Posiciones de Copa América Femenina: ¿Quién domina realmente el fútbol en Sudamérica?

Posiciones de Copa América Femenina: ¿Quién domina realmente el fútbol en Sudamérica?

Brasil. Siempre es Brasil. Si miras las posiciones de Copa América Femenina a lo largo de la historia, el nombre de la Canarinha aparece arriba casi por decreto natural. Pero las cosas están cambiando. De verdad. Ya no es ese paseo triunfal de antes donde los marcadores terminaban 7-0 sin despeinarse.

Argentina ha dado zarpazos. Colombia, con una generación dorada encabezada por Linda Caicedo, ya no solo compite; asusta. Chile tuvo su momento de gloria y Paraguay viene asomando la cabeza con una garra que nadie esperaba. Sudamérica ya no es un monólogo, aunque el acento portugués siga siendo el que más fuerte suena en el podio.

La jerarquía histórica y el peso de la corona

Para entender dónde estamos hoy, hay que mirar el retrovisor. Desde que este torneo empezó allá por 1991, Brasil ha ganado prácticamente todo. De nueve ediciones disputadas, han levantado el trofeo en ocho ocasiones. La única vez que alguien logró bajarlas del trono fue en 2006, cuando Argentina hizo la épica en casa.

Esa hegemonía crea una distorsión en cómo percibimos las posiciones de Copa América Femenina. Mucha gente cree que el resto de los países no progresa, pero es al revés. El nivel medio ha subido tanto que los partidos de fase de grupos, que antes eran un trámite, ahora son guerras tácticas.

El caso de Colombia: La nueva potencia

Colombia es, posiblemente, el equipo que más ha evolucionado en la última década. En la edición de 2022, las cafeteras se plantaron en la final. No ganaron, perdieron 1-0 contra Brasil con un penal de Debinha, pero la sensación en el estadio Alfonso López de Bucaramanga fue distinta. Ya no había miedo.

Las posiciones finales de ese torneo dejaron claro el mapa actual:

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  • Brasil (Campeón)
  • Colombia (Subcampeón y una amenaza real)
  • Argentina (Tercer puesto, recuperando terreno)
  • Paraguay (Cuarto puesto, la gran sorpresa)

Ese cuarto lugar de Paraguay dice mucho más que el bronce de Argentina. Las paraguayas eliminaron a Chile en la fase de grupos, algo que hace cinco años parecía imposible. El fútbol femenino en el Cono Sur se ha democratizado, al menos en cuanto a competitividad bruta en el campo.

¿Por qué las posiciones de Copa América Femenina definen el futuro?

Esto no se trata solo de un trofeo de metal y una foto bonita para Instagram. No. La Copa América es la llave maestra. Dependiendo de tu ubicación en la tabla final, te ganas el derecho a existir en el panorama mundial durante los siguientes dos años.

Hablamos de cupos directos al Mundial Femenino de la FIFA, plazas para los Juegos Olímpicos y boletos para los Juegos Panamericanos. Básicamente, si te quedas fuera de las cuatro primeras posiciones de Copa América Femenina, tu programa nacional de fútbol entra en un desierto competitivo. Sin torneos internacionales, no hay inversión. Sin inversión, las jugadoras tienen que buscarse la vida en ligas semiprofesionales. Es un círculo vicioso o virtuoso, según cómo te clasifiques.

Argentina, por ejemplo, sufrió mucho para asegurar ese tercer puesto en 2022. Estaban perdiendo contra Paraguay faltando diez minutos. Si ese resultado se mantenía, el fútbol argentino femenino habría recibido un golpe económico y moral devastador. Pero aparecieron Yamila Rodríguez y Florencia Bonsegundo para dar vuelta el marcador. Ese 3-1 no solo fue un resultado; fue la supervivencia del proyecto de Germán Portanova.

El factor local y la presión de las gradas

Jugar en casa pesa. Lo vimos en Chile 2018 y en Colombia 2022. La asistencia a los estadios ha roto récords, lo que demuestra que el interés existe, aunque a veces los patrocinadores lleguen tarde.

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Cuando analizas las posiciones de Copa América Femenina, notas que el país anfitrión suele rendir un 20% mejor de lo esperado. El apoyo de la gente empuja a selecciones que quizás no tienen el roce europeo de las brasileñas.

Pero hay una brecha que todavía duele: la profesionalización. Mientras que casi todas las jugadoras de Brasil militan en la NWSL de Estados Unidos o en grandes clubes de Europa (como el Arsenal o el Real Madrid), muchas jugadoras de selecciones como Bolivia, Perú o Uruguay todavía lidian con infraestructuras deficientes en sus ligas locales. Eso se nota en los segundos tiempos. El físico falla cuando el rival vive de entrenar y tú tienes que trabajar en otra cosa para pagar las cuentas.

Mitos sobre el ranking de la CONMEBOL

Hay una idea equivocada de que Chile ha caído en desgracia. No es tan así. Es cierto que su posición en la última Copa América no fue la mejor (quintos), pero siguen teniendo a jugadoras de élite como Tiane Endler, quien para muchos sigue siendo la mejor arquera del mundo a pesar de los años.

Lo que pasa es que el recambio generacional es lento. Las "históricas" de Chile, Argentina y Uruguay se están haciendo mayores y las juveniles no están subiendo al mismo ritmo que en Colombia o Brasil. Eso va a mover las posiciones de Copa América Femenina drásticamente en la próxima edición.

Datos que no puedes ignorar

Brasil terminó la edición de 2022 sin recibir un solo gol. Ni uno. 20 goles a favor, cero en contra. Es una estadística aterradora que explica por qué siguen siendo las reinas.

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Por otro lado, Ecuador y Venezuela están en una especie de limbo. Tienen talento individual —lo de Deyna Castellanos en Venezuela es de otro planeta— pero no logran cuajar como equipo para romper el top 4. Venezuela siempre parece que va a dar el salto, pero se queda en la orilla. En 2022 terminaron sextas, una posición que no hace justicia al talento que tienen, pero que refleja su inconsistencia defensiva.

Qué esperar de cara a la próxima edición

La próxima vez que se actualicen las posiciones de Copa América Femenina, el escenario será volcánico. Se espera que la CONMEBOL siga impulsando el torneo para que no sea solo una clasificación al Mundial, sino un evento comercial de primer nivel.

Hay varios puntos clave que determinarán quién sube y quién baja:

  1. La exportación de talento: Cuantas más jugadoras salgan a ligas competitivas, más fuerte será la selección. Colombia ya entendió esto.
  2. La inversión en las ligas locales: Si la liga de Argentina o Perú no mejora, sus selecciones se estancarán.
  3. El scouting: Brasil ya no solo busca en São Paulo; tienen redes en todo el mundo para captar hijas de brasileños que juegan en Europa.

Sinceramente, creo que el dominio de Brasil va a seguir, pero la brecha de goles se va a reducir. Ya no vamos a ver esos 10-0 que daban pena ajena. Ahora vemos partidos cerrados, de 1-0 o 2-1, donde la táctica importa tanto como la habilidad individual.

Pasos a seguir para los aficionados y analistas

Si quieres seguir de cerca la evolución de las posiciones de Copa América Femenina y entender realmente qué está pasando en el fútbol regional, no te quedes solo con el resultado final. Haz lo siguiente:

  • Sigue las ligas locales: Mira cómo evoluciona la liga femenina en Colombia (Dimayor) y en Brasil (Brasileirão Feminino). Son el termómetro real del éxito.
  • Analiza los cupos: Recuerda que quedar en quinto lugar te da acceso al repechaje mundialista, no es el fin del mundo, pero es un camino tortuoso que suele desgastar a los equipos.
  • Fíjate en las categorías sub-17 y sub-20: Las posiciones en los torneos juveniles suelen predecir lo que pasará en la Copa América de mayores cuatro años después. El éxito actual de Colombia nació en sus procesos juveniles de hace un lustro.
  • Monitorea las fechas FIFA: Los amistosos contra selecciones de la UEFA o la Concacaf te dirán si Sudamérica está realmente lista para pelear un título mundial o si solo somos fuertes en nuestra propia "burbuja" continental.

El mapa del fútbol femenino sudamericano está vibrante. Las posiciones ya no están grabadas en piedra, y esa incertidumbre es lo mejor que le ha pasado al deporte en nuestra región.