Por qué se celebra el día de acción de gracias: Lo que los libros de texto no te contaron

Por qué se celebra el día de acción de gracias: Lo que los libros de texto no te contaron

Seguro has visto la imagen clásica mil veces. Peregrinos con sombreros de hebilla y nativos americanos sentados a una mesa larga, compartiendo un pavo gigante bajo un sol de otoño perfecto. Es la postal que todos tenemos en la cabeza cuando nos preguntamos por qué se celebra el día de acción de gracias. Pero, honestamente, la historia real es mucho más enredada, menos "perfecta" y bastante más fascinante que esa versión de caricatura que nos enseñaron en la primaria. No fue una invitación formal por correo. No hubo pastel de calabaza (porque no tenían hornos ni mantequilla). Y, técnicamente, ni siquiera lo llamaron "Acción de Gracias" en ese momento.

Si estás buscando entender el origen de esta fiesta, tienes que mirar más allá del pavo. Se trata de supervivencia extrema. En 1621, los colonos que habían llegado en el Mayflower estaban diezmados. De los 102 pasajeros originales, casi la mitad había muerto durante el primer invierno debido al escorbuto, el frío y el hambre. El hecho de que tuvieran algo que cosechar en el otoño de 1621 fue, literalmente, un milagro biológico facilitado por personas que ya vivían allí.

El banquete de 1621: Tres días de carne y juegos

Para entender por qué se celebra el día de acción de gracias, hay que viajar a Plymouth. Los colonos ingleses habían logrado una cosecha de maíz exitosa, gracias a la ayuda de Squanto, un hombre de la tribu Patuxet que hablaba inglés (una historia increíblemente trágica por sí sola, ya que había sido secuestrado y llevado a Europa años antes). El gobernador William Bradford decidió organizar una fiesta para celebrar que no iban a morir de hambre ese invierno.

Lo curioso es que los invitados no llegaron por una tarjeta de RSVP. El líder de los Wampanoag, Massasoit, apareció con unos 90 hombres armados. Los historiadores todavía debaten si fue una visita diplomática planificada o si los nativos escucharon los disparos de celebración de los colonos y fueron a investigar si había una guerra. Al final, se quedaron. Y no fue una cena de dos horas. Fue un festival de tres días.

¿Qué comieron? Olvida el relleno de pan y la salsa de arándanos. Comieron venado—Massasoit trajo cinco ciervos como regalo—, aves silvestres (probablemente gansos y patos más que pavo), y posiblemente mariscos como langostas y almejas, que abundaban en la costa de Massachusetts. Básicamente, fue una parrillada de supervivencia que selló una alianza política temporal entre dos culturas que se necesitaban mutuamente para no ser aniquiladas por otros enemigos o por la naturaleza.

📖 Related: Finding the Right Words: Quotes About Sons That Actually Mean Something

De tradición local a fiesta nacional

Mucha gente cree que después de 1621, el Día de Acción de Gracias se celebró religiosamente cada año. Error. Durante casi dos siglos, fue una festividad regional en Nueva Inglaterra. Cada estado lo hacía cuando quería. Algunos en octubre, otros en diciembre. No había una fecha fija.

Aquí es donde entra Sarah Josepha Hale. Si no has oído su nombre, es la razón por la que tienes el jueves libre en noviembre. Hale era la editora de una revista muy influyente llamada Godey's Lady's Book y escribió la famosa canción "Mary Had a Little Lamb". Ella estaba convencida de que el país necesitaba una fiesta nacional para unirse, especialmente cuando las tensiones entre el Norte y el Sur empezaban a oler a guerra civil.

Hale escribió cartas a cinco presidentes diferentes. Cinco. Zachary Taylor le dijo que no. James Buchanan también. Fue hasta 1863, en medio de los días más sangrientos de la Guerra Civil, que Abraham Lincoln finalmente cedió. Lincoln buscaba desesperadamente una forma de "sanar las heridas de la nación". Proclamó que el último jueves de noviembre sería un día nacional de acción de gracias. Así que, en realidad, por qué se celebra el día de acción de gracias como lo conocemos hoy tiene más que ver con la política de la Guerra Civil que con los sombreros de los peregrinos.

El drama del "Franksgiving"

Incluso después de Lincoln, la fecha no estaba grabada en piedra. En 1939, durante la Gran Depresión, el presidente Franklin D. Roosevelt hizo algo que enfureció a medio país. Ese año, el último jueves de noviembre caía el día 30. Los comerciantes estaban aterrorizados de que la temporada de compras navideñas fuera demasiado corta.

👉 See also: Williams Sonoma Deer Park IL: What Most People Get Wrong About This Kitchen Icon

Roosevelt, en un movimiento muy "business-first", movió la fiesta una semana antes para dar más tiempo a la gente de gastar dinero. Los republicanos lo odiaron. Algunos estados se negaron a cambiar la fecha y celebraron el día de siempre, mientras que otros siguieron al presidente. Por un par de años, EE. UU. tuvo dos Días de Acción de Gracias diferentes, dependiendo de dónde vivieras. La gente lo llamó "Franksgiving". Finalmente, el Congreso tuvo que intervenir en 1941 para fijar legalmente el cuarto jueves de noviembre como el estándar.

La otra cara: El Día Nacional de Luto

No podemos hablar de por qué se celebra el día de acción de gracias sin reconocer que para muchas comunidades indígenas, este día no es de celebración. Desde 1970, muchos nativos americanos se reúnen en Cole's Hill, con vista a Plymouth Rock, para observar el Día Nacional de Luto.

Para los Wampanoag y otras naciones, el banquete de 1621 fue el inicio de un proceso de desplazamiento, enfermedades y guerras que casi borran su cultura. Es importante entender esta dualidad. Mientras una familia agradece por su comida en una mesa en Ohio, otra familia en una reserva puede estar recordando la pérdida de sus tierras ancestrales. Reconocer esto no arruina la cena; simplemente la hace más real y menos un cuento de hadas.

El pavo y la cultura pop

¿Por qué el pavo se volvió el protagonista? Principalmente por practicidad. En el siglo XIX, un pavo era lo suficientemente grande para alimentar a una familia extendida y no era tan valioso como una vaca (que daba leche) o una gallina (que daba huevos). Además, su carne era barata.

✨ Don't miss: Finding the most affordable way to live when everything feels too expensive

El indulto presidencial al pavo es otra tradición que la gente suele citar mal. Muchos creen que empezó con Lincoln perdonando al pavo de su hijo, pero la ceremonia formal "oficial" tal como la vemos en televisión empezó realmente con George H.W. Bush en 1989. Antes de eso, los presidentes simplemente recibían el pavo y, bueno, se lo comían.

Lo que realmente importa hoy

Más allá de los mitos, la esencia de por qué la gente se detiene cada año sigue siendo poderosa. Es la única fiesta importante que no gira en torno a dar regalos materiales. Gira en torno a la comida y la gratitud. En una cultura obsesionada con el "más, más, más", dedicar 24 horas a decir "lo que tengo es suficiente" es un acto casi revolucionario.

Para aprovechar al máximo esta fecha, ya sea que la celebres por tradición o por el simple gusto de reunirte, considera estos pasos prácticos:

  • Investiga la historia local: Si estás en EE. UU., averigua qué tribus vivían originalmente en la tierra donde estás sentado. Es un ejercicio de humildad necesario.
  • Diversifica el menú: No te sientas obligado al pavo seco si no te gusta. La primera celebración fue sobre lo que la tierra ofrecía. Si vives en una zona de mariscos o si tu herencia es latina, un tamal o un asado tiene tanto sentido histórico como el ave.
  • Practica la gratitud activa: No solo digas "estoy agradecido" antes de comer. Escribe una nota a alguien que te ayudó a "sobrevivir" tu propio invierno personal este año.
  • Evita el desperdicio: La ironía de celebrar una cosecha de supervivencia desperdiciando toneladas de comida es grande. Planifica porciones reales o asegúrate de tener un plan sólido para las sobras (que, honestamente, suelen ser mejores que la cena original).

El Día de Acción de Gracias es un recordatorio de que la colaboración humana es lo que nos mantiene vivos. Los peregrinos no habrían durado un segundo sin los Wampanoag. Esa interdependencia es la verdadera lección de la historia.