.
Paso a paso: Cómo acortar un reloj de eslabones
Primero, póntelo. Tienes que calcular cuántos eslabones sobran. Un truco de vieja escuela es meter el dedo meñique entre la muñeca y el cierre. Si entra justo, está bien. Si entra el dedo gordo, sobran piezas.
A la hora de quitar eslabones, la simetría es tu mejor amiga. No quites tres de un lado y dejes el otro intacto. El cierre del reloj debe quedar centrado en la parte inferior de tu muñeca. Si quitas cuatro eslabones, quita dos de cada lado. Si tienes que quitar un número impar, suele ser mejor que el lado de las "6" (la parte de abajo de la esfera) sea un poco más corto que el de las "12". Esto hace que la caja del reloj tienda a inclinarse hacia ti cuando miras la hora, en lugar de alejarse.
El proceso manual
- Busca las flechas. Están en la cara interna del brazalete. Indican hacia dónde debe salir el metal.
- Coloca el reloj en el soporte. Asegúrate de que el pasador que vas a sacar esté alineado con el agujero del soporte.
- Usa el punzón y el martillo. Golpes secos, pero suaves. No hace falta fuerza bruta, sino precisión.
- Extrae el pasador con unos alicates pequeños si se queda a mitad de camino.
- Repite en el otro extremo del eslabón que quieres eliminar.
- Une los eslabones restantes. Para meter el pasador, hazlo en contra del sentido de la flecha. La parte "abierta" o más ancha del pasador debe quedar hacia afuera al final.
Un detalle que mucha gente olvida al aprender cómo acortar un reloj es el micro-ajuste. Si miras el cierre (la hebilla), verás que suele tener unos agujeritos pequeños en los laterales. Esto sirve para ajustar el tamaño sin quitar eslabones enteros. Con un palillo de dientes o la herramienta de resortes, puedes mover el pasador del cierre un par de milímetros. A veces, eso es todo lo que necesitas para que el reloj pase de "molesto" a "perfecto".
El caso especial de las mallas milanesas
Las correas tipo mesh o milanesas son mucho más fáciles, pero tienen truco. No hay eslabones que quitar. En su lugar, hay una pestaña en el cierre que se levanta con un destornillador plano. Una vez levantada, la pieza entera se desliza por la malla.
El error común aquí es no encajar bien la pestaña en las muescas de la correa antes de presionar hacia abajo. Si la cierras a la fuerza fuera de su sitio, vas a doblar el mecanismo y el reloj se te caerá en mitad de la calle. Fíjate bien en que la pieza "caiga" en uno de los carriles horizontales de la malla antes de hacer clic.
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Qué hacer con los eslabones que sobran
Guárdalos. No los tires a la basura, ni los dejes tirados en un cajón donde se pierdan. Mételos en una bolsa pequeña de plástico (las típicas de autocierre) y métela en la caja original del reloj.
¿Por qué? Primero, porque si algún día decides vender el reloj, un comprador con la muñeca más grande que la tuya no te lo comprará si faltan piezas. Segundo, porque tu muñeca cambia. Con el calor del verano, el cuerpo retiene líquidos y la muñeca se hincha. Puede que en invierno te quede perfecto y en agosto necesites volver a ponerle un eslabón. Además, si rompes un eslabón por accidente (pasa más de lo que crees), tendrás repuestos gratis.
Errores fatales al intentar acortar un reloj
El mayor error es la impaciencia. Si ves que el pasador no sale, para. Podría ser que tu reloj use pasadores de rosca decorativos que parecen de presión, o viceversa. Marcas como Cartier o marcas de moda tipo Michael Kors a veces usan sistemas propietarios que son un dolor de cabeza.
Otro error clásico es perder los "pins". Son tan pequeños que un estornudo los manda a otra dimensión. Trabaja siempre en una superficie despejada. Y si te sientes frustrado, deja las herramientas y vuelve a intentarlo en diez minutos. La frustración es la madre de los cristales rayados y las cajas de acero marcadas.
Para quienes buscan cómo acortar un reloj de cerámica (como algunos modelos de Rado o Chanel), mi consejo es radicalmente distinto: no lo hagas tú. La cerámica es extremadamente dura pero muy frágil ante impactos laterales. Un golpe de martillo ligeramente desviado y el eslabón de 100 euros se romperá en mil pedazos. En ese caso, la joyería es una inversión, no un gasto.
Resumen de pasos para el éxito
- Mide dos veces, quita un eslabón una sola vez.
- Usa siempre las flechas de dirección como guía sagrada.
- Mantén la simetría respecto al cierre para que el reloj no "baile" hacia los lados.
- Utiliza el micro-ajuste del cierre para el ajuste fino final.
- Asegúrate de que los pasadores queden totalmente al ras; si sobresalen un poco, se engancharán con la ropa y terminarán saliéndose.
Si después de quitar los eslabones notas que el reloj te aprieta demasiado al cerrar el puño, es que te has pasado. Es mejor que el reloj tenga un margen de movimiento de medio centímetro que llevarlo como un torniquete. La circulación de tu mano te lo agradecerá al final del día.
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Una vez que domines el arte de los pasadores, ya no dependerás de nadie. Podrás comprar relojes online sin miedo a que no te queden bien o cambiarle el brazalete metálico por una correa de piel en segundos. Al final, es parte del placer de coleccionar relojes: conocer tu máquina por dentro y por fuera.
Siguientes pasos para ajustar tu reloj con seguridad:
- Identifica el sistema de unión: Revisa los laterales de los eslabones para confirmar si son tornillos (tienen ranura) o pasadores de presión (son lisos y redondeados).
- Verifica las flechas internas: Si no hay flechas, es probable que los eslabones no sean extraíbles o que el sistema sea de pasadores de muelle internos (común en algunas correas de titanio).
- Limpia el brazalete antes de empezar: El sudor y el polvo acumulados pueden actuar como pegamento dentro de los eslabones; un poco de agua con jabón y un cepillo de dientes viejo facilitarán mucho la extracción de los pernos.