Por qué ver peliculas de terror buenas es cada vez más difícil (y cuáles valen la pena)

Por qué ver peliculas de terror buenas es cada vez más difícil (y cuáles valen la pena)

A veces parece que el género del horror está atrapado en un bucle infinito de sustos repentinos y música estridente. Vas al cine, pagas una entrada carísima y te encuentras con la misma trama de siempre: una familia mudándose a una casa con un pasado oscuro, un niño que habla con las paredes y un final que grita "secuela" por todos lados. Es frustrante. Pero, sinceramente, todavía existen peliculas de terror buenas que logran lo que el género debería hacer siempre: dejarte una mancha en la psique que no se quita ni con tres días de luces encendidas.

El miedo es subjetivo, obvio. Sin embargo, hay una diferencia técnica y narrativa entre un jump scare barato y una atmósfera que te oprime el pecho.

El problema con el terror moderno y el auge del horror elevado

Mucha gente odia el término "horror elevado". Suena pretencioso, ¿verdad? Como si las películas de monstruos de los 80 no fueran arte. Pero el término surgió porque productoras como A24 o Neon empezaron a priorizar el trauma psicológico sobre los monstruos de CGI. No se trata de que sean "mejores" por ser lentas, sino de que usan el miedo para hablar de cosas que nos pasan a todos: el duelo, la herencia familiar o la soledad.

Tomemos como ejemplo a Ari Aster. Cuando Hereditary (2018) llegó a los cines, la audiencia estaba dividida. Unos esperaban una película de posesiones tradicional y se encontraron con un drama familiar visceral donde el verdadero horror no era el demonio Paimon, sino la incapacidad de una madre para perdonarse a sí misma. Eso es lo que define a las peliculas de terror buenas hoy en día: el hecho de que la amenaza es una extensión de los personajes.

Si buscas algo que realmente te remueva, tienes que mirar hacia atrás y hacia los lados. No todo está en la cartelera de los multicines. El cine coreano, por ejemplo, lleva décadas dándonos lecciones de cómo mezclar géneros sin perder la capacidad de aterrarnos. The Wailing (2016) es una obra maestra de casi tres horas que empieza como una comedia policial torpe y termina siendo un descenso al infierno teológico que no te deja respirar.

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¿Por qué nos gusta pasarlo mal?

Es una pregunta constante. La ciencia dice que es por la descarga de dopamina y adrenalina en un entorno controlado. Tu cerebro sabe que el tipo con la motosierra no puede salir de la pantalla de 65 pulgadas, así que disfruta del "viaje" bioquímico. Pero más allá de la biología, el terror es el único género que nos permite explorar tabúes sin filtros. La muerte, la descomposición, la locura.

Joyas ocultas y clásicos que no pasan de moda

No podemos hablar de calidad sin mencionar a Robert Eggers. The Witch (2015) es básicamente un cuadro de Goya que cobra vida. El lenguaje es antiguo, la iluminación es natural (o sea, casi no ves nada) y el ritmo es pausado. Es terror folclórico puro. Lo que la hace estar en la lista de peliculas de terror buenas es su compromiso total con la época. No hay guiños modernos. No hay alivio cómico. Es solo la paranoia de una familia puritana desmoronándose ante algo que podría ser el diablo o simplemente la locura colectiva inducida por el hambre y el aislamiento.

Y luego está el terror de bajo presupuesto que sorprende a todos. ¿Te acuerdas de Skinamarink (2022)? Fue un fenómeno divisivo. Algunos dijeron que era una tomadura de pelo de una hora y media mirando esquinas de techos, pero para otros fue la representación más fiel de las pesadillas infantiles que se ha filmado jamás. No tiene una narrativa clara. No tiene diálogos pulidos. Pero logra que te sientas como un niño de cinco años perdido en su propia casa a las tres de la mañana. Eso es cine.

  • Barbarian (2022): Si no la has visto, no busques nada. Ni el tráiler. Solo ponla. Es una lección magistral de cómo cambiar el tono de una película a la mitad y dejar al espectador totalmente descolocado.
  • When Evil Lurks (Cuando acecha la maldad, 2023): El cine argentino está mandando ahora mismo. Demián Rugna creó una película de posesiones que rompe todas las reglas del cine estadounidense. Aquí no hay curas valientes ni agua bendita que funcione. Es cruel, rápida y visualmente impactante.
  • The Thing (1982): El estándar de oro. Los efectos prácticos de Rob Bottin siguen viéndose mejor que el 90% del CGI actual. La paranoia de no saber quién es humano es el motor perfecto para una historia encerrada en el hielo.

La anatomía de un buen susto

¿Qué diferencia a The Conjuring de una película olvidable de serie B? James Wan. El tipo entiende la geografía espacial. En las peliculas de terror buenas, el director te enseña la habitación. Sabes dónde está la puerta, dónde está el armario y dónde está la sombra. El miedo no viene de lo que sale de repente, sino de mirar ese rincón oscuro durante diez segundos sabiendo que algo va a pasar, pero no cuándo.

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La tensión es una liga elástica. Si la estiras demasiado, se rompe y el espectador se aburre. Si no la estiras, no hay impacto. Los grandes directores juegan con ese límite. Fíjate en It Follows (2014). La premisa es casi absurda: una entidad que te persigue caminando lentamente. Pero el uso de los grandes angulares y el constante escaneo del fondo de la pantalla por parte del espectador crea una ansiedad insoportable. Siempre estás buscando a alguien caminando al fondo.

Cómo elegir qué ver sin perder el tiempo

Es fácil caer en las recomendaciones de los algoritmos de Netflix, pero seamos sinceros, suelen ser mediocres. Para encontrar peliculas de terror buenas, hay que ser un poco más selectivo.

Primero, mira la productora. Si ves el logo de A24, NEON o Blumhouse (aunque estos últimos son más irregulares), ya tienes una pista de que al menos habrá una propuesta visual interesante. Segundo, no ignores los subtítulos. El horror asiático (Japón, Corea, Tailandia) y el europeo (especialmente el francés y el español) suelen ser mucho más arriesgados que el de Hollywood.

Relic (2020), por ejemplo, es una película australiana que trata la demencia senil como si fuera una casa embrujada que se encoge. Es terrorífica y triste a la vez. Esa mezcla de emociones es lo que separa a los maestros de los aficionados.

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El sonido es el 50% de la película

Si ves una película de terror con los altavoces de la televisión al mínimo, te estás perdiendo la mitad de la experiencia. El diseño sonoro en joyas como A Quiet Place o Talk to Me (2023) es lo que realmente manipula tu sistema nervioso. Esos ruidos de huesos rompiéndose o susurros que parecen venir de detrás de tu sofá son los que generan la respuesta física del miedo.

Recomendaciones para una maratón de calidad

Si quieres organizar una noche de cine y no fallar, aquí tienes una estructura que nunca falla. Empieza con algo de ritmo alto para calentar, como Evil Dead Rise. Luego, pasa al plato principal, algo denso como Saint Maud o The Lighthouse. Y para terminar, algo que te deje pensando, como Lake Mungo (un falso documental australiano que tiene uno de los finales más perturbadores de la historia del cine).

Mucha gente evita el cine de terror porque piensa que es solo "sangre y gritos". Es un error. El horror es el espejo más honesto de la sociedad. En los 50 eran los alienígenas (el miedo al comunismo), en los 70 eran los asesinos humanos (el desencanto tras Vietnam) y hoy es la salud mental y el colapso social.

Para disfrutar de las peliculas de terror buenas, hay que estar dispuesto a que la película te hable de ti mismo. No se trata de ver monstruos, se trata de ver qué monstruos proyectamos nosotros en la oscuridad.


Pasos para mejorar tu experiencia de cine de terror:

  1. Cero distracciones: El terror requiere inmersión. Si estás mirando el móvil, la tensión se rompe cada 30 segundos y la película "no te asusta". No es culpa de la película, es culpa de tu falta de atención.
  2. Audio de calidad: Usa auriculares si no tienes un buen sistema de sonido. El aislamiento auditivo potencia el miedo irracional de forma exponencial.
  3. Investiga directores, no franquicias: En lugar de buscar "Saw 10", busca qué más ha hecho Robert Eggers, Ari Aster, Julia Ducournau o Jordan Peele. El estilo del director es la mejor garantía de calidad.
  4. No busques el susto, busca la atmósfera: Las mejores películas son las que te hacen sentir incómodo incluso cuando no pasa nada en pantalla. Aprecia la fotografía y el ritmo.
  5. Explora el cine internacional: No te limites a lo que llega doblado. El terror tailandés (Shutter) o el francés (Martyrs —solo para estómagos fuertes—) ofrecen perspectivas culturales del miedo que el cine anglosajón no toca.

El cine de terror es un género infinito. Siempre habrá una nueva forma de asustarnos porque nuestros miedos evolucionan con nosotros. La clave está en saber dónde mirar y dejar de conformarse con los productos prefabricados que olvidamos nada más salir de la sala. Para encontrar cine de verdad, a veces hay que bajar al sótano de las plataformas de streaming y buscar aquello que nadie más se atreve a ver.