El Tri siempre ha sido un rompecabezas. Si te pones a pensar en las posiciones de selección de fútbol de méxico, lo primero que te viene a la mente no es la táctica de pizarrón, sino esa angustia eterna por ver quién va a meter el gol cuando las papas queman. No es falta de talento. Es algo más profundo, una mezcla de formación, exportación tardía y esa bendita presión mediática que quema a cualquiera que se ponga la verde.
Mucha gente cree que el problema es el director técnico de turno. Ya sabes, el "fuera Tata", "fuera Jimmy" o el que esté sentado en el banquillo ahora. Pero la realidad es que el esquema táctico de la Selección Mexicana ha mutado drásticamente en la última década, pasando de un 5-3-2 muy guardadista a un 4-3-3 que a veces se siente como una camisa de fuerza. El éxito o el fracaso no depende solo de la formación, sino de cómo interpretan los jugadores sus roles en el campo.
El arco: El único lugar donde dormimos tranquilos
Honestamente, México es una fábrica de porteros. Es la posición donde menos sufrimos, pero donde más polémica generamos por la falta de relevo generacional. Durante años, la discusión sobre las posiciones de selección de fútbol de méxico empezaba y terminaba con Guillermo Ochoa. Memo tiene esa mística de los Mundiales que nadie le puede quitar, pero su sombra fue tan larga que terminó tapando a tipos como Luis Malagón o Carlos Acevedo durante demasiado tiempo.
El portero en México no solo debe atajar. Se le pide que sea un líbero. En el fútbol moderno, si el arquero no sabe jugar con los pies, está muerto. La transición de la vieja escuela, donde el portero despejaba largo y a rezar, a la nueva era de salir jugando desde el área chica, ha sido un proceso doloroso. Malagón ha demostrado tener esos reflejos felinos, pero la jerarquía en el vestidor sigue siendo un factor que pesa más que los guantes.
La defensa central y el drama de la salida limpia
Aquí es donde la cosa se pone color de hormiga. Tradicionalmente, México sacaba centrales con una técnica individual envidiable. Rafa Márquez malacostumbró a toda una generación. Queremos que todos los centrales tengan ese trazo de 40 metros al pie del extremo, y la verdad es que jugadores como Johan Vásquez o César "Cachorro" Montes tienen un perfil distinto. Son más de choque, de anticipación, de "morder" al delantero.
Johan Vásquez es un caso de estudio interesante. Se fue a Italia, picó piedra en equipos que peleaban el descenso y aprendió el oficio de defender en serio. Eso es lo que le falta a muchos en las posiciones de selección de fútbol de méxico: el roce internacional constante. En la Liga MX, los defensas se acostumbran a un ritmo más pausado, y cuando llega un delantero de la Premier League o de la Bundesliga, la velocidad de reacción simplemente no alcanza.
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¿Y los laterales? Esa es otra historia. Pasamos de tener a carrileros con muchísima llegada a laterales que se quedan anclados. Jorge Sánchez y Gerardo Arteaga son los nombres que más suenan, pero la consistencia es su mayor enemigo. Un día parecen Dani Alves y al siguiente pierden la espalda en un saque de banda. Es esa falta de concentración lo que mata a México en los torneos cortos.
El mediocampo: Donde se cocina (o se quema) el partido
Si me preguntas, el motor de la Selección siempre ha sido su "cinco". Edson Álvarez es, posiblemente, el jugador más importante del esquema actual. Básicamente, si Edson no está bien, el equipo se parte a la mitad. Su rol en el West Ham lo ha convertido en un mediocentro de élite, capaz de meterse entre los centrales para formar una línea de tres o de romper líneas con conducciones físicas.
Pero un equipo no vive solo de un recuperador. El problema real en las posiciones de selección de fútbol de méxico dentro de la zona de creación es la falta de un "10" clásico o un interior con llegada. Luis Chávez tuvo ese chispazo en Qatar 2022 con su tiro libre contra Arabia Saudita, pero necesitamos más de eso. Necesitamos que Orbelín Pineda o el "Chiquito" Sánchez asuman la responsabilidad de ser creativos.
A veces el mediocampo mexicano peca de ser horizontal. Tocamos mucho, sí. Tenemos la posesión, claro. Pero, ¿de qué sirve tener el 60% de la pelota si el 90% de los pases son hacia atrás o hacia los lados? Falta ese pase filtrado, ese riesgo que solo los cracks se atreven a tomar. Es una cuestión de mentalidad, de no tener miedo a perder la pelota en zona de ataque.
El extremo y la soledad del centrodelantero
Hablemos de los que van por fuera. Hirving "Chucky" Lozano y Julián Quiñones representan dos caras de la misma moneda. Lozano es la explosividad pura, aunque a veces parece que juega a una velocidad y el resto del equipo a otra. Por otro lado, la naturalización de Quiñones le dio al Tri una potencia física que no tenía. Es un tipo que te gana por fuerza, que desplaza al defensa.
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Sin embargo, el drama nacional sigue siendo el centrodelantero. Desde que Raúl Jiménez sufrió aquella lesión en el cráneo, nada volvió a ser igual. Intentamos con Santiago Giménez, que la rompe en la Eredivisie pero que en la Selección parece que el arco se le cierra. Henry Martín es el delantero de confianza para el juego asociativo, pero no tiene ese instinto asesino que requiere un Mundial.
Es curioso, porque en las posiciones de selección de fútbol de méxico, el delantero es el que más críticas recibe, pero muchas veces es el que menos balones recibe. Si tus extremos no centran bien y tus medios no filtran, el 9 se convierte en un náufrago. Es un círculo vicioso. "Santi" Giménez necesita que el equipo juegue para él, y México está acostumbrado a jugar para el sistema, no para el individuo.
La importancia de la polivalencia en el fútbol moderno
Hoy en día, las posiciones fijas son casi un mito. Vemos a defensas centrales como Kevin Álvarez que terminan de extremos, o a mediocampistas que bajan a cubrir el lateral. La flexibilidad táctica es lo que separa a las selecciones top de las del montón. México ha intentado implementar esto, pero a veces se siente forzado.
- El central que sale de zona para presionar alto.
- El interior que hace la cobertura cuando el lateral sube.
- El extremo que se cierra para dejar el carril libre al lateral.
Estos movimientos requieren horas de entrenamiento que, sinceramente, los seleccionadores nacionales casi no tienen. El poco tiempo de trabajo con los jugadores que vienen de Europa complica mucho la sincronización. Por eso vemos tantos errores de comunicación en la defensa, especialmente en las jugadas a balón parado, que sigue siendo el talón de Aquiles histórico de México.
¿Qué sigue para las posiciones de selección de fútbol de méxico?
No hay soluciones mágicas. El fútbol no es una receta de cocina, pero sí tiene lógica. Para mejorar el nivel de las posiciones de selección de fútbol de méxico, la clave está en la exportación masiva. No podemos esperar competir contra las potencias si la mayoría de nuestra base juega en una liga que, aunque competitiva, no tiene la exigencia física de las cinco grandes ligas europeas.
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Hay que mirar a las fuerzas básicas. Se están perdiendo talentos porque se prefiere comprar un refuerzo extranjero de medio pelo antes que darle la oportunidad a un joven de 17 años que tiene hambre. La posición de lateral derecho, por ejemplo, está estancada porque no hay competencia real. Necesitamos que los clubes entiendan que su éxito comercial también depende del éxito de la Selección.
Para los próximos torneos, el enfoque debe ser la consolidación de un eje central sólido. Malagón-Johan-Edson-Santi. Esa debería ser la columna vertebral. Si esos cuatro están en su mejor nivel y logran conectarse, el resto de las piezas encajarán por inercia. Es momento de dejar de experimentar con inventos tácticos raros y volver a las bases: intensidad, orden defensivo y contundencia.
Acciones concretas para el futuro del Tri:
- Priorizar la formación de laterales con perfil defensivo: Basta de extremos reconvertidos que no saben marcar. Se necesitan especialistas que dominen el 1 contra 1.
- Fomentar la competencia en la media cancha: No puede haber "vacas sagradas". Si un jugador de la Liga MX está en mejor momento que uno de Europa, debe jugar.
- Trabajo específico con los delanteros: La presión del gol en la Selección es psicológica. Se requiere un acompañamiento que ayude a tipos como Santiago Giménez a trasladar su éxito en clubes al plano internacional.
- Reducción de extranjeros en la liga local: Esto suena a disco rayado, pero es la única forma de que aparezcan nuevos nombres para las posiciones de selección de fútbol de méxico.
Al final del día, el fútbol mexicano tiene la materia prima. Lo que falta es el proceso, la paciencia y, sobre todo, la autocrítica para reconocer que el sistema actual necesita una sacudida de arriba hacia abajo. Solo así dejaremos de hablar de "posibilidades" y empezaremos a hablar de realidades en el campo de juego.