Quién es el presidente de Israel y por qué su oficina es distinta a la de Netanyahu

Quién es el presidente de Israel y por qué su oficina es distinta a la de Netanyahu

Isaac Herzog. Ese es el nombre. Si buscabas una respuesta rápida a quién es el presidente de Israel, ahí lo tienes. Pero, honestamente, si te quedas solo con el nombre, te vas a perder la mitad de la película. En Israel, las cosas funcionan de una manera un poco enrevesada para quienes estamos acostumbrados a sistemas donde el presidente es el que manda, el que firma los cheques y el que decide si hay guerra o paz. Aquí no.

Es un sistema parlamentario. El poder real, el que sale en los titulares de "última hora" rompiendo la paz de tu tarde, lo tiene el Primer Ministro. Actualmente, ese puesto lo ocupa Benjamin Netanyahu. Entonces, ¿para qué sirve el presidente? Bueno, Isaac Herzog, el undécimo hombre en ocupar el cargo desde 1948, actúa más como una brújula moral. Es el tipo que intenta que el país no se desmorone por dentro mientras los políticos se tiran los trastos a la cabeza.

Herzog llegó al poder en julio de 2021. No lo eligió la gente en una urna, sino la Knesset, que es el parlamento israelí. Ganó con una mayoría aplastante porque, básicamente, es la personificación del "establishment" israelí. Es el hijo de Chaim Herzog, quien también fue presidente, y nieto del primer Gran Rabino de Israel. Es nobleza política pura, pero de la que prefiere el diálogo a los gritos.

La diferencia real: Presidente vs. Primer Ministro

A veces la gente se confunde. Es normal. Escuchas "presidente" y piensas en Biden o en Macron. Error. En Israel, el presidente es una figura ceremonial. Piensa en él como en un Rey constitucional, pero sin corona y con un mandato de siete años que no se puede repetir. Su trabajo consiste en recibir embajadores, firmar leyes que ya fueron aprobadas y, lo más importante, decidir a quién le da la oportunidad de formar gobierno después de las elecciones.

Ese último punto es donde la cosa se pone interesante. Cuando hay elecciones y nadie gana por goleada (que es casi siempre en Israel), es Isaac Herzog quien llama a los líderes de los partidos y dice: "Tú, creo que tienes más papeletas para armar una coalición, inténtalo". No es un poder menor. En un país tan fragmentado, esa decisión puede cambiar el curso de la historia por una década.

Pero fuera de eso, su día a día es simbólico. Herzog viaja, estrecha manos y trata de suavizar la imagen de Israel en el extranjero. Mientras Netanyahu lidia con la seguridad y la economía, Herzog se encarga de la "unidad nacional". Un trabajo que, si conoces un poco la política de Oriente Medio, es básicamente intentar arrear gatos. Casi imposible.

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¿Quién es Isaac "Boujie" Herzog?

Le dicen Boujie. Es su apodo desde niño. Suena a marca de café caro, pero es como lo conoce todo el mundo en Tel Aviv y Jerusalén. Antes de ser presidente, fue el líder de la oposición. Se enfrentó a Netanyahu en las urnas y perdió. Fue jefe del Partido Laborista, que es la centro-izquierda tradicional.

Lo que lo hace especial es su capacidad para hablar con todos. Es un abogado educado en Cornell y la Universidad de Nueva York. Habla un inglés perfecto con ese tono pausado de quien nunca tiene prisa por enfadarse. Esa es su mayor herramienta ahora mismo. En un Israel profundamente dividido por la reforma judicial y el conflicto en Gaza, Herzog es el único que puede sentar en una mesa a un colono religioso y a un activista liberal de Tel Aviv sin que aquello termine en una pelea de bar.

Un mandato marcado por el fuego y la división

A Herzog le ha tocado bailar con la más fea. Su presidencia no ha sido de cortar cintas en hospitales. Desde 2023, ha tenido que mediar en las protestas masivas contra la reforma judicial de Netanyahu. Literalmente, salió en televisión nacional advirtiendo que el país estaba al borde de un abismo civil. No usó palabras suaves. Dijo que estábamos en un barril de pólvora.

Luego vino el 7 de octubre.

Desde ese día, su papel cambió. Ya no solo era el mediador interno. Se convirtió en el rostro del duelo nacional. Ha visitado los kibutz destruidos, se ha reunido con las familias de los rehenes y ha mantenido el tipo frente a la prensa internacional cuando las preguntas se ponían difíciles. Es un papel diplomático de alto riesgo. Tiene que defender el derecho de su país a defenderse, pero al mismo tiempo, como jefe de Estado, debe recordar que existen límites y que la cohesión social es lo único que mantiene a Israel en pie.

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Lo que nadie te cuenta sobre la residencia presidencial

La Beit HaNassi (la casa del presidente en Jerusalén) no es solo un edificio bonito. Es el lugar donde se cocina la paz social. A diferencia del despacho del Primer Ministro, que es un búnker de decisiones operativas, la casa de Herzog es un desfile de líderes comunitarios.

  • Recibe a líderes drusos.
  • Se sienta con imanes árabes israelíes.
  • Habla con los rabinos más ultraortodoxos.

Su función es ser el pegamento. Si el pegamento falla, el sistema parlamentario israelí, que es increíblemente caótico, podría colapsar. Por eso, aunque no tenga el dedo sobre el botón nuclear, su influencia es masiva. Es el "poder blando" en su máxima expresión.

¿Por qué debería importarte quién es el presidente de Israel?

Si sigues la política internacional, entender quién es Herzog te ayuda a entender las grietas de Israel. Netanyahu representa una visión del país; Herzog intenta representar el ideal de lo que el país quiere ser. Cuando veas a un mandatario extranjero visitando Jerusalén, fíjate en si se ve con Herzog primero. Ese encuentro suele ser el de los mensajes profundos, el de los valores compartidos. El encuentro con el Primer Ministro es el de los negocios y la estrategia militar.

Es curioso. Herzog es un hombre de paz en un momento de guerra total. Es un hombre de centro en una era de extremos. Muchos dicen que es demasiado blando. Otros creen que es lo único que evita que Israel se convierta en una autocracia. Lo que es innegable es que, bajo su apariencia tranquila, hay un político astuto que sabe que su relevancia no viene de mandar, sino de saber escuchar.

El futuro de la presidencia con Herzog

Le quedan años de mandato. Siete años es mucho tiempo en Oriente Medio. Para cuando termine, Israel será un lugar muy distinto al que era cuando empezó en 2021. Su legado se medirá por una sola cosa: si logró que los israelíes siguieran sintiendo que viven en el mismo país a pesar de odiarse los unos a los otros en los debates de Twitter.

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No es un trabajo que envidie nadie con sentido común. Pero ahí está él, con su traje impecable y su tono de voz de profesor universitario, tratando de convencer al mundo —y a sus propios ciudadanos— de que el diálogo todavía tiene un espacio en la mesa.


Puntos clave para recordar sobre la figura presidencial en Israel:

Para entender bien el panorama político si estás siguiendo las noticias actuales, mantén estos conceptos claros:

  • Poder limitado: El presidente no dicta la política exterior ni militar de forma directa. No es el comandante en jefe.
  • Arbitraje político: Su momento de mayor poder es tras las elecciones, cuando decide quién intenta formar gobierno.
  • Símbolo de unidad: Representa a todos los ciudadanos, incluidos los árabes israelíes y las minorías religiosas, no solo a los que votaron al gobierno de turno.
  • Mandato largo: Siete años le permiten ver pasar a varios primeros ministros. Es la constante en un mar de variables.

Si quieres profundizar en cómo funciona el gobierno de Israel de cara a las próximas elecciones o entender el papel de la Knesset, lo ideal es monitorizar las declaraciones oficiales de la oficina de Herzog. A diferencia de los políticos en campaña, sus comunicados suelen dar una visión más institucional y menos partidista de la realidad del país. Es la fuente más fiable para entender el "ánimo" de la nación más allá de la propaganda de guerra o las disputas de coalición.