Porque veo lucecitas y me mareo: Lo que tus ojos y tu cerebro intentan decirte

Porque veo lucecitas y me mareo: Lo que tus ojos y tu cerebro intentan decirte

Estás sentado tranquilamente, quizás leyendo o mirando el móvil, y de repente aparece. Una chispa. Un destello que no debería estar ahí. Intentas parpadear para que se vaya, pero no solo sigue ahí, sino que empiezas a sentir que el suelo se mueve. Esa sensación de inestabilidad, ese "vuelo" mental. Es una experiencia que asusta. Te preguntas inmediatamente: ¿porque veo lucecitas y me mareo? No eres el único que pasa por esto, pero la respuesta no siempre es tan simple como "necesitas gafas".

A veces es algo tan trivial como levantarse demasiado rápido. Otras veces, es la antesala de una migraña que te va a dejar fuera de combate durante horas. En los casos que realmente nos preocupan a los profesionales de la salud, podría ser una señal de alerta de la retina o de la presión arterial. Honestamente, nuestro cuerpo es experto en enviar señales de humo, y las lucecitas (que técnicamente llamamos fotopsias) son uno de sus mensajes más claros.

El fenómeno de las fotopsias y el vértigo

Cuando hablamos de ver luces, los médicos nos referimos a las fotopsias. No son luces reales del exterior. Son percepciones visuales que ocurren porque algo está estimulando mecánicamente la retina o porque el córtex visual en el cerebro está sufriendo una especie de "cortocircuito" temporal. Si a eso le sumas el mareo, estamos ante una combinación que involucra dos sistemas complejos: el visual y el vestibular (el equilibrio).

Mucha gente cree que el ojo y el cerebro funcionan por separado, pero están conectados por cables de alta velocidad. Si el flujo de sangre disminuye aunque sea un segundo, ambos protestan.

La Migraña con Aura: El sospechoso número uno

Si te preguntas frecuentemente porque veo lucecitas y me mareo, la migraña con aura es probablemente la causa más común en personas jóvenes y de mediana edad. No es solo un dolor de cabeza fuerte. Es un evento neurológico.

El aura suele aparecer antes del dolor. Empiezas a ver líneas en zigzag, manchas brillantes o "luces de discoteca" que se expanden. Dura entre 20 y 60 minutos. Lo curioso es que, junto a esto, el sistema de equilibrio puede verse afectado, provocando esa sensación de desmayo inminente o inestabilidad. Según la American Migraine Foundation, hasta un 30% de los pacientes con migraña experimentan estos síntomas visuales. A veces, incluso puedes tener el aura y el mareo sin que llegue a dolerte la cabeza después. Se llama migraña acefálgica. Raro, ¿verdad? Pero pasa mucho.

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El desprendimiento de vítreo o de retina

Aquí es donde nos ponemos serios. El ojo por dentro está relleno de una gelatina llamada humor vítreo. Con los años, esa gelatina se encoge. Al encogerse, tira de la retina. Ese "tirón" el cerebro lo interpreta como un flash de luz.

Si ves las luces siempre en el mismo sitio, como un relámpago en la periferia de tu ojo, y además sientes un mareo por la ansiedad de no saber qué pasa, necesitas una revisión. Si de repente aparecen cientos de puntos negros (moscas volantes) junto a las luces, es una urgencia. Podría ser un desprendimiento de retina. No duele. El ojo no tiene receptores de dolor en la retina, así que las luces son tu única advertencia. La Dra. Anne-Marie Lane de la Harvard Medical School enfatiza que la rapidez en el diagnóstico es la diferencia entre salvar la vista o perderla.

¿Y qué tiene que ver la presión arterial?

A veces la respuesta a porque veo lucecitas y me mareo no está en el ojo ni en el cerebro, sino en el corazón. La hipotensión ortostática es un nombre elegante para decir que la sangre no llegó a tu cabeza a tiempo cuando te moviste.

Si estás agachado y te levantas de golpe, la gravedad tira de la sangre hacia tus piernas. Tu presión cae. El cerebro se queda sin oxígeno un par de segundos (hipoxia leve) y la retina, que es muy sensible, empieza a "chisporrotear". Ves estrellas. Te mareas. Sientes que te vas a caer. Es común, pero si te pasa incluso estando sentado, podría indicar una anemia severa o problemas de arritmia cardíaca que deben ser evaluados con un electrocardiograma.

El papel del estrés y la ansiedad

No podemos ignorar la mente. El estrés crónico mantiene al cuerpo en un estado de hipervigilancia. Cuando estamos muy ansiosos, tendemos a hiperventilar de forma casi imperceptible. Esto altera los niveles de dióxido de carbono en la sangre, lo que provoca mareos y, a veces, alteraciones visuales como visión de túnel o pequeños puntos brillantes.

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Es un círculo vicioso. Ves la luz -> te asustas -> te mareas más -> ves más luces. La ansiedad es capaz de simular casi cualquier síntoma neurológico. Sin embargo, nunca debemos asumir que es "solo estrés" sin haber descartado causas físicas primero. Es una trampa peligrosa.

Factores metabólicos: Glucosa y deshidratación

¿Has desayunado hoy? ¿Has bebido suficiente agua? Una bajada de azúcar (hipoglucemia) es una causa clásica. El cerebro consume muchísima energía. Si la glucosa cae, el sistema visual es de los primeros en dar errores de lectura. Básicamente, tu monitor interno empieza a fallar.

La deshidratación también reduce el volumen de sangre. Menos sangre significa menos presión, y volvemos al problema de los destellos y la inestabilidad. Es especialmente común en verano o después de hacer ejercicio intenso sin reponer electrolitos.

Diferenciando los síntomas: ¿Cuándo preocuparse?

Es fundamental saber distinguir entre algo molesto y algo peligroso. No todas las "lucecitas" son iguales.

Si las luces son como chispas que duran un segundo cuando mueves los ojos, suele ser algo mecánico en el vítreo. Si son patrones que crecen lentamente y duran media hora, apunta a migraña. Si las luces vienen acompañadas de una pérdida parcial de la visión, como si se cerrara una cortina, eso es una emergencia médica inmediata.

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El mareo también tiene matices. Si sientes que tú giras, es vértigo (posiblemente un problema de oído interno). Si sientes que te vas a desmayar, es presíncope (probablemente circulatorio o por falta de nutrientes). Entender estas diferencias ayuda mucho al médico a darte un diagnóstico rápido en la consulta.

Pasos prácticos para manejar estos episodios

Si ahora mismo estás experimentando esto o te pasa con frecuencia, hay ciertas cosas que puedes hacer antes de tu cita médica.

Primero, siéntate o túmbate. No intentes "aguantar" el mareo de pie, porque la caída puede ser peor que el síntoma original. Cierra los ojos. Si las luces desaparecen al cerrar los ojos, el problema suele ser ocular. Si las sigues viendo con los párpados cerrados, el origen suele ser neurológico (como la migraña).

  • Hidrátate de inmediato: Bebe agua con un poco de sal o una bebida deportiva.
  • Controla tu postura: Si te pasa al levantarte, hazlo en tres tiempos: de tumbado a sentado, espera un minuto, y luego de pie.
  • Registra los eventos: Anota cuánto duran las luces, qué forma tienen y qué estabas haciendo. ¿Habías comido? ¿Habías dormido bien?
  • Evita pantallas: La luz azul de los monitores puede exacerbar el aura migrañosa.
  • Chequeo de presión: Si tienes un tensiómetro en casa, mídete la presión en el momento del mareo.

Recuerda que este artículo es informativo y no sustituye el juicio de un profesional. Si este síntoma es nuevo para ti, especialmente si tienes más de 50 años o sufres de diabetes o hipertensión, la visita al oftalmólogo y al médico de cabecera es obligatoria. No dejes que las dudas te quiten la tranquilidad. La mayoría de las veces tiene una solución sencilla, desde ajustar tu medicación hasta cambiar tu dieta, pero actuar a tiempo es lo que marca la diferencia en la salud visual y neurológica.