¿Que son las verrugas? Lo que nadie te cuenta sobre estas molestas visitas en tu piel

¿Que son las verrugas? Lo que nadie te cuenta sobre estas molestas visitas en tu piel

Probablemente te has mirado al espejo o te has pasado la mano por el cuello y, de repente, ahí está. Un pequeño bulto, rugoso, que ayer no estaba. O quizás sí estaba, pero no le habías prestado atención. Es ese momento incómodo en el que te preguntas si deberías preocuparte. Honestamente, casi todos pasamos por eso en algún momento de la vida.

Básicamente, si queremos definir que son las verrugas, tenemos que hablar de intrusos. No son tumores malignos ni nada por el estilo, pero tampoco son parte de tu diseño original. Son crecimientos benignos en la piel causados por un visitante bastante común: el Virus del Papiloma Humano (VPH). Sí, suena un poco fuerte cuando mencionas el virus, pero la realidad es que existen más de 150 tipos de VPH y solo unos pocos causan estas protuberancias cutáneas que tanto nos molestan.

A veces duelen. Otras veces solo afean. Pero siempre cuentan una historia sobre nuestro sistema inmunitario y cómo interactuamos con el entorno.


El origen del problema: ¿Por qué aparecen?

No es mala suerte. Tampoco es por tocar sapos, ese es un mito que ya deberíamos haber enterrado hace décadas. La ciencia es clara: el virus entra en la capa superior de la piel a través de un corte minúsculo o una raspadura. Una vez que el VPH se instala, provoca que las células de la piel crezcan de forma acelerada, creando ese exceso de tejido que llamamos verruga.

Lo curioso es que el virus es oportunista. Le encantan los lugares húmedos y cálidos. Por eso, si caminas descalzo por el borde de una piscina pública o compartes toallas en el gimnasio, básicamente le estás extendiendo una alfombra roja. La Dra. Shari Lipner, dermatóloga de Cornell, suele enfatizar que el sistema inmunológico de cada persona reacciona de manera distinta al virus. Dos personas pueden estar expuestas al mismo vestuario y solo una desarrollará la lesión.

El factor contagio es real

Las verrugas son contagiosas. Muy contagiosas. Puedes pasártelas de una parte del cuerpo a otra simplemente por rascarte (eso se llama autoinoculación). Si te muerdes las uñas y tienes una verruga cerca, es casi seguro que terminarás con otra en el labio o en los dedos vecinos. Es una reacción en cadena un poco fastidiosa.

📖 Related: Why the EMS 20/20 Podcast is the Best Training You’re Not Getting in School


Tipos de verrugas: No todas son iguales

Si pensabas que todas las verrugas eran ese bulto con forma de coliflor en los dedos, te equivocas. Hay variedad para todos los gustos, lamentablemente.

Las verrugas comunes (Verruca vulgaris) son las clásicas. Suelen salir en las manos, los nudillos o alrededor de las uñas. Tienen una superficie rugosa y, a veces, se ven unos puntitos negros diminutos en el centro. No son semillas, como cree mucha gente. Son pequeños capilares sanguíneos que se han coagulado. Básicamente, la verruga tiene su propio suministro de sangre.

Luego están las verrugas plantares. Estas son las que salen en la planta de los pies. A diferencia de las demás, crecen hacia adentro por la presión que ejercemos al caminar. Pueden ser muy dolorosas, como si tuvieras una piedra permanente en el zapato. La Mayo Clinic reporta que estas son de las más difíciles de tratar precisamente por la profundidad que alcanzan debido al peso corporal.

Las verrugas planas son más sutiles. Son pequeñas, lisas y suelen aparecer en grandes cantidades, a veces por docenas. Son comunes en la cara de los niños o en las piernas de las mujeres que se depilan con cuchilla, ya que el rasurado propaga el virus con una eficiencia aterradora.

Por último, tenemos las verrugas filiformes. Estas son las que parecen hilos o dedos largos que sobresalen de la piel. Suelen aparecer en el rostro, cerca de los párpados o la boca. Son estéticamente muy chocantes, pero funcionan igual que las demás.

👉 See also: High Protein in a Blood Test: What Most People Get Wrong


¿Que son las verrugas genitales y por qué son diferentes?

Aquí es donde la conversación se pone seria. Las verrugas genitales (condilomas) no son iguales a las que te salen en la rodilla después de una caída. Son causadas por cepas específicas del VPH que se transmiten por contacto sexual.

Es un tema que genera mucha ansiedad. Pero hay que decir las cosas como son: tener verrugas genitales no significa necesariamente que vayas a desarrollar cáncer. La mayoría de las verrugas visibles son causadas por los tipos 6 y 11 del VPH, que se consideran de "bajo riesgo". Sin embargo, su presencia indica que ha habido una exposición, y eso requiere una revisión ginecológica o urológica exhaustiva para descartar cepas de alto riesgo que sí están vinculadas al cáncer de cuello uterino o anal.

La prevención aquí tiene un nombre claro: Gardasil 9. Esta vacuna ha cambiado el panorama mundial de la salud pública, reduciendo drásticamente la incidencia de estas lesiones en países con altos índices de vacunación.


Tratamientos que funcionan (y los que son una pérdida de tiempo)

Si buscas en internet cómo quitar una verruga, encontrarás de todo. Desde cáscaras de plátano hasta rezos a la luna llena. Seamos realistas: algunas cosas funcionan por puro efecto placebo o porque el sistema inmune finalmente despertó, pero otras son peligrosas.

  1. Ácido salicílico: Es el estándar de oro para el tratamiento en casa. Lo compras en la farmacia sin receta. Básicamente va disolviendo las capas de la verruga poco a poco. Funciona, pero requiere una paciencia de santo. Tienes que aplicarlo todas las noches durante semanas.
  2. Crioterapia: Es el nitrógeno líquido. El dermatólogo congela la verruga. Duele. Se forma una ampolla y, con suerte, la verruga se cae. A veces necesitas tres o cuatro sesiones para que el virus se rinda.
  3. Láser y electrocauterización: Se reservan para casos rebeldes. El médico quema el tejido. Es efectivo pero puede dejar cicatriz, algo que nadie quiere en la cara.
  4. Cinta americana: Sí, suena a broma, pero hay estudios (aunque con resultados mixtos) que sugieren que cubrir la verruga con cinta adhesiva de plata puede irritar la zona lo suficiente como para que el cuerpo note que hay un virus ahí y lo ataque.

Un aviso importante: Nunca, bajo ninguna circunstancia, intentes cortar una verruga tú mismo en el baño con un cortaúñas o una cuchilla. Lo único que lograrás es sangrar profusamente (recuerda los capilares que mencioné antes) y, casi con toda seguridad, infectar la zona o sembrar el virus en la piel sana de alrededor.

✨ Don't miss: How to take out IUD: What your doctor might not tell you about the process


El papel del sistema inmunitario: La batalla invisible

A veces las verrugas desaparecen solas. De la nada. Un día te despiertas y la verruga que tuviste durante dos años ya no está. ¿Magia? No, es tu sistema inmune que finalmente "vio" al virus. El VPH es muy bueno escondiéndose de nuestras defensas. Se queda en las capas superficiales de la epidermis, donde el sistema inmunológico no patrulla tanto.

Por eso, muchos tratamientos dermatológicos no buscan "matar" el virus directamente (porque es difícil matar un virus con una crema), sino provocar una inflamación. Al irritar la zona, atraemos la atención de los glóbulos blancos. Es como poner una alarma de incendios para que lleguen los bomberos.


Mitos y realidades que debes conocer

Mucha gente se confunde con los "acrocordones". Esos pequeños trozos de piel colgantes que salen mucho en el cuello o las axilas. No son verrugas. No son virales. Son simplemente crecimientos de piel por roce o factores metabólicos (como la resistencia a la insulina). Si intentas tratar un acrocordón con ácido salicílico para verrugas, solo te vas a quemar la piel sana.

Otro mito: "Si le quitas la raíz a la verruga, no vuelve a salir". Las verrugas no tienen raíces como las plantas. Solo tienen tejido infectado. Si el virus permanece en las células circundantes, la verruga volverá, no importa cuánto "excaves".


Pasos prácticos para manejar las verrugas hoy mismo

Si tienes una verruga ahora mismo y no sabes qué hacer, aquí tienes una ruta de acción sensata. Olvídate de los remedios de la abuela que involucran vinagre de manzana y ajo; vamos a lo que dice la evidencia clínica.

  • Identificación correcta: Asegúrate de que realmente sea una verruga. Si tiene bordes irregulares, cambia de color o sangra sin motivo, deja de leer esto y pide cita con un dermatólogo mañana mismo. Podría ser algo más serio, como un carcinoma.
  • No la toques: Deja de hurgar. Cada vez que la tocas y luego te tocas otra parte del cuerpo, estás jugando a la ruleta rusa con tu piel.
  • Tratamiento constante: Si decides usar ácido salicílico, lima la superficie rugosa de la verruga suavemente con una lima de cartón antes de aplicar el líquido. Luego tira esa lima a la basura. No la uses en tus uñas sanas.
  • Protege a los demás: En gimnasios y duchas públicas, usa siempre chanclas. No compartas toallas ni maquinillas de afeitar. Es una cuestión de etiqueta dermatológica básica.
  • Refuerza tus defensas: No hay una pastilla mágica, pero dormir bien, reducir el estrés y tener una dieta equilibrada ayudan a que tu sistema inmune esté alerta. Un cuerpo estresado es el mejor caldo de cultivo para que el VPH haga de las suyas.

Lo más importante es entender que las verrugas son temporales. Son molestas, sí, y a veces tardan meses en irse, pero con el enfoque correcto y un poco de paciencia, tu piel volverá a ser la de antes. No desesperes si el primer tratamiento falla; a veces el virus es terco, pero tu cuerpo lo es más.