Posiciones en la liga mexicana: Por qué el liderato ya no garantiza nada

Posiciones en la liga mexicana: Por qué el liderato ya no garantiza nada

Mirar la tabla y ver a tu equipo en la cima se siente bien. Es un alivio. Pero si llevas años siguiendo el fútbol de nuestro país, sabes que las posiciones en la liga mexicana son, en realidad, un espejismo que se desvanece en cuanto llega la liguilla. No importa si hiciste 40 puntos o si entraste de "panzazo" en el décimo lugar; el sistema de competencia de la Liga MX está diseñado para el caos y el drama, no necesariamente para premiar la constancia de 17 jornadas.

Es una montaña rusa. Un día estás festejando un liderato invicto y al siguiente te elimina el octavo lugar porque tuvo una tarde inspirada.

Históricamente, el equipo que termina en el primer puesto sufre de la famosa "maldición del superlíder". Aunque equipos como el América o el Cruz Azul han logrado romper ese estigma en años recientes, la realidad estadística sigue siendo caprichosa. La tabla general sirve para dos cosas: asegurar la localía en los partidos de vuelta y, por supuesto, evitar el bochorno de quedar fuera de la fiesta grande. Pero, ¿realmente refleja quién es el mejor? Casi nunca.

El drama de la tabla y el peso de la localía

Hablemos de lo que realmente significan las posiciones en la liga mexicana cuando llegamos a la fecha 17. Estar entre los primeros cuatro lugares es el estándar de oro. ¿Por qué? Porque te saltas el estrés innecesario de los partidos de eliminación directa previa y aseguras que el partido decisivo se juegue en tu casa, con tu gente.

El reglamento ha cambiado tanto que a veces es difícil seguirle el paso. Pasamos del repechaje tradicional a un sistema de "Play-In" inspirado en la NBA, lo que básicamente significa que la mitad de la liga tiene una oportunidad de ser campeón. Honestamente, es una locura. Puedes perder casi la mitad de tus partidos y aun así estar peleando por el título en diciembre o mayo. Esto genera una dinámica donde los equipos grandes a veces se "relajan" a mitad del torneo, sabiendo que con un cierre decente escalarán posiciones rápidamente.

Mikel Arriola y los directivos han defendido este formato alegando que mantiene el interés comercial hasta el último minuto. Y tienen razón, pero a un costo deportivo alto. Un equipo como Monterrey o Tigres, con plantillas que valen millones de dólares, puede permitirse rachas mediocres porque saben que su jerarquía los meterá en la pelea final.

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¿Cómo se desglosa el éxito en la tabla?

No todo es ganar. El criterio de desempate es lo que realmente quita el sueño a los directores técnicos. Primero es la diferencia de goles. Parece obvio, ¿verdad? Pero cuántas veces hemos visto a equipos quedar fuera por un solo gol no anotado contra un rival sotanero en la jornada 3. Luego vienen los goles anotados, los resultados directos entre equipos y, finalmente, la tabla de fair play.

Recuerdo torneos donde la posición se decidió por quién tenía menos tarjetas amarillas. Imagina perder la posibilidad de un título porque tu contención decidió reclamarle de más al árbitro en un partido aburrido de mitad de temporada. Es cruel. Es fútbol mexicano.

Los factores que nadie nota en las posiciones en la liga mexicana

La altitud es el jugador número 12 del que nadie habla lo suficiente. Cuando ves las posiciones en la liga mexicana, nota cuántos equipos de la parte alta juegan por encima de los 2,000 metros sobre el nivel del mar. Toluca, Pachuca, Cruz Azul y América sacan una ventaja física brutal durante la fase regular. Los equipos del norte o de la costa llegan al minuto 70 con los pulmones quemándose.

Eso influye directamente en los puntos obtenidos en casa. Un equipo que hace del Estadio Azteca o del Nemesio Diez una fortaleza tiene garantizado, al menos, el 50% del camino hacia la liguilla.

  • Puntos de local: Esenciales para no depender de milagros.
  • La racha de cierre: Llegar "caliente" a la liguilla vale más que haber sido líder todo el año.
  • Lesiones FIFA: Las fechas internacionales rompen el ritmo de los equipos que tienen más seleccionados, que suelen ser los que van arriba en la tabla.

Otro punto clave es la gestión de la plantilla. Los equipos con "cartera abierta" pueden rotar jugadores. Si ves a Tigres en el tercer puesto, probablemente es porque tienen dos equipos titulares. Mientras los clubes pequeños sufren para mantener el ritmo con 13 o 14 jugadores confiables, los gigantes mantienen sus posiciones en la liga mexicana simplemente por desgaste del rival.

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La multipropiedad y la sombra del descenso inexistente

Hay que ser claros: la falta de descenso ha cambiado la forma en que se pelea la tabla. Antes, las posiciones de abajo eran una guerra por la supervivencia. Hoy, quedar en el último lugar solo significa pagar una multa económica que, para muchos dueños, es un "gasto operativo" más. Esto le quita competitividad a la parte baja de la tabla y permite que equipos sin ambición deportiva simplemente floten en la mediocridad durante años.

Esto afecta directamente a los de arriba. Al no haber presión por descender, los equipos de la parte baja a veces juegan sin nada que perder, convirtiéndose en "caballos negros" que le roban puntos vitales a los líderes. Es frustrante para la afición, pero es la realidad del sistema actual.

El impacto de los torneos cortos

Desde 1996, México adoptó los torneos cortos. Esto cambió la psicología del jugador. Ya no se trata de ser el más regular durante un año, sino de ser el más explosivo durante cinco meses. Por eso vemos cambios tan drásticos en las posiciones en la liga mexicana de un semestre a otro. El campeón vigente puede terminar en el lugar 15 al siguiente torneo (el famoso "campeonitis"). La planeación a largo plazo es casi imposible cuando los resultados inmediatos dictan la permanencia de un técnico.

Estrategias para entender el cierre de torneo

Si quieres predecir quién terminará arriba, no mires los puntos actuales. Mira el calendario. Los equipos que enfrentan a los tres últimos de la tabla en las jornadas finales suelen dar saltos cuánticos en las posiciones.

Es vital seguir la diferencia de goles de los equipos que están entre el lugar 6 y el 12. Ahí es donde se decide todo. Un equipo con una defensa sólida, aunque empate mucho, suele colarse a la fase final por encima de equipos ofensivos pero desordenados. La liga premia el equilibrio, aunque la narrativa siempre se enfoque en los goleadores.

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Para navegar con éxito el análisis de las posiciones en la liga mexicana, debes enfocarte en tres acciones concretas que te darán una visión de experto más allá de la simple tabla de puntos:

Analiza el rendimiento como visitante de los líderes. Un equipo que domina en casa pero no suma fuera suele sufrir en liguilla, donde el gol de visitante ya no es el primer criterio, pero la personalidad en estadios ajenos sí lo es. Si un equipo tiene un porcentaje de victorias menor al 30% fuera de casa, su posición en la tabla es engañosa.

Cruza los datos de la "Regla de Menores". Muchos equipos pierden puntos o se ven obligados a alinear jugadores sin experiencia para cumplir con los minutos de jóvenes requeridos por la federación. Revisa cuántos minutos le faltan a cada club; aquellos que ya cumplieron la regla en la jornada 12 tienen una ventaja competitiva enorme para el cierre del torneo porque pueden usar a sus veteranos sin restricciones.

No ignores la tabla de cocientes. Aunque no haya descenso físico, la multa financiera es astronómica. Los equipos que están en el fondo del cociente juegan cada partido con una presión distinta, lo que los hace rivales extremadamente peligrosos y físicos en las últimas jornadas, capaces de arruinarle las posiciones a cualquier contendiente al título.

La tabla es un organismo vivo que cambia cada 90 minutos. Ignora las proyecciones a largo plazo y enfócate en la inercia de las últimas cinco jornadas; ahí es donde realmente se escribe la historia de quién levantará la copa.