Si entras a Twitter o abres TikTok hoy mismo, es probable que veas a alguien gritando que ya sabe quien es el mejor presidente del mundo. Unos te dirán que es Nayib Bukele por su guerra contra las pandillas en El Salvador. Otros jurarán que es Narendra Modi por el peso económico de la India. Y, por supuesto, no faltará quien mencione a los líderes escandinavos porque, bueno, allá todo parece funcionar como un reloj suizo.
Pero aquí está el truco.
La respuesta no es una sola persona. Depende totalmente de qué estés midiendo. ¿Buscas seguridad? ¿Crecimiento del PIB? ¿O quizás libertades civiles y felicidad? No existe un trofeo de "Mejor Presidente" que se entregue en una gala anual con alfombra roja. Lo que sí existen son métricas, datos duros de aprobación y realidades políticas que chocan entre sí.
Mucha gente se confunde. Piensan que tener un 80% o 90% de aprobación en una encuesta local automáticamente te convierte en el líder supremo del planeta. No funciona así. La popularidad suele ser una luna de miel o el resultado de un control mediático feroz. Vamos a diseccionar qué está pasando realmente en el tablero global.
El fenómeno de la popularidad: Bukele y la métrica del apoyo masivo
Si hablamos estrictamente de números de aprobación interna, Nayib Bukele se lleva de calle a casi cualquier otro mandatario. Para entender quien es el mejor presidente del mundo bajo la óptica de la opinión pública, hay que mirar hacia El Salvador. Según datos de CID Gallup y otras consultoras internacionales, su aprobación ha rondado consistentemente niveles superiores al 80%, llegando incluso al 90% en momentos clave.
Es una locura. Honestamente, en una era de polarización extrema, esos números son casi alienígenas. La razón es sencilla: la seguridad. Antes, El Salvador era la capital mundial del homicidio. Hoy, la percepción de seguridad ha transformado la vida cotidiana. Sin embargo, aquí es donde entra la complejidad que los expertos en derechos humanos siempre señalan. Human Rights Watch y Amnistía Internacional han documentado abusos sistémicos, detenciones arbitrarias y una erosión del debido proceso.
✨ Don't miss: The CIA Stars on the Wall: What the Memorial Really Represents
¿Lo hace eso el mejor? Para el salvadoreño que ya no tiene que pagar "renta" a una pandilla para abrir su tienda, la respuesta es un rotundo sí. Para el analista político que valora la separación de poderes, es una señal de alerta roja. Es esa dicotomía la que hace que esta pregunta sea tan difícil de responder sin pelearse con alguien en una cena familiar.
El peso de los gigantes: Modi y el auge de la India
No podemos ignorar a Narendra Modi. India es la democracia más grande del planeta (en términos de población, claro). Morning Consult suele colocar a Modi en la cima de su "Global Leader Approval Rating Tracker". Casi siempre aparece en el puesto número uno, superando a Joe Biden, Emmanuel Macron o Justin Trudeau.
¿Por qué importa esto? Porque gobernar a más de 1,400 millones de personas es una pesadilla logística que pocos pueden comprender. Bajo su mandato, la India se ha consolidado como la quinta economía del mundo, superando al Reino Unido. Es un crecimiento brutal. Pero, de nuevo, hay matices. Las críticas sobre el nacionalismo hindú y la presión sobre las minorías religiosas son una mancha constante en su historial internacional.
Kinda loco pensar que mientras en Occidente nos obsesionamos con cada palabra de los líderes europeos, el hombre con más poder real sobre la economía del futuro está en Nueva Delhi. Si defines al "mejor" como aquel que logra mover la aguja del progreso económico en una escala masiva, Modi tiene un argumento muy sólido a su favor.
¿Y qué pasa con los líderes "silenciosos" de Europa?
A veces, el mejor trabajo es el que no genera titulares escandalosos. En Dinamarca o Noruega, los primeros ministros suelen pasar desapercibidos en la prensa internacional de habla hispana. Mette Frederiksen en Dinamarca, por ejemplo, ha manejado una economía estable con un sistema de bienestar que sigue siendo la envidia del mundo.
🔗 Read more: Passive Resistance Explained: Why It Is Way More Than Just Standing Still
Pero no son "virales". No usan gorras de béisbol en conferencias de prensa ni publican memes en X (antes Twitter). Simplemente gestionan. Para muchos politólogos, el verdadero éxito de un presidente o primer ministro no es ser una celebridad, sino ser un administrador eficiente. Si buscas estabilidad y calidad de vida según el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, los ganadores están en el norte de Europa, punto.
La economía como juez: El caso de Javier Milei en Argentina
Es imposible hablar de quien es el mejor presidente del mundo sin mencionar el experimento que está ocurriendo en Argentina. Javier Milei llegó con una motosierra, literalmente, y ha capturado la atención de todos los economistas liberales y conservadores del mundo.
Su popularidad es un caso de estudio. En un país con una inflación histórica que parecía no tener techo, Milei aplicó un ajuste que muchos consideraban un suicidio político. Lo curioso es que, a pesar del dolor económico inicial, mantiene un núcleo de apoyo muy fuerte. Las encuestas de consultoras como Opinaia o Giacobbe muestran que una parte importante de la población prefiere el "shock" a la agonía lenta del pasado.
¿Es el mejor? Es muy pronto para decirlo. Si logra estabilizar la economía y bajar la inflación a niveles normales, pasará a la historia como un genio de las finanzas públicas. Si el tejido social se rompe antes de ver resultados, será otro nombre en la larga lista de presidentes que no terminaron de entender la realidad de la calle.
Los errores comunes al elegir a un favorito
Nos encanta simplificar. Queremos un héroe. Queremos a alguien que llegue y arregle todo en cuatro años. Ese es el primer error.
💡 You might also like: What Really Happened With the Women's Orchestra of Auschwitz
- Confundir carisma con eficiencia: Un presidente puede ser un orador increíble y tener un país que se cae a pedazos económicamente. No nombres a alguien "el mejor" solo porque te gusta cómo habla en los debates.
- Ignorar el contexto histórico: No es lo mismo gobernar Suiza que Haití. Comparar a los mandatarios de estos países sin entender sus puntos de partida es, básicamente, una pérdida de tiempo.
- Olvidar la sostenibilidad: Algunos líderes logran resultados espectaculares a corto plazo quemando reservas o endeudando al país. El mejor presidente es aquel cuyas políticas sobreviven a su propio mandato.
¿Existe realmente un "mejor" presidente?
La respuesta honesta es un "depende" gigante. La ciencia política utiliza diferentes marcos para evaluar esto. Si usamos el Índice de Resiliencia, quizás busquemos a alguien que manejó bien las crisis globales. Si usamos el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional, los líderes de Nueva Zelanda o Singapur siempre salen ganando.
Incluso dentro de un mismo país, la percepción cambia según a quién le preguntes. Pregúntale a un empresario en Estados Unidos sobre el éxito de una administración y te hablará de impuestos y regulaciones. Pregúntale a un estudiante y te hablará de deuda universitaria o cambio climático.
La realidad es que el concepto de "mejor" es subjetivo y maleable. Lo que para un salvadoreño es milagroso, para un sueco podría parecer autoritario. Lo que para un indio es orgullo nacional, para un inversor europeo podría parecer riesgo geopolítico.
Lo que realmente deberías observar
Si quieres dejar de lado el ruido de las redes sociales y evaluar seriamente a un líder, fíjate en estos tres pilares:
- Poder adquisitivo real: No el PIB inflado, sino cuánto puede comprar la gente común al final del mes.
- Fortaleza institucional: ¿El presidente respeta las leyes o trata de cambiarlas para quedarse más tiempo?
- Paz social: ¿El país está más unido o más dividido que cuando el líder asumió el cargo?
A final de cuentas, el mejor presidente es aquel que logra que la política sea algo aburrido. Cuando no tienes que preocuparte por quién está en el palacio de gobierno porque las cosas simplemente funcionan, ahí es donde reside el verdadero éxito político.
Para entender mejor quién está destacando hoy, te sugiero monitorear fuentes que no tengan un sesgo ideológico marcado. Mira los reportes de The Economist Intelligence Unit sobre calidad democrática o los datos de Morning Consult para ver tendencias de aprobación en tiempo real. No te quedes con un solo titular. El mundo es demasiado complejo para que una sola persona tenga todas las respuestas correctas.
Analiza los datos de inflación interanual comparados con el promedio regional. Observa el flujo de inversión extranjera directa, que suele ser un voto de confianza más real que cualquier encuesta telefónica. Y, sobre todo, escucha lo que dicen los ciudadanos de a pie cuando las cámaras no están encendidas; ahí es donde se descubre quién es, de verdad, un buen gobernante.