La pregunta de quién ganó en USA dejó de ser una duda hace tiempo para convertirse en una realidad que ha sacudido los cimientos de la política global. Fue Donald Trump. El candidato republicano no solo regresó a la Casa Blanca, sino que lo hizo con una fuerza que pocos analistas supieron predecir con exactitud antes de que los primeros estados empezaran a teñirse de rojo en el mapa electoral. Ganó él. Punto.
Honestamente, fue una noche larga.
Muchos esperaban un recuento de días, un caos de papeletas por correo y juicios interminables en Pensilvania o Georgia, pero la respuesta llegó más rápido de lo que los mercados financieros habían previsto. Trump logró lo que en política llaman un "mandato claro", llevándose no solo el Colegio Electoral, sino también el voto popular, algo que los republicanos no conseguían desde que George W. Bush lo lograra en 2004. Esa diferencia es vital. No es lo mismo ganar por la mínima que barriendo.
Lo que de verdad pasó en los estados clave
Para entender quién ganó en USA, hay que mirar el famoso "Muro Azul". Kamala Harris y los demócratas confiaban ciegamente en que Pensilvania, Michigan y Wisconsin mantendrían el tipo. No fue así. Trump logró conectar con un sector del electorado que se sentía, básicamente, abandonado por las políticas de Washington.
El cinturón del óxido se rompió.
¿Por qué? Economía. Simple. La inflación de los últimos años hizo estragos en el bolsillo del estadounidense promedio. Cuando vas al supermercado y la leche cuesta el doble que hace cuatro años, los discursos sobre la democracia o las instituciones suenan un poco abstractos. La gente votó con la billetera. Trump prometió aranceles, protección de la industria local y una política energética de "perfora, nene, perfora" (drill, baby, drill). A muchos les sonó a música celestial, independientemente de si las teorías económicas de los expertos decían que eso subiría los precios a largo plazo.
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El giro del voto latino y las minorías
Este es el punto que más ha roto la cabeza a los estrategas demócratas. Durante décadas, se asumió que el voto latino era un bloque monolítico que siempre apoyaría a la izquierda. Error garrafal. En estas elecciones, Trump vio un incremento masivo en el apoyo de hombres latinos y jóvenes negros.
Es una locura si lo piensas desde la óptica de 2016. Pero tiene sentido.
Muchos de estos votantes se identifican más con los valores de emprendimiento, orden público y una visión social más conservadora que con la agenda progresista actual. El mensaje de "hacer a América grande de nuevo" caló en barrios de Florida y Texas de una forma que nadie vio venir en los despachos de Nueva York. No se trata solo de quién ganó, sino de cómo cambió el mapa sociológico del país.
El papel de los medios y las encuestas fallidas
¿Cómo es que casi nadie lo vio venir? Bueno, las encuestas volvieron a fallar, o al menos no captaron la intensidad del "voto oculto". Hay una timidez real a la hora de admitir que vas a votar a Trump en ciertos círculos.
Los medios tradicionales se centraron en los procesos judiciales.
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Trump enfrentó múltiples cargos, juicios en Nueva York y una narrativa de "peligro para la democracia". Sorprendentemente, para sus seguidores, esto funcionó como combustible. Se convirtió en un mártir político. Cada vez que aparecía en un juzgado, sus cifras de recaudación de fondos subían. La narrativa de "ellos contra nosotros" fue ejecutada a la perfección. Harris, por su parte, tuvo que cargar con el peso de ser la vicepresidenta de una administración con niveles de aprobación históricamente bajos, lo que le dio poco margen de maniobra para presentarse como el cambio que el país pedía a gritos.
¿Qué significa esto para el resto del mundo?
Cuando buscamos quién ganó en USA, lo que realmente queremos saber es qué va a pasar ahora. La política exterior va a dar un giro de 180 grados. Trump es un aislacionista por naturaleza, o al menos prefiere el "America First" por encima de las alianzas tradicionales como la OTAN.
- Ucrania verá probablemente un recorte en la ayuda militar. Trump ha dicho repetidamente que puede terminar la guerra en 24 horas, lo que sugiere una presión enorme sobre Zelenski para negociar territorio.
- China se prepara para una guerra comercial más agresiva. Los aranceles del 60% no son una broma.
- El conflicto en Oriente Medio tendrá un apoyo mucho más explícito hacia las tácticas de Israel, sin las presiones de ayuda humanitaria que intentaba imponer la administración Biden-Harris.
Es un mundo más transaccional. Menos diplomacia de cóctel y más acuerdos directos de "qué me das tú y qué te doy yo". Kinda estresante para los diplomáticos europeos, la verdad.
La economía que viene tras la victoria de Trump
Wall Street reaccionó con una euforia inmediata. El S&P 500 subió como la espuma tras confirmarse la noticia. Los inversores aman la desregulación. Trump ha prometido eliminar decenas de normas ambientales y financieras que, según él, frenan el crecimiento.
Pero ojo. Hay riesgos.
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El déficit fiscal de Estados Unidos está en niveles récord. Si bajas los impuestos (como él planea hacer extendiendo los recortes de 2017) y mantienes el gasto, la deuda se dispara. Además, si los aranceles masivos provocan que los productos importados sean más caros, la inflación que tanto castigó a Biden podría volver a aparecer, pero esta vez bajo el mandato republicano. Es un equilibrio delicado. Los economistas de Goldman Sachs y JP Morgan están vigilando esto muy de cerca, porque una guerra comercial total con la Unión Europea y China podría ralentizar el PIB global.
El control del Congreso
No podemos olvidar que Donald Trump no ganó solo. Los republicanos recuperaron el control del Senado. Esto es crucial. Sin el Senado, un presidente está atado de pies y manos para nombrar jueces o miembros de su gabinete. Ahora tiene vía libre.
Esto significa que la Corte Suprema, que ya tiene una mayoría conservadora sólida, se mantendrá así por décadas. Es un cambio generacional. Las leyes sobre el aborto, el medio ambiente y los derechos civiles se verán influenciadas por esta victoria durante los próximos treinta o cuarenta años. No es exageración. Es el poder del nombramiento vitalicio.
Mitos y verdades sobre el proceso electoral
Hubo mucha desinformación. Se habló de fraudes que nunca existieron y de máquinas de votación manipuladas. Al final, el sistema aguantó. La victoria de Trump fue tan amplia que no dejó lugar a esas teorías conspirativas que ensuciaron el 2020.
Incluso sus críticos más feroces han tenido que reconocer que el proceso fue legítimo y que el electorado habló con claridad. La participación fue masiva. La gente quería ser escuchada. Y aunque a la mitad del país le horrorice el resultado, la otra mitad siente que finalmente recuperaron su nación.
Pasos prácticos para entender el nuevo panorama
Si estás intentando descifrar cómo te afecta a ti que quién ganó en USA fuera Donald Trump, hay varias cosas concretas que puedes hacer para prepararte para los cambios que vienen en 2025 y 2026:
- Diversifica tus inversiones: El mercado va a estar volátil. Los sectores de energía tradicional (petróleo y gas) y defensa suelen verse beneficiados, mientras que las renovables podrían enfrentar vientos en contra por la retirada de subsidios federales.
- Vigila el tipo de cambio: Si vives fuera de Estados Unidos o haces negocios internacionales, el dólar tiende a fortalecerse con políticas republicanas de altos aranceles. Esto puede encarecer las importaciones en tu país.
- Ajusta tus expectativas migratorias: Si tienes planes de visas o procesos de residencia, prepárate para una burocracia mucho más estricta y tiempos de espera más largos. La administración Trump ha dejado claro que la prioridad es el cierre de fronteras y la revisión exhaustiva de quién entra.
- Sigue fuentes directas: No te quedes solo con la opinión de un lado. Lee los comunicados oficiales de la Casa Blanca y compáralos con el análisis de prensa internacional (como la BBC o Reuters) para tener una visión menos sesgada de las políticas que se implementen.
La victoria de Trump no es solo un evento electoral; es el inicio de una reconfiguración total del orden establecido. Entender que el motor principal fue el descontento económico y una sensación de pérdida de identidad cultural te ayudará a ver más allá de los titulares escandalosos de las redes sociales. Estados Unidos ha elegido un camino de nacionalismo económico y pragmatismo duro. El tiempo dirá si las promesas de prosperidad se cumplen o si las tensiones internacionales terminan pasando factura a la estabilidad global que tanto dábamos por sentada.