Hablemos de la mala de la Sirenita. Si creciste viendo el clásico de 1989, probablemente te dio pesadillas con sus tentáculos y esa risa que retumba en todo el océano. Pero si la vuelves a ver hoy, con ojos de adulto, te das cuenta de algo bastante loco. Úrsula no es solo una villana de cartón. Es, honestamente, una de las figuras más fascinantes y subestimadas de la animación.
Ella es puro carisma.
Mientras que Ariel es una adolescente con un crush y el Rey Tritón es un padre con serios problemas de gestión de ira, Úrsula es una empresaria. Una bastante turbia, sí, pero tiene un plan. Tiene estilo. Y lo más importante: tiene un trasfondo que la mayoría de la gente ignora por completo. No nació siendo "la mala". La convirtieron en eso. O, mejor dicho, el sistema del Reino de Atlántica no tenía espacio para alguien como ella.
El origen real de Úrsula que casi nadie conoce
La mayoría de nosotros conocemos a la Úrsula que vive en el esqueleto de una ballena, rodeada de "pobres almas en desgracia". Pero, ¿sabías que en las primeras versiones del guion y en la mitología extendida de Disney, ella es la hermana de Tritón? Es verdad.
Imagínate eso por un segundo.
Heredaron el reino a medias, pero Tritón se quedó con el tridente y el trono, desterrando a su propia hermana a las profundidades porque no encajaba en su visión perfecta del mar. Esta dinámica cambia totalmente cómo vemos a la mala de la Sirenita. Ya no es solo una pulpa envidiosa; es una mujer que busca recuperar lo que le fue arrebatado. Es una lucha de poder familiar que termina en tragedia. En el musical de Broadway, esta relación se explora mucho más a fondo, mostrando que su odio por el Rey no es gratuito. Es personal. Es visceral.
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Pat Carroll, la actriz que le dio voz originalmente en inglés, siempre dijo que interpretaba a Úrsula como una "ex-matrona de cabaret" que se volvió loca de poder. Esa energía se nota en cada movimiento. Úrsula no nada; ella domina el espacio. A diferencia de las villanas delgadas y etéreas como Maléfica, Úrsula es grande, ruidosa y está orgullosa de serlo. Fue inspirada directamente por la legendaria drag queen Divine, lo que le da esa capa de subversión que ninguna otra villana de Disney tiene.
¿Por qué nos atrae tanto la mala de la Sirenita?
Es raro, ¿no? Se supone que debemos odiarla. Sin embargo, su canción "Pobres almas en desgracia" es posiblemente el mejor número musical de la película. Hay una honestidad brutal en lo que hace. Ella no engaña a Ariel. Le presenta un contrato. Le explica los términos y condiciones.
"Te doy piernas, tú me das tu voz. Si no consigues el beso en tres días, eres mía".
Es un negocio. Claro, Úrsula hace trampa al final cuando ve que Ariel está ganando, pero seamos realistas: ella juega en un mundo de hombres que la expulsaron. Su única herramienta es su intelecto y su magia. En el fondo, la mala de la Sirenita representa la ambición femenina sin disculpas, algo que en 1989 se castigaba sistemáticamente en las narrativas infantiles.
Ariel quiere cambiar su cuerpo por un hombre. Úrsula quiere el poder absoluto para gobernar el océano. ¿Quién tiene metas más ambiciosas? La complejidad del personaje radica en que ella entiende cómo funciona el mundo de "arriba" y de "abajo". Sabe que la apariencia lo es todo. "No subestimes la importancia del lenguaje corporal", le dice a Ariel. Es un consejo cínico, pero en el contexto de la película, tiene todo el sentido del mundo.
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El impacto estético y el legado de Divine
No podemos hablar de Úrsula sin mencionar a Divine. El animador Rob Minkoff se basó en la icónica drag queen de las películas de John Waters para crear el look de la villana. Las cejas exageradas, el maquillaje recargado, la actitud desafiante. Esto fue revolucionario. Disney, una empresa tradicionalmente conservadora, puso a una figura inspirada en el mundo drag como el eje central de su renacimiento animado.
Esto le da a la mala de la Sirenita una conexión única con la cultura pop y la comunidad LGBTQ+. Para muchos, Úrsula no es un monstruo; es un símbolo de resistencia. Alguien que fue rechazada por ser diferente y decidió construir su propio imperio, por muy oscuro que fuera.
Lo que el live-action cambió (y lo que no)
Cuando se anunció que Melissa McCarthy interpretaría a Úrsula en la versión de 2023, hubo mucho ruido. Algunos querían a una drag queen real, otros temían que se perdiera la esencia. Pero McCarthy logró capturar esa mezcla de humor y amenaza. Lo interesante de la nueva versión es que confirma oficialmente el vínculo familiar: Úrsula es la tía de Ariel.
Este detalle añade una capa de oscuridad. No es solo una bruja del mar aprovechándose de una niña; es una tía manipulando a su sobrina para vengarse de su hermano. La dinámica se vuelve mucho más turbia. Pero incluso con estos cambios, la esencia de la villana original de 1989 sigue siendo la que domina nuestro imaginario colectivo. Esa versión animada que se vuelve gigante al final de la película, desatando tormentas y reclamando el tridente, es la definición de poder descontrolado.
El contrato de Úrsula: Una lección de vida real
Si analizas el contrato que firma Ariel, es una obra maestra de la manipulación legal. Úrsula no es solo una bruja; es una abogada del infierno. En el mundo real, a menudo nos encontramos con "Úrsulas". Personas que te ofrecen exactamente lo que quieres, pero a un precio que no puedes permitirte pagar.
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La moraleja aquí no es solo "no hables con extraños", sino "lee siempre la letra pequeña". La mala de la Sirenita nos enseña que los deseos rápidos suelen tener consecuencias permanentes. Ella explota la inseguridad de Ariel. Sabe que la sirenita se siente fuera de lugar y usa ese vacío emocional para su beneficio. Es una lección sobre la vulnerabilidad y cómo el poder puede corromper incluso las intenciones más "justas" de venganza.
Errores comunes sobre su personaje
- "Ella quería matar a Ariel": No exactamente. Al principio, Ariel era solo el cebo. El verdadero objetivo siempre fue Tritón. Ariel era el seguro de vida para obligar al Rey a renunciar a su corona.
- "Es una pulpa": En realidad, es una cecaelia. Si te fijas bien, solo tiene seis tentáculos (más sus dos brazos), probablemente por una decisión de presupuesto en la animación de la época, ya que dibujar ocho tentáculos era una pesadilla técnica.
- "Es pura maldad": Es una oportunista. Úrsula vive en un sistema que la odia, y ella simplemente decidió devolver ese odio con creces.
Cómo aplicar la "energía de Úrsula" (sin ser un villano)
Hay algo que rescatar de ella. De verdad. Úrsula tiene una confianza en sí misma que ya quisieran muchos héroes. Se sabe talentosa, se sabe poderosa y no pide permiso para existir. Obvio, no te estoy diciendo que robes voces o conviertas a tus vecinos en polipos de jardín. Pero esa seguridad, esa forma de adueñarse de la habitación cuando entra, es algo que podemos aprender de la mala de la Sirenita.
En un mundo que constantemente les dice a las personas (especialmente a las mujeres) que ocupen menos espacio, Úrsula decide ocupar todo el océano.
Pasos prácticos para entender mejor el legado de este personaje:
- Vuelve a ver la película original: Presta atención a sus expresiones faciales. La animación de Glenn Keane y su equipo es una clase maestra de actuación física.
- Escucha el soundtrack de Broadway: Hay canciones como "Daddy's Little Angel" que profundizan en su resentimiento hacia Tritón y explican por qué se volvió tan retorcida.
- Investiga a Divine: Entender quién fue Harris Glenn Milstead (Divine) te dará una perspectiva totalmente nueva sobre por qué Úrsula se ve y actúa como lo hace.
- Analiza el contrato: Si tienes curiosidad, busca capturas de pantalla del contrato que Ariel firma. Aunque es lenguaje legal ficticio, los animadores pusieron detalles divertidos sobre las "almas en desgracia".
Úrsula seguirá siendo el estándar de oro para los villanos de Disney. No porque sea la más mala, sino porque es la más humana en sus defectos: ambiciosa, herida, brillante y absolutamente inolvidable. Su lugar en la historia del cine está asegurado, no como un monstruo que esconder, sino como una reina que nunca llegó al trono.