Selección femenina de fútbol de Suiza: Por qué ya no son las víctimas de Europa

Selección femenina de fútbol de Suiza: Por qué ya no son las víctimas de Europa

Suiza solía ser ese equipo que simplemente "estaba ahí". Participaban, corrían mucho, perdían con dignidad ante las potencias y volvían a casa. Ya no. La selección femenina de fútbol de Suiza ha dejado de ser un conjunto de relleno para convertirse en una piedra en el zapato de cualquiera. Si has estado prestando atención a la Women's Super League o a las convocatorias de la Women's Champions League, sabrás que el talento helvético está inundando los mejores clubes del mundo. No es casualidad. Es un plan ejecutado con precisión de relojero, valga el cliché, pero con una garra que antes les faltaba.

Honestamente, el giro de guion empezó a gestarse hace una década, pero es ahora cuando los frutos están maduros. Con la Eurocopa 2025 en el horizonte, donde ellas son las anfitrionas, la presión es brutal. Ya no basta con competir. Ahora el país les exige ganar.

El efecto Inka Grings y la transición hacia el 2025

La llegada de Inka Grings al banquillo en 2023 fue una declaración de intenciones, aunque su salida posterior dejó algunas dudas sobre la estabilidad del proyecto a corto plazo. Grings, una leyenda del fútbol alemán, intentó inyectar una mentalidad ganadora que a veces chocaba con la cultura más reservada del vestuario suizo. Sin embargo, lo que realmente importa aquí es el material humano.

Hablemos de nombres propios porque sin ellos no entiendes nada. Ramona Bachmann. Si no conoces a Bachmann, no has visto fútbol femenino de élite. Ha pasado por el Chelsea, el PSG y ahora está en la NWSL con el Houston Dash. Es la magia. Es la jugadora que, cuando el partido está trabado, se inventa un regate en una baldosa y cambia el marcador. Pero no está sola. La columna vertebral de esta selección femenina de fútbol de Suiza es, probablemente, una de las más infravaloradas de la UEFA.

Lia Wälti es el cerebro. Juega en el Arsenal y, básicamente, es la que dicta el ritmo de todo. Si Wälti tiene un buen día, Suiza puede ganarle a cualquiera. Es esa mediocentro que no sale en todos los highlights de TikTok pero que recupera quince balones y entrega otros veinte con una precisión quirúrgica. Sin ella, el equipo se desmorona. Es así de simple.

Un camino de espinas: De las sombras al escaparate mundial

Hubo un tiempo, no hace mucho, en que clasificarse para un Mundial era un sueño húmedo para la Asociación Suiza de Fútbol (SFV-ASF). Todo cambió en 2015. Esa fue su primera Copa del Mundo. Llegaron a octavos. Nada mal para unas debutantes. Luego vino el bajón de no clasificar para 2019, un golpe de realidad que dolió muchísimo en Berna y Zúrich.

¿Qué hicieron? En lugar de lamentarse, invirtieron. La liga local, la AXA Women's Super League, empezó a recibir más atención. No es la liga inglesa ni la española, pero es un trampolín. Las jugadoras jóvenes ya no se quedan en Suiza hasta los 25 años; se van a los 18 a Alemania o Francia. Eso ha subido el nivel competitivo del grupo nacional de una forma exponencial.

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El Mundial de 2023 fue la prueba de fuego. Suiza pasó la fase de grupos sin conceder un solo gol. Empataron con Noruega, le ganaron a Filipinas y empataron con Nueva Zelanda. Defensa de hierro. Luego llegó España en octavos y les metió cinco. Fue un baño de realidad. España estaba en otra galaxia, pero Suiza demostró que, defensivamente, son un bloque sólido que solo las mejores del mundo pueden romper.

La dualidad del talento: Bachmann y Crnogorčević

Es imposible analizar a la selección femenina de fútbol de Suiza sin detenerse en Ana-Maria Crnogorčević. Es la jugadora con más internacionalidades y más goles en la historia del país. Ha ganado Champions con el Frankfurt y con el Barça. Su versatilidad es absurda; puede jugar de lateral derecha, de extremo o de nueve pura.

A veces da la sensación de que el equipo depende demasiado de estas figuras veteranas. Hay un debate real en Suiza sobre si la transición generacional se está haciendo con la rapidez necesaria. Jugadoras como Iman Beney representan el futuro, pero las lesiones han sido crueles con las nuevas promesas.

Por qué la Eurocopa 2025 lo cambia todo

Imagínate esto: Basilea, Zúrich, Ginebra, Berna, Lucerna, San Galo, Sion y Thun. Todas estas ciudades serán el epicentro del fútbol europeo en el verano de 2025. Suiza no tiene que jugar eliminatorias. Ya están dentro por ser las anfitrionas. Esto es un arma de doble filo.

Por un lado, tienes tres años para preparar un bloque sin la tensión de los puntos. Por otro, te falta el roce competitivo de los partidos a vida o muerte. La UEFA Nations League ha ayudado a paliar esto, pero la presión de jugar en casa es otra historia. El público suizo es exigente pero educado, aunque si el equipo no carbura en el partido inaugural en el St. Jakob-Park, el ambiente se puede volver gélido rápidamente.

El objetivo mínimo es llegar a semifinales. Cualquier cosa menos que eso se sentirá como una oportunidad perdida para una generación que está en su pico de forma.

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El sistema táctico: ¿Orden o creatividad?

Tradicionalmente, Suiza ha sido un equipo de 4-3-3 o 4-2-3-1. Buscan la seguridad atrás. Gaëlle Thalmann, la mítica portera que se retiró tras el Mundial 2023, dejó un vacío enorme. La nueva guardia bajo los palos tiene unos zapatos muy grandes que llenar.

La clave del éxito suizo reside en la presión media. No suelen ir a buscar al rival al área pequeña, prefieren esperar en el círculo central, recuperar y salir disparadas con la velocidad de jugadoras como Alisha Lehmann.

Mucha gente conoce a Lehmann por sus redes sociales, pero sería un error subestimar su capacidad en el campo. Es una jugadora de transiciones rápidas. En un partido donde Suiza esté dominada, ella es la válvula de escape. Su capacidad para estirar el campo obliga a las defensas rivales a no subir tanto las líneas.

La formación del talento local

El centro de formación de Biel/Bienne ha sido la piedra angular. Allí es donde la SFV concentra a las mejores promesas. Es una academia de alto rendimiento donde estudian y entrenan. Casi todas las jugadoras que ves hoy en la absoluta pasaron por ese sistema. Es un modelo copiado de Francia, pero adaptado a la escala suiza.

Sin embargo, el gran reto sigue siendo el profesionalismo total. Mientras que en Inglaterra las jugadoras de segunda división ya viven de esto, en Suiza muchas futbolistas de la primera división todavía tienen que compaginar el balón con trabajos de oficina o estudios universitarios. Esa brecha se nota cuando llegan los minutos 70 u 80 de un partido internacional de alta intensidad.

Desmintiendo mitos sobre el fútbol suizo

Se suele decir que Suiza es un equipo "aburrido". Kinda true en el pasado, pero ya no. Bajo la dirección técnica actual y con la libertad que se le da a jugadoras como Sow o Reuteler en el medio campo, el equipo ha ganado en fluidez. No esperes el "tiki-taka" del Barça, pero sí un fútbol vertical, físico y muy inteligente tácticamente.

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Otro mito: "Solo dependen de Bachmann". Falso. Si bien Ramona es la estrella, la dependencia ha disminuido. La emergencia de jugadoras como Julia Stierli en la defensa ha dado una estabilidad que permite que las de arriba jueguen con menos miedo a perder el balón.

La infraestructura y el apoyo del público

El récord de asistencia para un partido de la selección femenina de fútbol de Suiza se rompe casi cada año. El interés está ahí. El problema es la consistencia. El fan suizo es muy de "eventos". Van cuando es algo grande. El reto de la federación es convertir ese interés esporádico en una base de fans leales que llenen los estadios también en los amistosos contra selecciones de menor ranking.

Qué esperar en los próximos meses

Si vas a seguir a la selección femenina de fútbol de Suiza, fíjate en estos puntos clave:

  • La evolución de la portería: Quién se asienta como la número 1 tras la era Thalmann decidirá el destino del equipo en la Euro.
  • La gestión de la presión mediática: Al ser anfitrionas, las jugadoras estarán en todos los carteles publicitarios de Ginebra a Lugano. No todas gestionan igual el foco.
  • El estado físico de Lia Wälti: Es la pieza que no tiene recambio. Si ella llega sana a los torneos, Suiza compite contra cualquiera. Si no, sufren horrores para sacar el balón jugado.

El fútbol femenino suizo está en su mejor momento histórico, pero el techo aún parece lejano. Tienen la mezcla perfecta de veteranas curtidas en mil batallas y jóvenes con una desfachatez absoluta.

Para los que quieran profundizar, lo ideal es seguir de cerca los partidos de la Nations League femenina. Ahí es donde se ve la verdadera cara de este equipo cuando no hay nada que perder y mucho que probar. La selección femenina de fútbol de Suiza ya no pide permiso para estar en la élite; simplemente ha decidido que ese es su lugar por derecho propio.

Pasos a seguir para aficionados y analistas

Si realmente quieres entender hacia dónde va este equipo, empieza por ver los partidos del FC Zürich Frauen y del Servette FCCF en la liga local. Ahí verás a las jugadoras que completarán la convocatoria de la Eurocopa. No te quedes solo con las que juegan en el extranjero.

También es útil seguir los informes técnicos de la SFV, que suelen ser bastante transparentes sobre sus objetivos de desarrollo. La inversión en categorías inferiores (Sub-17 y Sub-19) está siendo masiva, y esos equipos están empezando a ganar a potencias como Alemania o Países Bajos con regularidad. El futuro es brillante, pero el presente, con esa Eurocopa 2025 en casa, es sencillamente eléctrico.