Si has estado scrolleando por X (antes Twitter) o viendo las noticias en Colombia últimamente, seguro te has topado con la pregunta de qué pasó con Miguel Uribe. No es para menos. Miguel Uribe Turbay ha pasado de ser un funcionario distrital a convertirse en una de las voces más ruidosas —y para muchos, divisivas— de la oposición en el Congreso. Pero lo que realmente la gente quiere saber no es solo dónde está hoy, sino hacia dónde va mañana.
Básicamente, el panorama político cambió.
Él ya no es solo "el nieto de Turbay Ayala" o el exsecretario de Peñalosa. Ahora es el alfil principal del Centro Democrático. Su evolución ha sido rápida. Un día estaba peleando por el metro de Bogotá y al siguiente estaba liderando marchas nacionales contra las reformas del gobierno de Gustavo Petro. Pero últimamente, el ruido ha subido de tono porque las fichas para el 2026 ya se están moviendo en el tablero.
El salto de la política local al escenario nacional
Mucha gente se quedó con la imagen de Miguel Uribe perdiendo la alcaldía de Bogotá frente a Claudia López. En ese momento, muchos pensaron: "Bueno, hasta aquí llegó". Se equivocaron.
Lo que pasó con Miguel Uribe después de esa derrota fue un ejercicio de reinvención estratégica. Se refugió en el sector privado un tiempo, pero el Centro Democrático vio en él algo que les faltaba: juventud con un discurso de derecha tradicional muy sólido. En las elecciones legislativas de 2022, dio el golpe. Fue la lista más votada al Senado. Eso no es coincidencia; es músculo político puro y duro.
Desde su curul, se ha dedicado casi exclusivamente a ser el contrapoder de las reformas económica y de salud. Si te fijas en sus redes sociales, su contenido es constante. Denuncias, videos cortos, críticas al presupuesto. Ha sabido capitalizar el descontento de un sector del país que siente que el "cambio" prometido no está llegando o está llegando de la forma equivocada. Es, en esencia, un opositor de tiempo completo.
La verdadera razón del ruido: ¿Candidato presidencial?
Aquí es donde la cosa se pone interesante.
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¿Qué pasó con Miguel Uribe en los últimos meses? Se destapó. Ya no es un secreto a voces; es una realidad que quiere la Casa de Nariño. Dentro del Centro Democrático hay una pelea interna interesante —y a veces un poco tensa— por quién será el sucesor de la sombra de Álvaro Uribe Vélez. Tienes nombres como el de María Fernanda Cabal, Paloma Valencia o Paola Holguín.
Pero Miguel Uribe ha tomado una ventaja táctica.
Él se posiciona como una opción que puede hablarle tanto a la base radical del uribismo como a los sectores empresariales y a los jóvenes de centro-derecha que ven en él una figura más "gerencial" que ideológica. Aunque, seamos honestos, su discurso es bastante ideológico. Ha estado viajando por todo el país, reuniéndose con gremios y haciendo lo que en política llaman "prevacaciones de campaña".
Las polémicas que no lo sueltan
No todo es color de rosa. Miguel Uribe carga con el estigma de las "maquinarias" que sus detractores siempre le echan en cara. Le critican su herencia política. Le critican haber pasado por varios partidos antes de aterrizar en el Centro Democrático.
Y luego están los debates en el Senado.
Recientemente, ha tenido choques muy fuertes con el Ministro de Hacienda y con la bancada del Pacto Histórico por el manejo de la caja menor del Estado. Sus críticos dicen que solo busca el titular fácil, que es populismo de derecha. Él responde que está cuidando el bolsillo de los colombianos. La realidad suele estar en algún punto intermedio, pero en la política de clics, los matices no venden tanto como un buen video de él gritando en el atril del Congreso.
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Su papel en las marchas y el termómetro de la calle
Algo que define qué pasó con Miguel Uribe recientemente es su capacidad de convocatoria en la calle. Antes, la calle era territorio exclusivo de la izquierda en Colombia. Eso cambió. Uribe Turbay ha sido uno de los promotores clave de las jornadas nacionales de protesta.
No es fácil sacar a la gente un domingo a caminar por la Séptima o por el Parque de las Luces en Medellín.
Él ha entendido que para ganar en 2026 necesita calle. Necesita que la gente lo vea sudando la camiseta, no solo detrás de un escritorio en el Capitolio. Sin embargo, esto también le ha traído problemas de seguridad y ataques personales bastante fuertes en redes sociales, donde el lenguaje se ha vuelto peligrosamente violento.
La relación con Álvaro Uribe Vélez
Este es el elefante en la habitación.
Muchos se preguntan si Miguel es el "consentido" del expresidente. La verdad es que Álvaro Uribe es un pragmático. Él sabe que Miguel tiene buena prensa y que comunica bien. Pero el expresidente no pone todos los huevos en una sola canasta. Lo que ha pasado es que Miguel ha sabido ganarse ese espacio a punta de disciplina. Es de los primeros en llegar al Congreso y de los últimos en irse. Estudia los temas. No improvisa tanto como otros, y eso el jefe natural del partido lo valora.
¿Qué esperar de Miguel Uribe en los próximos meses?
Si estás siguiendo su trayectoria, prepárate para verlo mucho más activo en temas regionales.
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La estrategia ahora es descentralizarse. Bogotá ya lo conoce. Ahora necesita que el campesino en el Huila o el comerciante en Barranquilla sientan que él los representa. Vas a ver más propuestas sobre seguridad —que es su caballito de batalla— y sobre la reactivación económica.
Es probable que la fricción dentro de su propio partido aumente. No todos están contentos con su protagonismo. Pero así es la política de alto nivel: si no estás incomodando a alguien, es porque no estás haciendo nada importante.
Lo que realmente pasó es que Miguel Uribe dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad electoral. Te guste o no su estilo, es una de las figuras que definirá el rumbo de Colombia en los próximos cuatro años. No es solo un senador; es un proyecto político en marcha que no tiene intención de frenar.
Puntos clave para entender su situación actual:
- Liderazgo en la oposición: Se ha consolidado como el principal crítico de la gestión fiscal del gobierno actual.
- Aspiraciones 2026: Ya hace parte de la baraja oficial de precandidatos del Centro Democrático.
- Enfoque en seguridad: Su discurso se está radicalizando hacia el orden y la autoridad, buscando captar el voto de quienes sienten que la inseguridad ha crecido.
- Control de daños: Está trabajando activamente en sacudirse la imagen de "político de élite" para conectar con sectores populares a través de visitas directas a barrios y regiones periféricas.
Para seguir de cerca sus movimientos, lo más efectivo es monitorear las sesiones de la Comisión Tercera del Senado, donde se dan las discusiones económicas más densas. Ahí es donde Miguel Uribe suele soltar las noticias que luego se vuelven tendencia. Observa también sus alianzas con otros sectores independientes; ahí estará la clave de si su candidatura presidencial tiene futuro real o si se quedará en un intento más dentro de la derecha colombiana.