Si piensas en la ropa de los 60, probablemente te venga a la mente una imagen de Austin Powers o un montón de hippies con flores en el pelo. Es normal. Pero la realidad es mucho más caótica. Fue una década partida en dos mitades que no se parecen en nada. Al principio, todo era muy "señorita" y estructurado, heredado de los 50. Al final, era un carnaval de psicodelia y rebelión.
Básicamente, fue el momento en que los jóvenes decidieron que ya no querían vestirse como sus padres. Fue una ruptura total.
El escándalo de la minifalda y Mary Quant
No podemos hablar de esta época sin mencionar a Mary Quant. A menudo se debate si fue ella o André Courrèges quien inventó la minifalda, pero honestamente, Quant fue quien la llevó a la calle, a la gente real de King's Road en Londres. No era solo un trozo de tela más corto. Era una declaración de guerra contra las convenciones sociales.
Las rodillas quedaron a la vista. Un escándalo.
La silueta pasó de la "reloj de arena" de Christian Dior a la "línea A". El cuerpo ideal ya no era el de una mujer madura y curvilínea, sino el de una adolescente delgada y casi andrógina. Aquí es donde entra Twiggy. Con su corte de pelo pixie de Vidal Sassoon y sus pestañas postizas infinitas, Twiggy se convirtió en el rostro de la ropa de los 60. Si no eras delgada y pequeña, la moda de mediados de década te hacía sentir fuera de lugar.
El estilo Mod y la invasión británica
Londres era el centro del universo. Los "Mods" (modernistas) buscaban la perfección estética. Los hombres llevaban trajes entallados, parkas militares para proteger sus trajes mientras iban en sus scooters Lambretta o Vespa, y escuchaban a The Who. Las mujeres preferían vestidos rectos, estampados geométricos y colores primarios muy potentes.
Era un look limpio. Afilado. Casi matemático.
Se usaban materiales nuevos que hoy nos parecen normales pero que en ese entonces eran pura ciencia ficción. Hablo del vinilo, el PVC y el acrílico. Paco Rabanne, por ejemplo, diseñó vestidos hechos de placas de metal y plástico. No eran cómodos, desde luego, pero parecían salidos de una película de naves espaciales. La "Space Age" estaba en pleno apogeo y todo el mundo quería parecer un astronauta chic.
Jackie Kennedy y la elegancia del inicio de década
Antes de que todo se volviera loco con el Flower Power, la ropa de los 60 tenía una reina indiscutible: Jacqueline Kennedy. Su estilo era el "Mod refinado". Ella puso de moda los trajes de chaqueta y falda (los famosos pillbox hats o sombreros de caja), los guantes blancos y los collares de perlas de varias vueltas.
Fue una elegancia minimalista.
Muchas mujeres en España y Latinoamérica seguían este estilo porque era más aceptable socialmente que las faldas cortísimas de Londres. Era un look de "primera dama" que proyectaba poder y control. Pero incluso Jackie tuvo que adaptarse; para finales de la década, ya la veíamos con gafas de sol gigantescas (las Jackie O) y pantalones de campana, dejando atrás la rigidez de la Casa Blanca.
La explosión del Hippie y el rechazo al sistema
Hacia 1967, durante el "Verano del Amor" en San Francisco, todo cambió de nuevo. La gente se cansó de lo sintético y lo industrial. La ropa de los 60 se volvió orgánica, sucia, real. Aparecieron los vaqueros desgastados, los bordados hechos a mano, las telas de la India y los tintes naturales.
🔗 Read more: Writing an Introductory Teacher Letter to Parents Without Losing Your Mind
Apareció el tie-dye.
Ya no se trataba de comprar en boutiques caras de Carnaby Street, sino de ir a tiendas de segunda mano o fabricar tu propia ropa. El movimiento hippie introdujo el concepto de moda unisex. Hombres y mujeres compartían melenas largas, chalecos de flecos y sandalias. Fue el primer gran paso hacia la democratización de la moda: tú decidías qué ponerte, no una revista de París.
- Pantalones de campana: Cuanto más anchos abajo y más apretados arriba, mejor.
- Estampados Paisley: Esos dibujos que parecen amebas o gotas de agua.
- Materiales naturales: Cuero, ante y algodón crudo.
El calzado que definió una era
No podemos olvidar los pies. La ropa de los 60 exigía un calzado muy específico. Al principio, los zapatos de salón con tacón bajo (kitten heels) eran la norma. Pero con la llegada de la minifalda, nacieron las botas Go-Go. Eran botas blancas, normalmente de charol, que llegaban hasta la rodilla o media pantorrilla. Eran perfectas para bailar en los clubs nocturnos bajo las luces estroboscópicas.
Para los hombres, las botas Chelsea (esas que tienen un elástico en el lateral) fueron el estándar gracias a The Beatles. Si querías ser alguien en 1964, tenías que tener unas.
Por qué la ropa de los 60 sigue siendo relevante hoy
Si te fijas en las pasarelas actuales de marcas como Gucci o Prada, los años 60 nunca se han ido del todo. El estilo boho-chic que vemos cada verano es básicamente una versión cara del look hippie de 1969. Los vestidos tipo "shift" (rectos) siguen siendo la opción preferida para eventos formales donde se busca comodidad y elegancia sin esfuerzo.
🔗 Read more: The Legend of Black Charley: What Really Happened at the Big Tree
Incluso la obsesión actual por la sostenibilidad y la ropa vintage tiene sus raíces en el rechazo al consumismo masivo que empezó al final de esa década.
Cómo incorporar la estética sesentera en 2026
Si quieres adoptar este estilo sin parecer que vas a una fiesta de disfraces, la clave es el equilibrio. No te pongas el look completo. Mezcla una sola pieza icónica con elementos modernos.
- El vestido línea A: Busca uno con un estampado geométrico pero combínalo con unas botas militares modernas o zapatillas blancas. Rompe la estructura rígida.
- Las gafas XXL: Es el accesorio más fácil de usar. Unas gafas de sol redondas o cuadradas gigantes elevan cualquier outfit básico de jeans y camiseta.
- El ante y los flecos: Una chaqueta de ante color canela con flecos funciona increíblemente bien sobre un vestido midi contemporáneo.
- Maquillaje de ojos: Si te atreves, el delineado gráfico (el famoso cut crease) sigue siendo una técnica de maquillaje profesional que da un aire retro instantáneo pero sofisticado.
La moda de esta década fue libertad pura. Fue la primera vez que la calle le dictó las reglas a los diseñadores de alta costura, y no al revés. Por eso, lo más "sesentero" que puedes hacer no es copiar un vestido de una foto vieja, sino tener el valor de usar algo que tu abuela consideraría un escándalo.
Busca piezas originales en tiendas de segunda mano. La calidad de los tejidos de los años 60 (especialmente las lanas y los algodones pesados) suele ser muy superior a la fast fashion actual. Tocar una prenda original de esa época te ayuda a entender por qué esas siluetas tenían tanto cuerpo y presencia. Experimenta con las proporciones: si llevas algo muy corto abajo, usa algo muy cubierto arriba, siguiendo la regla de oro del equilibrio visual de la época.