Nueva York es una ciudad de récords, rascacielos y una política que parece sacada de una serie de televisión con demasiados giros de guion. Pero hay una pregunta que surge constantemente en buscadores y conversaciones de café: ¿quién es la alcaldesa de Nueva York? Si buscas un nombre femenino en el despacho principal del Ayuntamiento hoy mismo, te vas a llevar una sorpresa. No hay ninguna.
Es curioso.
A pesar de ser una de las urbes más progresistas del planeta, la Gran Manzana nunca ha tenido una mujer al mando. Jamás. Desde que la ciudad se consolidó en su forma moderna en 1898, el cargo ha sido ocupado exclusivamente por hombres. El actual inquilino es Eric Adams, el segundo alcalde afroamericano de la historia local. Entonces, ¿por qué todo el mundo pregunta por una alcaldesa? Básicamente, por una mezcla de aspiraciones políticas, figuras poderosas que operan en la sombra y una confusión terminológica con otros cargos de altísimo nivel.
La confusión con la "alcaldesa de Nueva York": El poder de Kathy Hochul
Mucha gente se confunde. Es normal. Ves a una mujer tomando decisiones drásticas sobre el metro de Nueva York o anunciando presupuestos multimillonarios y asumes que es la jefa de la ciudad. Pero no. Kathy Hochul es la Gobernadora del Estado de Nueva York. Ella es, técnicamente, la jefa de Eric Adams en muchos aspectos presupuestarios, pero su despacho está en Albany, aunque pase media vida en Manhattan.
Hochul hizo historia al ser la primera mujer en ocupar la gobernación tras la estrepitosa caída de Andrew Cuomo. Su presencia es tan constante en las noticias de la ciudad que el término alcaldesa de Nueva York se le atribuye erróneamente en redes sociales y consultas rápidas. Ella maneja la MTA (la autoridad del transporte), decide sobre el despliegue de la Guardia Nacional en las estaciones y tiene la última palabra sobre leyes estatales que afectan directamente a los cinco distritos.
La dinámica entre un alcalde y un gobernador en Nueva York es, honestamente, una guerra fría constante. Se necesitan, pero se estorban. Cuando Hochul frenó el plan de precios de congestión (el peaje para entrar al centro de la ciudad) justo antes de su implementación, demostró quién tiene realmente el mando sobre el asfalto neoyorquino, a pesar de no ser la alcaldesa.
Otras figuras que confunden el mapa político
Si no es Hochul, ¿quién más podría ser esa alcaldesa de Nueva York que la gente cree conocer?
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A veces la confusión viene de figuras como Letitia James. Ella es la Fiscal General del Estado. Ha perseguido casos de perfil altísimo, incluyendo investigaciones contra Donald Trump y la NRA. Su visibilidad mediática es tan brutal que muchos visitantes o ciudadanos poco informados creen que ella dirige el Ayuntamiento. Luego tenemos a Adrienne Adams. Ella sí trabaja en el City Hall. Es la Presidenta del Concejo Municipal. Es la primera mujer negra en ese puesto y, técnicamente, lidera el cuerpo legislativo que le hace contrapeso al alcalde.
Es un lío de apellidos y cargos, pero la realidad es tozuda: el sillón de alcalde sigue siendo un club de hombres.
Por qué Nueva York nunca ha elegido a una mujer
Resulta casi increíble. San Francisco, Chicago, Los Ángeles... todas estas ciudades han tenido o tienen alcaldesas potentes. Nueva York se resiste. ¿Por qué?
No es por falta de talento. En las elecciones de 2021, tuvimos candidatas de un nivel altísimo. Kathryn Garcia, quien fuera la "zarina de la basura" y una gestora de crisis legendaria en la ciudad, se quedó a un suspiro de ganar. Literalmente. Perdió contra Eric Adams por menos de un punto porcentual en el recuento final tras el uso del sistema de voto por orden de preferencia. Fue lo más cerca que hemos estado de ver a una alcaldesa de Nueva York jurando el cargo en las escalinatas del City Hall.
Maya Wiley, una abogada de derechos civiles y voz constante en la televisión nacional, también estuvo en la pelea. La fragmentación del voto progresista y la preocupación por la seguridad ciudadana inclinaron la balanza hacia el perfil de "policía de mano dura" de Adams. La política aquí es visceral. No basta con ser inteligente; hay que sobrevivir a las primarias demócratas, que son, básicamente, una pelea de bar que dura seis meses.
El peso del sistema y las dinastías
Históricamente, la maquinaria política de los condados (especialmente Brooklyn y Queens) ha favorecido estructuras tradicionales. Estas redes de poder suelen ser masculinas. Aunque eso está cambiando con figuras como Alexandria Ocasio-Cortez (AOC), el salto de un escaño en el Congreso a la gestión de una ciudad con un presupuesto de 100.000 millones de dólares es un abismo que pocas se atreven a saltar.
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El futuro: ¿Quién podría ser la primera alcaldesa de Nueva York?
La política neoyorquina no descansa. Nunca. Mientras Eric Adams lidia con investigaciones federales, niveles de aprobación volátiles y una crisis migratoria que ha puesto a prueba los servicios sociales, los nombres para el próximo ciclo electoral ya suenan con fuerza. Si alguna vez vamos a tener una alcaldesa de Nueva York, los próximos años serán clave.
Jessica Ramos es un nombre que se repite. Senadora estatal por Queens, joven, combativa y con una base sólida en la clase trabajadora. Representa ese relevo generacional que busca romper el techo de cristal. También está la sombra de Kathryn Garcia; aunque ahora trabaja en el equipo de la gobernadora, muchos aún sueñan con su retorno para "arreglar" la ciudad con su enfoque tecnocrático.
Honestamente, el puesto de alcalde en esta ciudad es un triturador de carne. Muchos políticos entran con un aura de salvadores y salen con la reputación por los suelos. Quizás por eso la llegada de una mujer al puesto se percibe no solo como una cuestión de representación, sino como un cambio necesario en la forma de gestionar el caos diario de la capital del mundo.
Lo que realmente hace el Ayuntamiento
Para entender por qué importa tanto quién ocupe ese despacho, hay que mirar qué gestiona. No es solo "política". Es:
- El sistema escolar más grande de Estados Unidos (más de un millón de estudiantes).
- Un departamento de policía (NYPD) con un presupuesto superior al de los ejércitos de muchos países.
- La gestión de la vivienda pública (NYCHA), donde viven cientos de miles de personas.
- La recolección de basura, los parques y la planificación urbana frente al cambio climático.
Cuando alguien busca a la alcaldesa de Nueva York, lo que busca es a la persona responsable de que las calles estén limpias y los alquileres no suban un 20% cada año.
Los mitos que rodean al cargo
Hay una narrativa persistente en redes sociales que afirma que "una mujer ya gobierna Nueva York". Es una verdad a medias. Como mencioné antes, Kathy Hochul y Letitia James tienen un poder inmenso, pero el día a día de la ciudad, desde los baches en las calles de Staten Island hasta las luces de Times Square, recae sobre la administración municipal.
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Otro error común es confundir a la Primera Dama de la ciudad con una figura ejecutiva. En el pasado, Chirlane McCray (esposa de Bill de Blasio) tuvo un rol muy activo en políticas de salud mental, lo que llevó a muchos a criticar o alabar su gestión como si fuera una co-alcaldesa. Con la actual administración, ese perfil ha bajado considerablemente, devolviendo el foco exclusivamente al alcalde.
Nueva York es una ciudad de símbolos. El hecho de que no haya habido una mujer al mando es un recordatorio de que, incluso en los lugares que se consideran la vanguardia del mundo, el poder estructural cambia de manos muy lentamente.
Pasos para entender la política neoyorquina hoy
Si quieres seguir el rastro de cuándo veremos finalmente a una alcaldesa de Nueva York, no te fijes solo en las encuestas. Mira estos puntos:
- Las primarias demócratas: En Nueva York, ganar la primaria demócrata es, en el 90% de los casos, ganar la alcaldía. La verdadera batalla ocurre meses antes de las elecciones generales de noviembre.
- El voto por orden de preferencia: Este sistema permite a los votantes elegir a varios candidatos por orden de prioridad. Fue lo que casi le da la victoria a Kathryn Garcia y lo que permite que candidatos "outsiders" tengan una oportunidad real frente a la maquinaria del partido.
- La relación con Albany: Quien quiera ser alcaldesa debe saber que tendrá que pelear cada dólar con el gobernador de turno. Es una relación tóxica por diseño constitucional.
- Los sindicatos: No se llega al City Hall sin el apoyo de los sindicatos de maestros, de trabajadores de la salud o de la policía. Son los que movilizan el voto en los barrios periféricos, lejos de los focos de Manhattan.
La ciudad de Nueva York está en un punto de inflexión. Entre la recuperación económica post-pandemia, el desafío del cambio climático y la crisis de vivienda, el perfil de quien dirija los próximos años será determinante. La próxima vez que alguien pregunte por la alcaldesa de Nueva York, la respuesta correcta seguirá siendo "aún no existe", pero con el matiz de que nunca antes ha habido tantas mujeres preparadas y posicionadas para asaltar ese último bastión del poder masculino en la Gran Manzana.
Acciones para seguir el pulso político:
- Sigue las sesiones del Concejo Municipal lideradas por Adrienne Adams para ver cómo se bloquean o aprueban las iniciativas del alcalde actual.
- Revisa los informes de la Contraloría de la Ciudad; es el termómetro real de si las promesas políticas tienen fondos que las respalden.
- Presta atención a las elecciones locales de 2025; ahí es donde se decidirá si el término alcaldesa de Nueva York deja de ser un error de búsqueda para convertirse en una realidad histórica.