Seguro que has oído hablar de ella. O quizá has visto ese polvo de color fucsia brillante en alguna fiesta y alguien te ha dicho que es "cocaína rosa". Pues bien, lo primero que tienes que saber es que casi todo lo que rodea a esta sustancia es una mentira de marketing. El tusi rosa no es cocaína. Ni siquiera es, en la gran mayoría de los casos, lo que su nombre original sugiere. Es un cóctel químico impredecible.
A ver, vamos por partes porque esto es serio.
El nombre "tusi" viene de la pronunciación en inglés de 2C-B, una sustancia psicodélica de la familia de las fenetilinas que sintetizó Alexander Shulgin en los años 70. Pero aquí está el truco: lo que se vende hoy en las calles de Madrid, Medellín o Miami como tusi rara vez contiene 2C-B. Es una mezcla de sobras. Básicamente, los camellos mezclan lo que tienen a mano para imitar un efecto que enganche, y luego le añaden colorante de repostería para que se vea "exclusivo".
La farsa química: ¿De qué está hecho realmente?
Si analizamos una muestra de tusi rosa en un laboratorio de reducción de daños, como los de Energy Control en España, los resultados suelen ser terroríficos. No hay una receta fija. Cada "cocinero" hace la suya.
La base casi siempre es ketamina. Sí, el anestésico disociativo. A eso le añaden estimulantes, normalmente MDMA (éxtasis) o cafeína en dosis industriales. A veces incluso lleva un poco de cocaína para abaratar costes o benzodiacepinas para que la bajada no sea tan agresiva. Es un Frankenstein químico. Imagina meter en una licuadora un depresor del sistema nervioso y un estimulante potente. Tu corazón y tu cerebro no saben si acelerar o frenarse. Se vuelven locos.
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Es una ruleta rusa fucsia.
El estatus aspiracional del "polvo de las élites"
Es curioso cómo funciona el marketing de las drogas. El tusi rosa se posicionó inicialmente como una droga de lujo. Costaba el doble o el triple que la cocaína convencional. ¿Por qué? Solo por el color. El tinte rosa le dio un aura de sofisticación, de algo "premium" que solo se veía en zonas VIP de discotecas de alto nivel.
Pero la realidad es que fabricarlo es más barato que producir cocaína pura. No requiere plantas de coca ni laboratorios en la selva. Se hace en un piso de cualquier ciudad mezclando polvos que ya circulan por el mercado negro. El precio es pura especulación basada en la estética. Hoy en día, ese estatus de "élite" se está perdiendo porque la mezcla se ha democratizado, y con ello, su pureza (si es que alguna vez tuvo alguna) ha caído en picado.
Los efectos: Un viaje que nadie puede predecir
Como no sabes qué proporción de qué cosa estás tomando, los efectos del tusi rosa son una lotería.
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Si predomina la ketamina, vas a sentir una disociación fuerte. Te vas a sentir fuera de tu cuerpo, como si flotaras o como si tus extremidades no te pertenecieran. Si la mezcla tiene mucho MDMA, te vendrá una euforia de golpe, empatía y ganas de bailar. El problema es cuando estas dos sensaciones chocan. Mucha gente experimenta ataques de pánico porque no entienden por qué están tan acelerados y, a la vez, tan "desconectados" de la realidad física.
A diferencia del 2C-B original, que tiene efectos visuales muy claros y una duración definida, el tusi callejero es errático. Puedes estar bien diez minutos y, al siguiente, sentir que te desmayas porque la cafeína te ha provocado una taquicardia mientras la ketamina te baja la presión arterial.
El peligro real para la salud mental
Más allá de la sobredosis física, el tusi rosa es una trituradora de neurotransmisores. Al mezclar tantos compuestos, el cerebro sufre un agotamiento de serotonina y dopamina brutal. Las depresiones post-consumo de esta sustancia son mucho más largas y profundas que las de la cocaína o el éxtasis por separado.
Hablemos de psicosis. La mezcla de disociativos con estimulantes es el escenario perfecto para un brote psicótico. No es raro ver a personas que, tras un fin de semana de tusi, acaban con delirios de persecución o alucinaciones persistentes que duran días. La neurotoxicidad es altísima. Básicamente, le estás pidiendo a tus neuronas que trabajen en direcciones opuestas bajo un estrés químico constante.
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Cómo identificar el engaño
Honestamente, si alguien te ofrece tusi rosa, te está ofreciendo un producto de marca blanca a precio de oro.
- El color es una señal de alerta. En química, el rosa fucsia eléctrico no suele ser natural. Es tinte. Estás inhalando colorante alimentario o incluso pintura.
- El olor. A menudo le añaden aroma de fresa o vainilla para ocultar el olor químico de los componentes. Si huele a golosina, sospecha el triple.
- La consistencia. La cocaína real tiene una textura escamosa. El tusi es un polvo fino, casi como el azúcar glass, porque ha sido procesado y remezclado mil veces.
La comunidad científica, incluyendo expertos de la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), ya ha advertido que esta sustancia es una de las mayores amenazas actuales por su falta de estandarización. No hay dosis "segura" porque no hay una composición "estándar".
Lo que debes hacer si sospechas de una intoxicación
Si estás con alguien que ha consumido esta mezcla y empieza a encontrarse mal, no esperes. No es "una mala racha" del viaje.
- Mantén la calma. La agitación empeora la taquicardia.
- Hidratación, pero con calma. No dejes que beba litros de agua de golpe, pero que no se deshidrate.
- Atención médica inmediata. Di la verdad a los médicos. No les importa si es ilegal, les importa salvar la vida. Decir "ha tomado tusi rosa" les da una pista, pero si puedes especificar que es una mezcla de "keta y éxtasis", les ayudarás mucho más a estabilizar al paciente.
El tusi rosa es el triunfo del envoltorio sobre el contenido. Es una droga diseñada para Instagram, para que se vea bien en una foto antes de ser consumida, ignorando por completo el daño interno que provoca. La próxima vez que veas ese polvo fucsia, recuerda que el color es lo único "bonito" de una mezcla que, en el fondo, es solo basura química de alto coste.
Pasos prácticos para la reducción de riesgos y prevención
Si buscas información porque tienes a alguien cercano en esta situación o quieres protegerte, toma estas acciones directas:
- Analiza, no supongas. Si el consumo ya es una realidad, busca servicios de análisis de sustancias. En muchos países existen ONGs que analizan tu muestra de forma anónima para decirte qué contiene realmente. Es la única forma de evitar morir por un corte de fentanilo o algo peor.
- Desmitifica el nombre. Deja de llamarlo "cocaína rosa". Llamarlo por su nombre real (cóctel de ketamina y estimulantes) le quita el glamour y pone el foco en el peligro real de la mezcla disociativa.
- Vigila la salud mental. Tras un consumo, es vital monitorizar el estado de ánimo durante al menos una semana. Si aparecen pensamientos suicidas o una apatía extrema, es necesario acudir a un profesional de salud mental especializado en adicciones.
- Infórmate en fuentes oficiales. Consulta los informes anuales del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA) para ver cómo están evolucionando las mezclas en tu región específica. La composición del tusi cambia cada pocos meses según la disponibilidad de precursores.