Si miras el calendario y ves que cae en viernes, es probable que sientas un ligero escalofrío. Es normal. La cultura pop nos ha machacado la cabeza con máscaras de hockey y campamentos sangrientos. Pero si te preguntas que se celebra el viernes 13 de junio, la respuesta depende totalmente de en qué parte del mundo pongas el pie. Mientras unos se encierran en casa por miedo a la mala suerte, en Lisboa están asando sardinas en la calle y bailando hasta el amanecer.
No es broma.
La coincidencia de la superstición anglosajona con una de las festividades religiosas y populares más potentes del mundo católico crea un choque cultural fascinante. No es solo un día de "mala suerte". De hecho, para millones de personas, es el día más afortunado del año porque marca el punto álgido de las celebraciones de San Antonio de Padua.
El fenómeno de San Antonio: Mucho más que el santo de las cosas perdidas
El 13 de junio es, ante todo, el día de San Antonio. Aunque nació en Lisboa, se le conoce como San Antonio de Padua porque fue allí donde murió en 1231. Pero Lisboa no olvida a su hijo pródigo.
La noche del 12 al 13 de junio, la ciudad se transforma. Básicamente, se convierte en una parrilla gigante al aire libre. Si caminas por barrios históricos como Alfama, Mouraria o Madragoa, el humo de las sardinas asadas te va a perseguir por cada callejón. Es una experiencia sensorial bruta. La gente saca mesas a la calle, cuelga guirnaldas de colores y se olvida de que, técnicamente, ese viernes 13 debería dar miedo.
¿Por qué es tan importante?
San Antonio es el "Santo Casamentero". Existe una tradición brutal llamada los Casamentos de Santo António. El ayuntamiento de Lisboa patrocina bodas colectivas para parejas con pocos recursos económicos. Es un evento masivo, televisado y con una carga emocional enorme para los locales. Las novias bajan por la Avenida da Liberdade en un desfile que deja a cualquier boda real en pañales.
¿Por qué nos da pánico el viernes 13?
Vale, hablemos del elefante en la habitación. El miedo al viernes 13 tiene nombre médico: paraskevidekatriafobia. Sí, es un trabalenguas. Pero la fobia es real. Mucha gente evita volar, firmar contratos o incluso salir de la cama cuando el calendario marca esta combinación.
Honestamente, no hay una sola razón histórica clara, sino un cúmulo de mitos que se han ido pegando como pegamento.
Primero, está el tema bíblico. En la Última Cena había 13 personas. Judas, el traidor, era el número 13. Y Jesús fue crucificado un viernes. Boom. La combinación perfecta para el desastre. Luego tienes la caída de los Caballeros Templarios. El viernes 13 de octubre de 1307, el rey Felipe IV de Francia ordenó el arresto masivo de los templarios. Los torturaron y los quemaron en la hoguera.
Aunque los historiadores discuten si este evento fue realmente el origen de la superstición, la narrativa es demasiado jugosa para ignorarla.
En la cultura moderna, la película de 1980 dirigida por Sean S. Cunningham terminó de sellar el destino de esta fecha. Jason Voorhees se convirtió en el embajador oficial del miedo. Pero ojo, que esto es principalmente una cosa del mundo anglosajón y de influencia estadounidense. En España, Grecia y gran parte de Latinoamérica, el día "maldito" suele ser el martes 13.
Tradiciones curiosas y rituales de amor
Si decides ignorar la mala suerte y enfocarte en que se celebra el viernes 13 de junio, te encontrarás con los manjericos.
¿Qué es un manjerico? Es una planta de albahaca de hoja muy pequeña que se regala este día. Pero no es solo una planta. Viene con una bandera de papel que tiene un poema o un verso de amor. Tradicionalmente, los hombres se la regalaban a sus novias.
Hay un detalle importante: no puedes oler la planta directamente. Si acercas la nariz a la albahaca, se dice que se seca. Tienes que pasar la mano suavemente por encima y luego oler tu mano. Es una tradición delicada, casi poética, que contrasta muchísimo con la imagen agresiva que tenemos del viernes 13 en el cine.
El 13 de junio en la historia y la ciencia
No todo son santos y asesinos de película. Este día ha visto eventos que cambiaron el rumbo del mundo.
- En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania lanzó la primera bomba V-1 contra Londres. Fue un viernes 13 de junio. Esto alimentó muchísimo la paranoia en el Reino Unido sobre la "maldición" del día.
- En 1983, la sonda Pioneer 10 se convirtió en el primer objeto fabricado por el hombre en abandonar el sistema solar central, cruzando la órbita de Neptuno. Un hito científico brutal que ocurrió un 13 de junio.
- En 2026, este día caerá precisamente en viernes, lo que activará todas las alarmas de los amantes de lo esotérico y las festividades portuguesas simultáneamente.
A veces olvidamos que la historia no descansa por supersticiones. Los mercados financieros, por ejemplo, suelen mostrar una volatilidad curiosa en estas fechas. No porque el universo conspire, sino porque los humanos somos irracionales. Si suficientes traders creen que un viernes 13 va a ser un mal día, actúan con cautela y terminan creando una profecía autocumplida.
Cómo sobrevivir (y disfrutar) este día
Si eres de los que prefiere no tentar a la suerte, hay formas de darle la vuelta a la tortilla. En lugar de esconderte, puedes adoptar la mentalidad de Lisboa.
Busca una verbena.
Incluso fuera de Portugal, muchas comunidades brasileñas y lusas celebran las Fiestas Juninas. Es la época de las hogueras, de la comida de maíz, de los bailes típicos y de agradecer las cosechas. Es una energía de renovación. El viernes 13 de junio puede ser, literalmente, el mejor día de tu verano si decides que la fiesta le gana al miedo.
Algunos consejos prácticos si estás en Portugal o Brasil:
- Ponte calzado cómodo: Las calles de adoquines en Lisboa son asesinas, y vas a caminar mucho.
- No busques sardinas en restaurantes caros: Las mejores están en las esquinas de los barrios viejos, servidas sobre una rebanada de pan de centeno que absorbe toda la grasa.
- Aprende a bailar "Pimba": Es el género musical popular por excelencia en estas fechas. No es elegante, pero es divertidísimo.
- Cuidado con el manjerico: Recuerda la regla de oro: no metas la nariz en la planta si no quieres quedar como un turista mal informado.
La dualidad de una fecha única
Al final del día, lo que se celebra el viernes 13 de junio es una lucha entre la luz y la sombra. Por un lado, el terror psicológico de una cifra que nos inquieta desde tiempos inmemoriales. Por el otro, la explosión de vida de las fiestas populares que celebran la fertilidad, el amor y la comunidad.
Es curioso cómo un mismo número puede significar "peligro" para un neoyorquino y "boda y sardinas" para un lisboeta. La cultura es así de extraña.
Si te encuentras en un viernes 13 de junio, tienes dos opciones. Puedes quedarte en casa repasando las estadísticas de accidentes de avión o puedes salir a buscar una planta de albahaca y un buen trozo de sardina asada. La ciencia dice que las probabilidades de que te pase algo malo son exactamente las mismas que cualquier otro día del año. La tradición dice que, si rezas a San Antonio, podrías hasta encontrar las llaves que perdiste hace un mes o, quién sabe, al amor de tu vida.
Próximos pasos para aprovechar el 13 de junio:
- Verifica los eventos locales: Si vives en una ciudad con comunidad portuguesa o brasileña, busca "Festa de Santo António". Suelen ser abiertas al público y muy acogedoras.
- Adopta un ritual positivo: En lugar de evitar cosas, haz algo que te dé suerte. Compra una planta, cocina algo especial o simplemente sal a caminar. Romper el ciclo del miedo es la mejor forma de anular la superstición.
- Planifica un viaje: Si alguna vez has querido visitar Portugal, la semana del 13 de junio es, sin duda, el momento más auténtico para hacerlo, aunque los hoteles vuelan meses antes.