Qué pasó ayer parte 3: Por qué el cierre de la trilogía de Todd Phillips dividió tanto a los fans

Qué pasó ayer parte 3: Por qué el cierre de la trilogía de Todd Phillips dividió tanto a los fans

Seamos sinceros. Cuando escuchas qué pasó ayer parte 3, lo primero que te viene a la mente probablemente no sea una laguna mental en Las Vegas o un mono fumador en Bangkok. No. Esta vez, Todd Phillips decidió darnos un bofetón de realidad cinematográfica. La película, titulada originalmente The Hangover Part III, rompió la regla de oro de las secuelas de comedia: no repitió la fórmula. Y eso, honestamente, es lo que la hace tan fascinante y, para muchos, tan frustrante.

A diferencia de las dos entregas anteriores, aquí no hay una boda que salvar. No hay una droga misteriosa en el brindis. De hecho, ni siquiera hay una resaca real hasta que aparecen los créditos finales. Es una película de carretera. Una de mafiosos. Una historia sobre la salud mental de Alan que, de alguna manera, termina involucrando lingotes de oro y jirafas decapitadas. Fue un riesgo masivo.

El caos de Alan y el giro hacia el drama oscuro

Todo empieza con una jirafa. Es una escena absurda, violenta y muy cara. Esa secuencia define perfectamente el tono de qué pasó ayer parte 3. Ya no estamos viendo a tres tipos tratando de recordar dónde dejaron a Doug; estamos viendo cómo el "Wolfpack" intenta lidiar con las consecuencias de años de irresponsabilidad. La trama se centra en una intervención para Alan, interpretado por un Zach Galifianakis que para 2013 ya tenía el personaje totalmente dominado, llevándolo de lo tierno a lo sociópata en segundos.

La muerte del padre de Alan es el catalizador. Es el momento en que Phil (Bradley Cooper) y Stu (Ed Helms) se dan cuenta de que el juego se acabó. Ya no es divertido que tu amigo sea un caos andante. Es peligroso. Y aquí es donde entra Marshall, interpretado por un imponente John Goodman. Él es quien mueve los hilos. Nos enteramos de que Leslie Chow robó 21 millones de dólares en oro, y Marshall cree que el Wolfpack es la única forma de encontrarlo.

Es una estructura de thriller. Phillips quería alejarse del "copiar y pegar" que tanto se le criticó en la segunda parte. Pero, ¿funcionó? Depende de a quién le preguntes. Si buscabas chistes de pastillas cada cinco minutos, probablemente saliste decepcionado del cine. Si buscabas un cierre que le diera un propósito a estos personajes, la película tiene más capas de las que parece.

Leslie Chow: De secundario de lujo a protagonista absoluto

Hablemos de Ken Jeong. En la primera película, Chow era una fuerza de la naturaleza que aparecía desnuda en una cajuela. En qué pasó ayer parte 3, es prácticamente el co-protagonista. La dinámica entre él y Alan es el corazón podrido de la película. Son dos caras de la misma moneda: el caos puro frente a la ingenuidad peligrosa.

Mucha gente sintió que hubo demasiado de Chow. Quizás tengan razón. El personaje funciona mejor en dosis pequeñas, como un condimento picante que te quema la lengua. Cuando lo haces el plato principal, el sabor puede volverse abrumador. Sin embargo, su fuga de una prisión tailandesa al ritmo de Hurt de Nine Inch Nails es, posiblemente, uno de los momentos más extrañamente artísticos de toda la franquicia. Es humor negro en su estado más puro.

El regreso a Las Vegas y la nostalgia amarga

El tercer acto nos devuelve a donde empezó todo: el Caesars Palace. Pero no es el regreso triunfal que esperarías. Se siente como volver a tu antigua escuela primaria y darte cuenta de que los pasillos son más pequeños de lo que recordabas. Hay una sensación de cierre pesado. Cuando Phil y Alan están en el techo del hotel, el mismo lugar donde encontraron a Doug en la primera película, la conversación es distinta. Hay cansancio.

Incluso el cameo de Heather Graham como Jade sirve para recordarnos cuánto han cambiado las cosas. Ella está bien, tiene una vida normal, un hijo. El contraste con el Wolfpack, que sigue huyendo de criminales internacionales, es evidente. La película te está diciendo en la cara que es hora de crecer.

¿Por qué la crítica fue tan dura con el final de la trilogía?

Si revisas sitios como Rotten Tomatoes, las notas de qué pasó ayer parte 3 no son amables. La prensa esperaba una comedia de carcajadas y recibió un drama criminal con toques de humor absurdo. Se le acusó de ser "oscura", "mezquina" y "poco divertida".

Pero aquí hay un punto importante que solemos olvidar: Todd Phillips siempre ha tenido una inclinación por lo perturbador. Solo hay que ver lo que hizo años después con Joker. En esta tercera parte, ya se notaban esas ganas de explorar la psique de personajes rotos. Phil es un cínico, Stu es un manojo de nervios con trastorno de estrés postraumático, y Alan es, bueno, Alan.

  • La ausencia de la estructura de la "resaca" fue el cambio más polémico.
  • El villano de John Goodman le dio una seriedad que no encajaba con el tono fiestero anterior.
  • El final de la película, con la boda de Alan, intenta dar un cierre emocional que algunos sintieron forzado.

A pesar de todo, la química entre el trío protagonista sigue siendo imbatible. Bradley Cooper, que ya estaba en camino a ser una superestrella de la lista A, se nota un poco más distante, pero cumple. Ed Helms sigue siendo el mejor gritando de pánico. Y Galifianakis... él es la película.

Lo que realmente pasó con los lingotes de oro

Mucha gente se confunde con la trama de los lingotes. Básicamente, Chow se los robó a Marshall. Marshall usa al Wolfpack como cebo porque sabe que Alan es el único que tiene contacto con Chow. Todo el viaje a Tijuana y luego de vuelta a Vegas es una coreografía de traiciones.

Al final, Alan decide que su amistad con Chow es tóxica. Es el momento de crecimiento de su personaje. Cuando encierran a Chow en la cajuela (un guiño brillante a la primera película), Alan está cortando lazos con su lado más destructivo. Es simbólico. Es raro. Pero es el final que Alan necesitaba.

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La escena post-créditos: El regalo para los puristas

Si te quedaste hasta el final, viste la escena de la mañana siguiente a la boda de Alan. Ahí es donde Phillips nos dio lo que queríamos: una habitación destrozada, Stu con implantes de pecho y el caos absoluto. Fue una forma de decir: "Sí, sabemos hacer esto, pero queríamos contarte otra cosa". Esa escena es, técnicamente, la única "resaca" de toda la película, y funciona como un recordatorio de por qué amamos a estos idiotas en primer lugar.

Es un momento agridulce. Nos reímos, pero sabemos que es la última vez. No hay espacio para una cuarta parte, no sin que se sienta como un ejercicio de desesperación financiera. Qué pasó ayer parte 3 cerró el ciclo de manera definitiva, algo que pocas franquicias de comedia se atreven a hacer.

Datos reales sobre el impacto de la película

  1. Recaudación: A pesar de las críticas mixtas, la película recaudó más de 360 millones de dólares en todo el mundo. Un éxito, aunque lejos de los casi 600 millones de la segunda parte.
  2. Presupuesto: Se estima que costó unos 103 millones de dólares, gran parte de los cuales se fueron en los salarios de los protagonistas, que para ese entonces ya cobraban como estrellas consagradas.
  3. Localizaciones: El rodaje en Tijuana fue en realidad filmado en gran parte en Nogales, Arizona, por razones de seguridad y logística.

Honestamente, revisar esta película años después te da una perspectiva diferente. Ya no tienes la presión de esperar la "mejor comedia del año". La ves como un experimento extraño de un director que estaba cansado de su propia creación y decidió quemarlo todo para ver qué quedaba entre las cenizas.

Cómo revisitar la saga de forma inteligente

Si tienes ganas de un maratón, no las veas solo como comedias. Mira la evolución técnica de Todd Phillips. La cinematografía de Lawrence Sher en la tercera entrega es espectacular; usa sombras y encuadres que verías en un neo-noir de primer nivel.

Para sacar el máximo provecho de tu próximo visionado, fíjate en estos detalles:

  • La evolución de la ropa de Alan: Sus camisas cuentan su estado mental mejor que sus diálogos.
  • Las referencias circulares: La película está llena de espejos de la primera parte (el techo, el hospital, la cajuela).
  • La música: Christophe Beck hace un trabajo increíble mezclando temas icónicos con una partitura de tensión.

Para entender realmente el fenómeno de esta trilogía, lo mejor es ver las tres películas seguidas en un fin de semana. Notarás que la primera es un misterio perfecto, la segunda es un descenso a los infiernos (literalmente, por el calor y la suciedad de Bangkok) y la tercera es el funeral necesario para un estilo de vida que ya no podía sostenerse. No es perfecta, pero es honesta. Y en Hollywood, la honestidad suele ser más rara que una jirafa en una autopista.

Busca la versión en Blu-ray o en plataformas de streaming que incluyan los "detrás de cámaras". Ver a John Goodman interactuar con el elenco te da una idea del respeto que había en el set. No era solo un trabajo por dinero; había un deseo real de terminar la historia bajo sus propios términos, sin importar lo que dijeran los críticos de cine de los periódicos importantes. Al final del día, el Wolfpack se retiró a su manera. Y eso, nos guste o no, tiene su mérito.

Para quienes buscan una experiencia completa, recomiendo investigar sobre el impacto cultural que tuvo la saga en el turismo de Las Vegas y Bangkok. Las ciudades cambiaron gracias a estos personajes. Los hoteles crearon paquetes especiales y los tours por los lugares de filmación siguen existiendo años después. Es un legado que va mucho más allá de la pantalla y que demuestra que, a veces, una mala idea en una noche de copas puede convertirse en una parte imborrable de la cultura pop.

Antes de darle al "play" de nuevo, asegúrate de haber visto los extras donde se explica cómo entrenaron a los animales y cómo coordinaron la logística de la escena del paracaídas sobre las fuentes del Bellagio. Es cine de acción disfrazado de comedia, y vale la pena apreciarlo por lo que es: un cierre ambicioso para una de las sagas más exitosas de la historia reciente.