Si estuviste pegado a la pantalla el pasado noviembre, ya sabes que la tensión se podía cortar con un cuchillo. La pregunta que todo el mundo repetía era la misma: ¿quien gano las elecciones en pensilvania? Al final, tras una noche de infarto y un conteo que mantuvo en vilo a medio planeta, Donald Trump se llevó los 19 votos electorales del estado, consolidando su regreso a la Casa Blanca.
Pero quedarse solo con el nombre del ganador es como leer la última página de una novela de mil hojas. No entiendes nada.
Trump no solo ganó; básicamente barrió en zonas donde los demócratas solían dormir tranquilos. Logró 3,543,308 votos (un 50.37%), frente a los 3,423,042 de Kamala Harris (48.66%). Estamos hablando de una diferencia de unos 120,000 votos. Parece mucho, pero en un estado de casi 9 millones de votantes registrados, es un margen que se decidió en las cafeterías de Scranton y las obras de construcción en Allentown.
El mapa que lo explica todo
Si miras el mapa de Pensilvania, verás un mar de rojo con un par de islas azules muy intensas. Philadelphia y Pittsburgh cumplieron su parte para Harris, pero no fue suficiente.
Lo curioso es lo que pasó en los condados "bisagra" o bellwethers. Erie y Northampton, que suelen predecir quién será el próximo presidente, se inclinaron hacia el bando republicano. Trump logró conectar con un votante que siente que la economía le ha pasado por encima.
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La verdad, el giro hacia la derecha en Pensilvania no fue un accidente. Fue una demolición lenta. Entre 2020 y 2024, el número de republicanos registrados subió en más de 220,000 personas, mientras que los demócratas perdieron casi 200,000. Haz las cuentas. Es un cambio de medio millón de personas en la base de datos electoral. Con esos números, Harris lo tenía cuesta arriba desde el primer minuto.
¿Por qué perdió Kamala Harris en el Keystone State?
Honestamente, hubo varios factores que se alinearon como una tormenta perfecta.
Primero, el bolsillo. Según datos de AP VoteCast, el 43% de los votantes en Pensilvania dijeron que la economía era su principal preocupación. Y de ese grupo, el 60% votó por Trump. La gente estaba quemada con el precio de la gasolina y el supermercado. No importaba cuántas cifras macroeconómicas lanzara la campaña de Harris; la realidad en la mesa de la cocina era otra.
Luego está el tema del voto latino y obrero.
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- El voto hispano: Tradicionalmente demócrata, este bloque se movió significativamente hacia Trump, especialmente en ciudades como Reading y Hazleton.
- Sindicatos: Aunque las cúpulas sindicales apoyaron a Harris, muchos trabajadores de base se sintieron más identificados con el mensaje proteccionista de "America First".
- Fracking: En un estado que vive del gas natural, cualquier duda sobre la política energética se paga cara. Trump aprovechó esto al máximo.
El drama del Senado: Dave McCormick contra Bob Casey
Si la carrera presidencial fue intensa, la del Senado fue una pelea de bar.
Bob Casey Jr., un apellido que es prácticamente realeza política en Pensilvania, perdió su asiento ante el republicano Dave McCormick. Fue una de las mayores sorpresas de la noche. Casey había ganado todas sus elecciones anteriores con relativa facilidad, pero esta vez el "efecto arrastre" de Trump fue demasiado fuerte.
McCormick ganó por un margen minúsculo: 48.82% contra 48.60%. Fue tan ajustado que se tuvo que hacer un recuento automático por ley estatal. Casey terminó concediendo semanas después, marcando el fin de una era para los demócratas en el estado.
Lo que los medios no te dijeron sobre la participación
Mucho se habló de que la participación sería récord. Y lo fue, pero no de la forma que los demócratas esperaban. En Philadelphia, por ejemplo, Harris sacó menos votos que Biden en 2020. Unos 11,000 votos menos solo en Allegheny (donde está Pittsburgh).
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Parece poco, ¿verdad? Pero cuando pierdes un estado por 1.7 puntos, cada voto que se queda en casa es un clavo en el ataúd de tu campaña. Al mismo tiempo, en las zonas rurales, la participación republicana fue masiva. La gente que nunca votaba salió a votar por Trump.
Acción y reflexión: ¿Qué significa esto para el futuro?
Saber quien gano las elecciones en pensilvania no es solo un dato histórico. Es una hoja de ruta de hacia dónde va la política en Estados Unidos. El estado ya no es "azul claro"; es un campo de batalla donde el mensaje económico ahora pesa más que la identidad de partido.
Si te interesa seguir el pulso político, aquí tienes tres cosas que deberías vigilar en los próximos meses:
- Voto Registrado: Sigue las estadísticas de la Secretaría de Estado de Pensilvania. Si la brecha de registros sigue cerrándose, los demócratas tendrán que reinventar su mensaje por completo para 2028.
- Cortes Judiciales: Pensilvania es famosa por sus batallas legales sobre las reglas de votación (especialmente el voto por correo). Lo que decidan las cortes locales hoy afectará quién gana mañana.
- Políticas Energéticas: Observa cómo se mueve la administración Trump 2.0 respecto al fracking en el estado. Eso determinará la lealtad de miles de familias trabajadoras en el oeste de Pensilvania.
La victoria de Trump en 2024 no fue solo un regreso; fue una validación de que el mapa político de Estados Unidos se ha movido. Y Pensilvania, una vez más, fue el epicentro del terremoto.