El fútbol saudí es una locura ahora mismo. En serio. Si parpadeas, te pierdes un fichaje de cien millones o un cambio drástico en la tabla. Cuando hablamos de las posiciones de Al-Ahli Saudi, no estamos mirando simplemente un número en una aplicación de resultados; estamos viendo la lucha de un club histórico que, tras un paso traumático por la segunda división, regresó para reclamar su trono. Pero, ¿realmente lo están logrando?
La temporada pasada terminaron terceros. Suena bien, ¿verdad? Para un equipo recién ascendido, es heroico. Pero Al-Ahli no es "cualquier" equipo. Es parte del selecto grupo de los cuatro grandes financiados por el PIF (Public Investment Fund), junto a Al-Hilal, Al-Nassr y Al-Ittihad. Por eso, verlos alejados de la pelea por el título genera una ansiedad tangible en las gradas del King Abdullah Sports City.
La realidad de las posiciones de Al-Ahli Saudi en la élite actual
Mirar la clasificación de la Saudi Pro League es ver una brecha gigante. Al-Hilal parece jugar en otra liga, casi invicto y con una precisión quirúrgica. Al-Nassr tiene a Cristiano. ¿Y Al-Ahli? Bueno, ellos tienen el talento, pero la consistencia es otra historia. El año pasado se consolidaron en esa tercera posición con 65 puntos, lejos de los 96 del campeón. Esa diferencia de 31 puntos es lo que quita el sueño a Matthias Jaissle, su joven entrenador.
Es curioso. Tienen a Mahrez, a Firmino y a Mendy. Nombres que hace dos años estaban levantando trofeos en Europa. Sin embargo, en la liga local, a veces parece que el engranaje no termina de encajar. Las posiciones de Al-Ahli Saudi han fluctuado este año debido a una defensa que, a ratos, se siente demasiado expuesta cuando los laterales suben al ataque. Han tenido partidos donde dominan el 70% de la posesión pero terminan empatando contra equipos de la zona baja. Frustrante. Muy frustrante.
¿Por qué no pueden alcanzar a Al-Hilal?
No es solo cuestión de dinero. Es estructura. Al-Hilal lleva años con un núcleo sólido de jugadores locales que son la columna vertebral de la selección nacional. Al-Ahli, por su parte, tuvo que reconstruirse desde cero tras su descenso en 2022. Imagínate eso. Un club con tres títulos de liga y trece Copas del Rey cayendo al pozo. El trauma todavía se siente. Al subir, ficharon estrellas, pero el "pegamento" entre esas estrellas y los jugadores locales todavía se está secando.
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La prensa en Yeda es implacable. No les importa si eres Riyad Mahrez; si no bajas a defender o si pierdes un balón dividido, te lo van a echar en cara. Esa presión influye directamente en cómo el equipo encara los partidos fuera de casa, donde históricamente han dejado escapar puntos vitales que los mantienen estancados en la parte alta, pero no en la cima.
El factor Matthias Jaissle y el esquema táctico
Jaissle es un tipo interesante. Viene de la escuela Red Bull, así que quiere presión alta y transiciones rápidas. Básicamente, quiere que sus jugadores corran como si no hubiera un mañana. El problema es que el calor de Arabia Saudí a veces dice otra cosa. Jugar a esa intensidad en agosto o septiembre es un suicidio físico. Por eso, hemos visto a un Al-Ahli que brilla en los primeros 30 minutos y luego se desinfla, afectando sus posiciones de Al-Ahli Saudi en las jornadas consecutivas de finales de mes.
- Sistema flexible: Suelen usar un 4-2-3-1 que muta a un 4-3-3.
- Dependencia de Kessié: Franck Kessié es el verdadero motor. Si él está bien, el equipo fluye. Si no, el mediocampo se vuelve un colador.
- El enigma Firmino: Bobby empezó con un hat-trick y luego pasó meses sin anotar. Esa irregularidad en el 9 es lo que les ha impedido pelear de tú a tú con Mitrovic o Ronaldo.
Honestamente, el equipo es un espectáculo visual cuando conecta. Ver a Saint-Maximin (antes de su salida) o ahora a las nuevas incorporaciones encarar por banda es cine. Pero el fútbol se gana en las áreas, y Al-Ahli ha pecado de "blando" en momentos clave. Especialmente en los derbis contra Al-Ittihad, donde la tensión es máxima y cualquier error te hunde en la tabla.
Lo que dicen los datos: Más allá de los puntos
Si analizamos las métricas avanzadas, Al-Ahli suele estar en el top 2 de goles esperados (xG) por partido. ¿Qué significa esto? Que crean las oportunidades. El volumen de juego está ahí. Pero su efectividad ha sido menor que la de sus rivales directos. Mientras Al-Nassr necesita dos chances para marcar, Al-Ahli a veces necesita cinco. Esa ineficiencia es la que marca la diferencia entre ser primero y ser cuarto.
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Además, la gestión de la plantilla ha sido un reto. Con el límite de extranjeros, cada decisión pesa oro. ¿Fichas un central top o vas por otro extremo creativo? Al-Ahli apostó por el talento ofensivo, dejando a veces a Roger Ibañez muy solo en las coberturas defensivas. No es casualidad que las posiciones de Al-Ahli Saudi mejoren drásticamente cuando juegan con un doble pivote defensivo más conservador, aunque a la afición no le guste el estilo amarrete.
El impacto de la Champions League Élite de la AFC
Este año la carga de partidos es brutal. Al-Ahli ha vuelto a la competición continental y eso es un arma de doble filo. Por un lado, el prestigio. Por otro, el cansancio. Hemos visto rotaciones que a veces no funcionan, y eso en la Saudi Pro League se paga caro. Perder contra un equipo de media tabla un viernes después de haber viajado a Uzbekistán o Japón el martes es una realidad que Jaissle tiene que gestionar con pinzas.
La profundidad de banquillo es donde realmente se ven las costuras. Si quitas a los tres de arriba, el nivel baja un escalón importante. Es algo que la dirección deportiva, liderada por nombres que buscan profesionalizar cada área, está intentando corregir con talento joven saudí. Pero el talento joven necesita tiempo, y en Yeda el tiempo es un lujo que nadie quiere dar.
Perspectiva de futuro y ambición
¿Qué podemos esperar de las posiciones de Al-Ahli Saudi en los próximos meses? La meta mínima es el top 3. Cualquier cosa por debajo de eso sería un fracaso absoluto considerando la inversión. Pero para ganar la liga, necesitan una racha de diez victorias seguidas, algo que Al-Hilal hace casi sin despeinarse y que a Al-Ahli le cuesta por su propia naturaleza emocional. Es un club de rachas, de pasión, de momentos.
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Si logran blindar la defensa y que sus delanteros sean más clínicos, no hay razón para que no puedan pelear el liderato. Tienen la mejor afición del país, sin duda. El ambiente en su estadio es eléctrico, casi europeo en su intensidad. Ese empuje suele salvarles partidos mediocres, transformando empates en victorias agónicas en el minuto 90.
Para entender realmente hacia dónde va este equipo, hay que seguir de cerca tres aspectos clave que determinarán su éxito inmediato y su estabilidad en los puestos de privilegio:
- Vigilancia del mercado de invierno: La posible llegada de un mediapunta con último pase podría liberar a Mahrez de tantas responsabilidades creativas, permitiéndole ser más finalizador.
- Gestión de lesiones: La dependencia de figuras como Mendy en la portería es total; una baja larga en posiciones clave arruinaría cualquier aspiración al título.
- Adaptación de los fichajes sub-21: La liga saudí está incentivando el uso de jóvenes talentos extranjeros sub-21; si Al-Ahli acierta aquí, tendrá una ventaja física enorme sobre sus rivales más veteranos.
La evolución táctica de Jaissle será el factor determinante. Si el técnico alemán logra encontrar el equilibrio entre su filosofía de presión y la realidad climática y física de la liga, Al-Ahli dejará de ser el "tercero en discordia" para convertirse en el favorito. Por ahora, mantenerse en los puestos de Champions asiática es el objetivo real, mientras construyen los cimientos para una dominación que sus fans llevan esperando casi una década.