Por qué todavía nos enganchan estos 7 cuentos eróticos y picarescos (y dónde leer los mejores)

Por qué todavía nos enganchan estos 7 cuentos eróticos y picarescos (y dónde leer los mejores)

La literatura no siempre ha sido casta. De hecho, si escarbamos un poco en los estantes más polvorientos de la historia, lo que encontramos es bastante más picante de lo que nos enseñaron en el colegio. Hablar de 7 cuentos eróticos y picarescos no es solo hablar de sexo o de chistes verdes; es asomarse a una ventana donde la picardía, el ingenio y el deseo se mezclan para burlarse de la autoridad.

A veces, la gente piensa que el erotismo en los libros es un invento moderno, algo que llegó con las sombras de Grey. Error. La realidad es que llevamos siglos disfrutando de historias donde el engaño y la alcoba van de la mano. La picaresca, ese género tan nuestro, nació precisamente para reírse de las convenciones sociales a través de personajes que usan su ingenio (y su cuerpo) para sobrevivir o, simplemente, para pasar un buen rato.

El origen de la picardía: De la Edad Media al Siglo de Oro

No podemos entender los 7 cuentos eróticos y picarescos sin mirar hacia atrás. Mucho antes de Netflix, el entretenimiento era oral o se pasaba en manuscritos que la Iglesia no siempre veía con buenos ojos. El Libro de Buen Amor, del Arcipreste de Hita, es el ejemplo perfecto. Es una obra contradictoria, loca y brillante. Por un lado, te dice que ames a Dios, pero por otro, te cuenta con todo lujo de detalles las aventuras de Trotaconventos, la alcahueta que sentó las bases para la futura Celestina.

Es curioso.

La picaresca española no siempre es explícita, pero es increíblemente sugerente. Se basa en el doble sentido. El hambre de comida se confunde con el hambre de carne. En el Lazarillo de Tormes, aunque el foco es la crítica social, la estructura de "mozo de muchos amos" permite que el lector entrevea las miserias y los vicios ocultos de clérigos y escuderos.

Giovanni Boccaccio y el arte de la seducción en el Decamerón

Si hay un autor que definió lo que hoy entendemos por un relato corto con tintes eróticos, ese es Boccaccio. Su Decamerón es una colección masiva de cuentos, pero si seleccionamos los más atrevidos, entendemos por qué fue prohibido tantas veces.

Honestamente, la historia de "Pascucho y Alibech" es de las más famosas por una razón. En ella, una joven inocente busca el camino hacia Dios y termina en la celda de un ermitaño que le explica que la mejor forma de servir al Creador es "meter el diablo en el infierno". Es una metáfora tan burda como efectiva que ha sobrevivido durante siglos como el ejemplo máximo de la picaresca clerical. El humor aquí no es solo sexual; es una bofetada a la hipocresía religiosa de la época.

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La selección definitiva: 7 cuentos eróticos y picarescos que marcaron época

A continuación, vamos a desgranar esos relatos que, por su estructura o su impacto, representan mejor este género híbrido entre lo prohibido y lo cómico. No busques aquí pornografía barata; busca inteligencia y juego de palabras.

1. El ruiseñor (Decamerón, Jornada V, Novela 4)

Este es un clásico absoluto. Una joven llamada Caterina convence a sus padres para dormir en el balcón con la excusa de que hace calor y quiere oír cantar al ruiseñor. Su amante, Ricciardo, sube por una escala. Al amanecer, el padre los encuentra dormidos, y la joven tiene la "mano sobre el ruiseñor" de su novio. La reacción del padre es lo mejor: en lugar de matarlos, obliga a Ricciardo a casarse con ella para que el ruiseñor siga cantando en su jaula. Es tierno, es pcaro y es brillante.

2. El cuento del molinero (Geoffrey Chaucer)

Chaucer era como el Boccaccio inglés, pero quizá un poco más sucio en su humor. En Los cuentos de Canterbury, el relato del molinero es una joya de la picaresca. Hay de todo: un viejo celoso, una esposa joven, un estudiante astuto y un pretendiente pesado que termina besando un trasero por la ventana en la oscuridad. El ritmo es frenético. Las frases son cortas. La acción no para. Es una farsa donde el castigo final le llega a todos por igual, demostrando que la lujuria y la estupidez suelen ir de la mano.

3. La lozana andaluza (Francisco Delicado)

Publicada en Venecia en 1528, esta obra es casi un guion de cine. Aldonza es una mujer que se busca la vida en Roma tras ser engañada. No es una víctima. Ella usa su belleza y su conocimiento de los placeres para ascender en una sociedad corrupta. Es un retrato crudo. La lengua que usa es viva, llena de modismos y referencias a enfermedades venéreas y cosméticos de la época. Es, probablemente, uno de los textos más honestos sobre la prostitución y el deseo en el siglo XVI.

4. Fragmentos de El Satiricón (Petronio)

Vale, esto es mucho más antiguo, pero su influencia en la picaresca posterior es innegable. El episodio de "La matrona de Éfeso" es el cuento picaresco por excelencia. Una viuda ejemplar decide morir de hambre en la tumba de su marido. Un soldado que vigila unos cadáveres cercanos la convence de comer y, bueno, una cosa lleva a la otra. Cuando roban uno de los cadáveres que el soldado debía vigilar, la viuda ofrece el cuerpo de su difunto marido para salvar a su nuevo amante. Es cínico. Es real. Es humano.

5. Las mil y una noches: El cuento del portero y las tres damas de Bagdad

A menudo pensamos en Aladino o Simbad, pero la versión original de Las mil y una noches está llena de relatos eróticos cargados de una sensualidad muy física. En este cuento, un portero es invitado a una casa por tres hermanas hermosas. Lo que sigue es una noche de juegos, adivinanzas y descripciones anatómicas que harían sonrojar a cualquiera. La picaresca aquí reside en el desafío a las normas sociales del Bagdad medieval y en la libertad con la que las mujeres dirigen la acción.

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6. Cuentos de La Fontaine

Sí, el mismo de las fábulas de animales. Jean de La Fontaine escribió unos Cuentos y novelas en verso que son la cima del erotismo elegante francés. Son historias de maridos burlados y monjas curiosas, contadas con una rima tan perfecta que parece que no está pasando nada pecaminoso, cuando en realidad está pasando todo. Es el arte de la insinuación elevado a su máxima potencia.

7. El casamiento engañoso (Cervantes)

No podíamos dejar fuera al manco de Lepanto. En sus Novelas ejemplares, Cervantes juega con la picaresca de una forma más psicológica. El alférez Campuzano cree haber engañado a una mujer para casarse por su fortuna, pero resulta que ella le ha engañado a él, dejándole solo con unas cadenas de "oro" que resultan ser de latón y una enfermedad que lo lleva al hospital. Es la picaresca del "cazador cazado".

¿Por qué nos siguen fascinando estas historias?

La respuesta corta: porque somos humanos.

La respuesta larga es que estos 7 cuentos eróticos y picarescos funcionan como un espejo de nuestros propios deseos y bajezas. A diferencia de la literatura romántica idealizada, aquí no hay héroes perfectos. Hay gente con hambre, con ganas, con miedo a la muerte y con un sentido del humor a prueba de bombas.

La picaresca nos enseña que el mundo es un lugar difícil, pero que se puede navegar con una sonrisa y un poco de malicia. El erotismo, por su parte, despoja a los personajes de sus títulos. Un rey desnudo en un cuento de estos es solo un hombre con las mismas debilidades que el campesino.

Cómo leer erotismo clásico sin morir en el intento

Si te apetece explorar estos mundos, no te lances a ediciones académicas con mil notas al pie. Al menos no al principio. Busca versiones que respeten el lenguaje original pero que tengan un ritmo ágil.

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  • Busca antologías: Hay muchas que recopilan "relatos licenciosos" de diferentes siglos.
  • No juzgues con ojos del siglo XXI: Algunos comportamientos te parecerán cuestionables hoy en día, pero recuerda que el contexto era la supervivencia y la sátira extrema.
  • Fíjate en el subtexto: Lo más divertido de estos cuentos no es lo que dicen, sino lo que callan. El silencio entre dos párrafos suele ser donde ocurre lo más interesante.

La influencia en la cultura actual

Hoy vemos ecos de estos 7 cuentos eróticos y picarescos en series como Fleabag o incluso en la narrativa de directores como Almodóvar. Esa mezcla de lo sagrado y lo profano, de la risa y el jadeo, es una constante en la narrativa española y mediterránea. Básicamente, hemos cambiado el soporte (de papel a pantalla), pero los resortes que activan nuestra curiosidad son exactamente los mismos.

La literatura picaresca no ha muerto. Se ha transformado.

Sigue viva en los hilos de Twitter de gente que cuenta sus citas desastrosas o en los relatos cortos de plataformas digitales. Al final, todos queremos contar (y que nos cuenten) esa historia donde alguien más listo que nosotros se sale con la suya o donde un encuentro fortuito cambia el destino de un personaje de forma hilarante.


Siguientes pasos para profundizar:

Para entender realmente el peso de estos relatos, lo ideal es acudir a las fuentes primarias de forma estratégica. Recomiendo empezar por el Decamerón, específicamente las jornadas cuarta y quinta, que se centran en amores con finales tanto trágicos como felices. Si prefieres algo más cercano a nuestras raíces, la edición de Cátedra de La lozana andaluza ofrece un glosario excelente para no perderse en las expresiones del siglo XVI. También puedes buscar las adaptaciones cinematográficas de Pasolini sobre Chaucer y Boccaccio; aunque se toman libertades, capturan perfectamente esa atmósfera sucia, alegre y profundamente humana que define a la picaresca erótica.