Qué es un MVP: El Error que está Matando a las Startups Antes de Empezar

Qué es un MVP: El Error que está Matando a las Startups Antes de Empezar

La mayoría de la gente piensa que sabe qué es un MVP. Se imaginan un producto a medio terminar, una versión "barata" de su gran idea o, peor aún, un prototipo con fallos que lanzan al mercado rezando para que nadie se queje demasiado. Honestamente, esa es la vía rápida para quemar dinero y frustrar a tus primeros usuarios. Un Producto Mínimo Viable (MVP por sus siglas en inglés) no es el producto final en pequeñito. Es un proceso. Es una respuesta a una pregunta específica.

Si estás aquí, probablemente tienes una idea rondando en la cabeza. O quizás ya empezaste a programar algo. Detente un segundo. Frank Robinson, quien acuñó el término originalmente, y luego Eric Ries, quien lo popularizó en The Lean Startup, no buscaban que hiciéramos cosas mediocres. Buscaban que dejáramos de construir cosas que nadie quiere.

Por qué casi todo el mundo se equivoca con el Producto Mínimo Viable

El término se ha desvirtuado tanto que hoy parece una excusa para la mediocridad. "Es solo un MVP", dicen los desarrolladores cuando la app se cuelga. No. Un MVP tiene que ser viable. La viabilidad implica que debe resolver el problema principal del usuario de manera tan efectiva que este esté dispuesto a ignorar la falta de funciones secundarias.

Pensemos en el caso de Nick Swinmurn, el fundador de Zappos. Él no construyó un almacén automatizado ni un sistema logístico complejo para probar si la gente compraría zapatos online. Lo que hizo fue ir a una zapatería local, tomar fotos a los estantes, subirlas a una web básica y, si alguien compraba, él mismo iba a la tienda, compraba el par a precio de venta y lo enviaba por correo. Perdió dinero en cada venta. Pero validó la hipótesis más importante: la gente está dispuesta a comprar zapatos sin probárselos primero.

Eso es un MVP puro. No es escalable. No es bonito. Pero es una máquina de aprendizaje.

La diferencia entre el "Mínimo" y el "Viable"

Aquí es donde la mayoría de los emprendedores se estrellan. Se centran tanto en lo "mínimo" que olvidan lo "viable". O se obsesionan con la "viabilidad" y terminan construyendo un Ferrari cuando solo necesitaban un monopatín para cruzar la calle.

Imagínate que quieres construir un coche. El error clásico es construir una rueda. Una rueda no es viable; no te lleva a ninguna parte. El enfoque correcto de MVP sería un monopatín. Te lleva del punto A al punto B. Luego le pones un manillar y es un patinete. Luego un motor. Finalmente tienes el coche. En cada etapa, el usuario obtiene valor. En cada etapa, tú obtienes datos reales.

El experimento de Dropbox: Un MVP que ni siquiera existía

Drew Houston, el creador de Dropbox, se enfrentaba a un reto técnico brutal en 2007. Sincronizar archivos entre diferentes sistemas operativos era un infierno de ingeniería. Podría haber pasado dos años programando antes de mostrarle nada a nadie. En lugar de eso, hizo algo que hoy parece obvio pero que en su momento fue brillante: grabó un video de tres minutos.

El video mostraba cómo funcionaría Dropbox si ya estuviera terminado. Lo publicó en Hacker News. No había código real detrás de la mayoría de esas funciones. El resultado fue que su lista de espera pasó de 5,000 a 75,000 personas en una sola noche.

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¿Fue eso un MVP? Absolutamente. Validó el interés del mercado sin escribir una sola línea del complejo código de sincronización. A veces, tu MVP puede ser solo una landing page o un video explicativo. Si nadie se registra, ¿para qué vas a construir el software?

Tipos de MVP que puedes usar mañana mismo

No hay una sola forma de abordar esto. Depende de tu industria y de cuánto riesgo estés dispuesto a asumir.

  1. MVP de Conserje: Aquí haces todo manualmente. Si quieres hacer una app de dieta personalizada, en lugar de un algoritmo, tú mismo le escribes los correos a los usuarios cada mañana con su menú. Es agotador, pero aprendes exactamente qué preguntan y qué les importa. Food on the Table empezó así; el fundador iba al supermercado con sus clientes.
  2. MVP del Mago de Oz: Por fuera parece tecnología punta, pero por dentro hay un humano moviendo las palancas. Como el ejemplo de Zappos. El cliente ve una interfaz profesional, pero el proceso es manual.
  3. MVP de Humo (Smoke Test): Es básicamente marketing antes del producto. Vendes una solución que aún no existe mediante anuncios en Google o redes sociales. Si el CTR (click-through rate) es alto y la gente deja su email, tienes un mercado. Si no, has ahorrado meses de trabajo.

El peligro de la "Trampa de las Funcionalidades"

He visto a decenas de fundadores decir: "Solo le falta el chat y el modo oscuro para que esté listo para lanzarse". No. Si el valor principal de tu producto no brilla sin un modo oscuro, es que tu idea no es lo suficientemente fuerte.

El MVP debe doler un poco. Si no te avergüenza un poco la primera versión de tu producto, es que lo lanzaste demasiado tarde. Es una frase de Reid Hoffman, fundador de LinkedIn, y sigue siendo una verdad incómoda. Retrasar el lanzamiento por miedo al juicio es solo una forma elegante de procrastinar la validación del mercado.

Cómo definir qué incluir en tu primera versión

Para decidir qué entra y qué se queda fuera, usa la técnica de "User Stories" pero con un filtro despiadado. Pregúntate: "¿Puede el usuario resolver su problema principal sin esta función?". Si la respuesta es sí, bórrala. Sin piedad.

  • ¿Necesitas un sistema de recuperación de contraseña automático? Probablemente no al principio; puedes hacerlo tú a mano si alguien te escribe.
  • ¿Necesitas una pasarela de pagos integrada con 20 bancos? No, usa un enlace de PayPal o Stripe Checkout.
  • ¿Necesitas un logo de 500 dólares? Definitivamente no.

La métrica que realmente importa (y no es el dinero)

En la etapa de qué es un MVP, el dinero es secundario. El aprendizaje validado es la moneda de cambio. Si lanzas y nadie lo usa, pero entiendes por qué no lo usan, has tenido éxito. Lo que mata a las empresas es la indiferencia, no las críticas. Si a la gente le molesta que tu app sea lenta pero la siguen usando, tienes oro en las manos. Significa que el problema que resuelves es tan grande que están dispuestos a sufrir por la solución.

Mira a Airbnb. Al principio, Brian Chesky y Joe Gebbia se dieron cuenta de que las fotos de los apartamentos en Nueva York eran horribles. Los alquileres no subían. Su "MVP" fue ir ellos mismos con una cámara profesional a sacar fotos a los pisos de los usuarios. No mejoraron el código. Mejoraron la experiencia física. Esa pequeña validación cambió el rumbo de la empresa.


Pasos prácticos para construir tu MVP sin perder la cabeza

Si ya tienes clara la teoría, ahora toca ensuciarse las manos. No necesitas permiso de nadie, solo un método que no te deje en la quiebra emocional.

  • Escribe tu hipótesis más arriesgada: No escribas lo que tu producto hace, escribe lo que crees que el mercado quiere. Ejemplo: "La gente está dispuesta a pagar 20€ al mes por un servicio que les pasee al perro a las 6 AM".
  • Define el éxito de forma binaria: Antes de lanzar, di: "Si 10 personas se registran en 48 horas, sigo adelante. Si no, cambio de idea". Sin grises.
  • Elige la herramienta más simple: Usa herramientas No-Code como Bubble, Webflow o incluso una hoja de Google Sheets conectada a un formulario de Typeform. No programes si puedes evitarlo.
  • Busca el rechazo rápido: Habla con extraños, no con tu madre. Tu madre te dirá que tu idea es genial porque te quiere. Los extraños en Reddit o Twitter te dirán la verdad.
  • Itera o pivota: Si los datos te dicen que el camino está cerrado, no te encariñes con la idea. El MVP te da el permiso de fallar barato. Aprovecha ese superpoder.

La construcción de un negocio es una serie de experimentos científicos. El MVP es el primer microscopio que vas a usar. No trates de que sea una obra de arte; trata de que sea un lente lo suficientemente claro como para ver la realidad del mercado, por muy cruda que sea.