Rosario Central es un sentimiento. Lo dicen en Arroyito, lo repiten en el Monumental de la zona norte y lo sufre el hincha cada vez que el equipo entra en una racha de esas que no se entienden. Mirar las posiciones de Rosario Central hoy es, para muchos, un ejercicio de masoquismo puro o una búsqueda desesperada de esperanza matemática. Pero, ¿qué está pasando realmente en el Gigante? No es solo una cuestión de mala suerte o de un par de pelotas que pegaron en el palo. Es algo más profundo que mezcla la gestión del plantel, las lesiones inoportunas y esa irregularidad crónica que parece ser el ADN del club en los últimos torneos de la Liga Profesional Argentina.
A ver, seamos directos. Central tiene equipo para estar más arriba. Sin embargo, cuando uno revisa la tabla acumulada o la del torneo actual, se encuentra con una realidad que golpea: la mitad de tabla se volvió un hogar demasiado cómodo. Y para un club que viene de ser campeón de la Copa de la Liga 2023 con Miguel Ángel Russo a la cabeza, este presente se siente como un retroceso. La gente se pregunta si el ciclo de maduración de los pibes se estancó o si los refuerzos no dieron la talla. La respuesta es un "sí" a medias para todo.
El peso de la localía y los puntos que se escapan
Históricamente, ir a jugar contra Central a Rosario era un dolor de cabeza para cualquiera. El Gigante de Arroyito late. Pero en esta temporada, la fortaleza se agrietó. Las posiciones de Rosario Central se han visto seriamente afectadas por empates que supieron a derrota contra rivales que, en los papeles, deberían haberse ido con tres o cuatro goles en contra. Es esa falta de "punch" final lo que desespera.
Fíjense en los números. No mienten. Central genera, llega, toca, pero le falta ese instinto asesino en el área. Marco Ruben volvió, y el corazón del hincha explotó, pero no se le puede pedir a un ídolo de su edad que cargue con toda la responsabilidad ofensiva domingo tras domingo. La dependencia de chispazos individuales de jugadores como Campaz o lo que pueda inventar Lovera es peligrosa. Si ellos no están finos, el equipo se vuelve previsible, chato, aburrido. Y así, los puntos vuelan.
La defensa: Un castillo de naipes en días de viento
No podemos hablar de las posiciones de Rosario Central sin mencionar la última línea. Ha sido un rompecabezas. Entre ventas necesarias para equilibrar las finanzas y lesiones que parecen una maldición, la zaga central ha rotado más de lo recomendable. La falta de una dupla consolidada genera esa inseguridad que los rivales huelen desde el túnel. Un error en la salida, una marca perdida en un córner, y a remar de atrás. De nuevo.
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La transición defensiva es el gran karma. El Canalla suele quedar mal parado cuando pierde la pelota en ataque. Es como si el retroceso fuera en cámara lenta mientras el rival sale disparado de contra. Para escalar en la tabla, necesitás solidez. Los equipos que pelean arriba, como River o Racing, pueden permitirse un error porque meten tres, pero Central no goza de esa eficacia. Entonces, cada gol recibido pesa el doble. Kinda frustrante, ¿no?
El factor Russo y la nueva era post-Miguel
La salida de Miguel Ángel Russo fue un golpe anímico heavy. Miguelo es Central. Entiende el mundo canalla como pocos. Su salida dejó un vacío táctico y emocional que el nuevo cuerpo técnico ha intentado llenar con ideas más modernas, quizás más audaces, pero que chocan con la realidad de un plantel armado con otra filosofía. El cambio de sistema a veces confunde más de lo que ayuda.
Honrestamente, el fútbol argentino es una picadora de carne. Si no sacás resultados en tres partidos, las posiciones de Rosario Central caen diez puestos porque todo está apretadísimo. Un par de victorias te ponen en zona de copas; dos derrotas te hacen mirar de reojo el promedio (aunque por ahora no sea una urgencia, el hincha de Central siempre tiene ese radar encendido). La irregularidad es el enemigo número uno.
¿Qué dicen las estadísticas avanzadas?
Si nos ponemos técnicos y miramos el xG (Expected Goals), Central no está tan mal. Crea situaciones. El problema es la conversión. Básicamente, el equipo necesita muchas chances para marcar un tanto. En cambio, sus rivales suelen ser mucho más efectivos. Es una cuestión de jerarquía en las áreas. En el fútbol se gana con goles, no con merecimientos ni con tener la pelota el 60% del tiempo.
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- Efectividad en pases: Central mantiene un promedio aceptable, pero la mayoría son pases laterales o hacia atrás. Falta verticalidad.
- Recuperación en campo rival: Ha bajado respecto al torneo anterior. La presión alta ya no es tan asfixiante.
- Puntos ganados de visitante: Es la gran deuda pendiente. Salir de Rosario parece ser un calvario para este grupo.
El futuro inmediato: ¿Hay luz al final del túnel?
Para subir en las posiciones de Rosario Central, el mercado de pases tiene que ser quirúrgico. No se trata de traer por traer. Se necesita un volante central que muerda y distribuya, y un extremo que realmente desequilibre por fuera. La cantera sigue sacando diamantes, pero no se los puede tirar a la cancha sin protección. Los pibes necesitan referentes que aguanten los trapos cuando las papas queman.
El calendario que se viene es apretado. Clásicos, viajes al interior y la presión de una hinchada que no se conforma con ver el torneo desde la mitad de la tabla hacia abajo. La Copa Sudamericana siempre es una tentación, un oasis, pero el foco debe estar en el torneo doméstico. Si Central no suma de a tres en casa de forma consecutiva, la temporada se va a diluir en una intrascendencia que el club no se merece.
Realidades y mitos sobre la tabla
Mucha gente cree que Central está peor de lo que realmente reflejan las posiciones. A veces el clima en la ciudad magnifica todo. Rosario es fútbol 24/7. Si perdiste, el lunes no querés salir a comprar el pan. Pero si analizamos los puntos de diferencia con los puestos de clasificación a copas internacionales, la distancia es remontable. No es una utopía. Es una tarea difícil, pero posible.
La clave va a estar en la preparación física. Se nota un bajón en los segundos tiempos. Los últimos 15 minutos de los partidos han sido fatales para el Canalla en varios encuentros este año. Goles agónicos que le quitaron puntos vitales. Eso es falta de concentración, sí, pero también es piernas que no responden igual.
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Pasos para entender el presente canalla
Para aquel que sigue de cerca las posiciones de Rosario Central, hay ciertos indicadores que no fallan. No miren solo los puntos totales. Miren cómo juega contra los "cinco grandes" y cómo resuelve los partidos contra los equipos que se vienen a encerrar al Gigante. Ahí está la verdad.
- La solidez del arco: Fatu Broun sigue siendo un pilar, pero no puede atajar todas. La defensa necesita darle un respiro.
- El mediocampo: Es la zona de gestación donde se ganan los partidos. Si Central no domina el círculo central, sufre.
- La efectividad de los recambios: Los que entran desde el banco tienen que cambiar el ritmo, no simplemente ocupar un lugar.
En resumen, la situación de Rosario Central en la tabla de posiciones es el reflejo fiel de una transición que está costando más de lo previsto. Hay material, hay historia y hay una hinchada que empuja, pero falta esa pizca de regularidad que separa a los equipos del montón de los que pelean cosas importantes. El camino es largo y en el fútbol argentino todo cambia en un abrir y cerrar de ojos.
Qué hacer para seguir la campaña de Central
Si querés estar al tanto de cada movimiento y cómo impactan los resultados en las posiciones, lo mejor es seguir los reportes oficiales de la AFA y no dejarse llevar solo por el "run run" de las redes sociales. Analizar el rendimiento individual jugador por jugador te da una idea más clara de por qué el equipo está donde está. Central tiene la obligación por historia de estar entre los primeros diez del país, siempre. Cualquier otra cosa es un objetivo incumplido.
Mantené un ojo en los próximos tres partidos de local. Esos van a definir si el equipo pelea por entrar a una copa o si se resigna a navegar en la intrascendencia hasta el final del campeonato. La recuperación debe empezar ahora, sin excusas y con mucho fútbol.