Trump en la ONU: Lo que realmente pasó y por qué el mundo está en shock

Trump en la ONU: Lo que realmente pasó y por qué el mundo está en shock

¿Te acuerdas de cuando todo el mundo decía que las formas tradicionales de la diplomacia eran sagradas? Bueno, Donald Trump llegó a la 80.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2025 y, básicamente, tiró ese manual por la ventana. No fue solo un discurso. Fue una demolición controlada de cómo funciona el mundo desde 1945.

Si entraste aquí buscando el típico resumen aburrido de noticias, lamento decirte que esto es otra cosa. Hablar de Trump en la ONU hoy significa entender que Estados Unidos ya no quiere ser el policía del mundo, ni su chequera, ni su niñera. Honestamente, la tensión en ese salón de mármol verde en Nueva York se podía cortar con un cuchillo.

El regreso triunfal (y bastante ruidoso) a Turtle Bay

Trump no pisaba ese estrado desde hacía seis años. Y vaya que lo hizo notar. Empezó quejándose de una escalera mecánica rota y de un teleprompter que no funcionaba bien. Típico de él, ¿no? Pero tras las quejas domésticas, soltó la bomba: para él, la ONU es una organización con "un potencial tremendo" que se está desperdiciando en "palabras vacías".

Dijo algo que dejó a varios embajadores con la boca abierta. Afirmó que bajo su segundo mandato, Estados Unidos ha entrado en una "Edad de Oro" y que, en apenas siete meses, había terminado con siete guerras que otros llamaban "interminables". Es una cifra que suena a locura, pero él la defiende a capa y espada, mencionando especialmente su capacidad para negociar directamente con líderes como Putin.

¿Qué fue lo que más dolió a los líderes europeos?

No fueron los aranceles. Fue el tono. Trump les dijo en su cara que era "vergonzoso" que siguieran comprando gas y petróleo a Rusia mientras decían luchar contra ellos. "Están siendo invadidos por una fuerza de extranjeros ilegales", les soltó, refiriéndose a la crisis migratoria en Europa. Kinda fuerte, ¿verdad?

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El argumento central fue que la ONU, en lugar de detener invasiones, las estaba financiando. Citó una cifra específica: 372 millones de dólares que la organización supuestamente usó en 2024 para ayudar a migrantes a llegar a la frontera sur de EE. UU. Para Trump, esto no es cooperación; es un ataque directo a la soberanía occidental.

La gran ruptura: El adiós a 66 organismos internacionales

Si pensabas que el discurso fue agresivo, lo que vino después en enero de 2026 fue el golpe de gracia. No se quedó en palabras. Trump en la ONU pasó de ser una crítica retórica a un divorcio legal masivo. Hace apenas unos días, la Casa Blanca confirmó la retirada de Estados Unidos de 66 organizaciones y entidades internacionales.

Aquí no hay términos medios. Estamos hablando de abandonar el Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y dejar de financiar programas de población, desarrollo y hasta temas de energía verde. Según el Secretario de Estado, Marco Rubio, estas instituciones son "redundantes, mal gestionadas y contrarias a los intereses de Estados Unidos". Básicamente, el mensaje es: si no nos sirve, no lo pagamos.

La lista negra de la administración Trump

Para que te des una idea de la magnitud, la retirada incluye:

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  • 31 organizaciones afiliadas directamente a la ONU.
  • Entidades de derechos humanos y fondos para el cambio climático.
  • Programas de asistencia para refugiados que la administración considera "globalistas".

Es un giro de 180 grados. Mientras que administraciones anteriores veían estas sillas como una forma de ejercer poder suave (soft power), Trump las ve como una fuga de dinero de los contribuyentes. "Ya no aceptaremos que el contribuyente estadounidense sea el asegurador del mundo", dijo Rubio. Y lo dice en serio.

¿Por qué importa esto ahora mismo?

Muchos expertos, como Johan Rockström del Instituto de Potsdam, están pegando el grito en el cielo. Dicen que esto va a acelerar el calentamiento global y que EE. UU. se está quedando solo. Pero hay otra cara de la moneda. Hay gente que cree que la ONU necesitaba un "baño de realidad".

Trump propuso algo curioso: usar un sistema de verificación con Inteligencia Artificial para controlar las armas biológicas. Es como si quisiera saltarse la burocracia humana y reemplazarla con tecnología que no se pueda corromper. Es una visión extraña, mitad aislacionista, mitad futurista.

La "Doctrina Donroe" y el nuevo orden

En los pasillos de Washington ya se habla de la "Doctrina Donroe" (un juego de palabras entre Trump y la Doctrina Monroe). La idea es simple: América para los americanos, y el resto del mundo que se las arregle como pueda, o que pague por la protección de Estados Unidos.

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En su discurso, Trump incluso mencionó que él mismo se ofreció hace años para renovar el complejo de la ONU por 500 millones de dólares, y que la organización terminó gastando miles de millones para dejarlo peor y sin suelos de mármol. Esa anécdota resume perfectamente su visión: la ONU es un mal negocio.


Lo que tú puedes hacer para entender este lío

Navegar por las noticias de Trump en la ONU en 2026 requiere un filtro crítico. No te quedes solo con el titular escandaloso. Aquí hay un par de pasos prácticos para que no te vendan gato por liebre:

  1. Revisa los presupuestos: No creas solo en el discurso de "nos roban el dinero". Busca los informes de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) para ver cuánto se está ahorrando realmente con estas retiradas y dónde se está reasignando ese capital.
  2. Sigue los movimientos de China y Rusia: Históricamente, cuando EE. UU. deja un vacío en una organización internacional, China suele llenarlo. Observa quién toma la presidencia de esos comités de los que Trump se está saliendo.
  3. Monitorea los precios de la energía: Trump insiste en que las energías renovables son una "estafa" y está volviendo al carbón y al petróleo. Esto va a afectar los mercados globales pronto.

El panorama ha cambiado. Ya no estamos en la era de la cooperación romántica post-Segunda Guerra Mundial. Estamos en la era de los resultados transaccionales. Si quieres entender el futuro de la política exterior, tienes que dejar de mirar a la ONU como un parlamento mundial y empezar a verla como un tablero de negocios donde Trump acaba de subir la apuesta al máximo.