El Maracaná estaba a reventar. No cabía ni un alfiler en las gradas de Río de Janeiro aquel 13 de julio. Si te preguntas quién ganó el mundial 2014, la respuesta corta es Alemania, pero la historia detrás de ese 1-0 es mucho más densa que un simple resultado en el marcador. Fue el fin de un ciclo para una generación y el nacimiento de un trauma futbolístico para Argentina que tardaría casi una década en sanar.
Mario Götze. Ese nombre todavía provoca escalofríos en Buenos Aires. Entró de cambio y, con un control de pecho y una volea zurda en el minuto 113, definió el destino de un torneo que parecía diseñado para que Lionel Messi levantara el trofeo en la casa de su eterno rival, Brasil. Pero el fútbol no entiende de guiones perfectos. Alemania se llevó su cuarta estrella, convirtiéndose en el primer equipo europeo en ganar una Copa del Mundo en suelo americano. Rompieron la maldición del continente.
El camino de Alemania hacia la gloria eterna
Mucha gente olvida que el equipo de Joachim Löw no era invencible al principio. Sufrieron horrores contra Argelia en octavos de final. Tuvieron que ir a la prórroga y Manuel Neuer básicamente jugó de "líbero", saliendo del área cada cinco minutos para cortar avances porque su defensa estaba lentísima. Pero así es Alemania. Se ajustan. Se vuelven una máquina.
Para cuando llegaron a la semifinal contra Brasil, ya eran imparables. Todos recordamos el 7-1. Fue una masacre. Fue vergonzoso. El "Mineirazo" le quitó toda la presión a los alemanes para la final, mientras que Argentina llegaba con las piernas pesadas tras una tanda de penaltis agónica contra Holanda.
La final fue tensa. No fue el partido más bonito del mundo, honestamente. Argentina tuvo las mejores oportunidades, pero la falta de puntería fue su tumba. Gonzalo Higuaín falló un mano a mano que todavía se repite en las pesadillas de los hinchas. Rodrigo Palacio intentó tirar un sombrero por encima de Neuer cuando tenía tiempo de bajarla. Errores. Pequeños detalles que deciden quién se queda con la copa y quién se queda llorando.
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Messi y el Balón de Oro de la discordia
Cuando terminó el partido y se anunció que Lionel Messi era el mejor jugador del torneo, el mundo se quedó un poco confundido. Incluso el mismo Messi parecía querer desaparecer. Tenía la cara de alguien que preferiría estar en cualquier otro lugar del planeta menos ahí, recibiendo un trofeo individual mientras los alemanes saltaban detrás de él.
¿Merecía Messi ese premio? Es debatible. James Rodríguez había sido la sensación con Colombia, y Thomas Müller fue el motor de la Alemania campeona. Pero la FIFA tiene sus formas. Lo cierto es que, aunque Messi no anotó en la fase de eliminación directa, fue quien arrastró a una Argentina bastante limitada ofensivamente hasta el último partido.
La táctica que destruyó el sueño albiceleste
Alemania no ganó por suerte. Fue un proyecto de diez años. Desde que perdieron su propio mundial en 2006, la federación alemana cambió todo su sistema de formación. En 2014 vimos el resultado: un equipo que podía jugar a la posesión como el Barça, pero que mantenía la fuerza física tradicional de los teutones.
Bastian Schweinsteiger terminó la final con la cara ensangrentada, cortada por un golpe de Agüero. Parecía un guerrero de otra época. Esa resistencia física fue la que permitió que, en el segundo tiempo extra, Schürrle tuviera el aire suficiente para desbordar por la izquierda y ponerle el centro a Götze.
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Argentina, bajo el mando de Alejandro Sabella, fue un equipo de orden. Javier Mascherano se convirtió en un héroe nacional tras aquel quite providencial a Arjen Robben en semis, pero en la final, el tanque se les quedó vacío. Angel Di María, que era el socio ideal de Messi, se lesionó contra Bélgica y no pudo jugar el partido más importante de su vida. Ese fue, quizás, el factor determinante. Sin "El Fideo", Argentina perdió la profundidad.
Curiosidades que casi nadie recuerda de Brasil 2014
- Klose hizo historia: En ese torneo, Miroslav Klose le quitó el récord de máximo goleador en la historia de los mundiales a Ronaldo Nazário. Lo hizo, irónicamente, contra Brasil en el 7-1.
- El spray de los árbitros: Fue el primer mundial donde vimos el uso masivo de la espuma blanca para las barreras. Parece una tontería, pero cambió la dinámica de los tiros libres.
- La tecnología de gol: También fue el debut del sistema que avisa al reloj del árbitro si el balón cruzó la línea. Se usó por primera vez en un gol de Francia contra Honduras.
- La mordida de Suárez: Antes de que supiéramos quién ganó el mundial 2014, el tema de conversación fue Luis Suárez mordiendo al italiano Chiellini. Fue suspendido y Uruguay se desmoronó.
El impacto cultural de la victoria alemana
Alemania no solo ganó un trofeo; cambió la narrativa. Demostraron que se puede ganar siendo estéticos. No necesitaban solo tipos altos que cabecearan balones; necesitaban a Mesut Özil, a Toni Kroos, a Mario Götze. Jugadores de toque.
Para Sudamérica, fue un golpe de realidad. Europa se estaba escapando tácticamente. La brecha se hizo evidente. Brasil entró en una crisis de identidad de la que apenas está intentando salir hoy en día, y Argentina tuvo que pasar por dos finales de Copa América perdidas antes de encontrar el camino con Scaloni años después.
Básicamente, el 2014 fue el año en que el fútbol se volvió globalmente sofisticado. Ya no bastaba con tener al mejor del mundo (Messi) si el otro equipo tenía el mejor sistema (Alemania).
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Datos finales que debes conocer
Si te preguntan en una charla de bar o en un examen de trivia, aquí tienes los números fríos. Alemania terminó invicta. Jugaron siete partidos, ganaron seis y empataron uno (contra Ghana en fase de grupos). Marcaron 18 goles, una cifra altísima para un campeón mundial moderno.
Argentina, por su parte, basó su éxito en una defensa de hierro que solo recibió cuatro goles en todo el torneo, y uno de esos fue el fatídico de Götze. Fue una final de contrastes. El mejor ataque contra la mejor defensa. Y en el fútbol, usualmente, el que comete el primer error grave es el que pierde.
Para entender por qué Alemania fue un justo ganador, solo hay que ver la profundidad de su banca. Götze, el que anotó el gol, no era titular. Schürrle, el que dio la asistencia, tampoco. Eso te dice todo sobre la calidad de ese plantel. Tenían dos equipos titulares listos para jugar.
Qué hacer ahora con esta información
Ahora que tienes claro todo el contexto sobre quién ganó el mundial 2014, lo más interesante es comparar ese proceso con el de Qatar 2022. Analiza cómo Alemania pasó de ser la cima del mundo a quedar eliminada en fase de grupos dos veces seguidas. El éxito en el fútbol es efímero.
Si quieres profundizar en la historia de los mundiales, revisa las estadísticas de posesión de la final de 2014 contra la de 2022; verás cómo el juego ha evolucionado de un control total a transiciones rápidas y violentas. La era de Alemania en 2014 fue el pico máximo del fútbol de orquesta antes de que el físico volviera a dominar la escena global.