Te despiertas, sientes algo húmedo en el labio superior y, de repente, ahí está: una mancha roja en la almohada. O quizás estás en medio de una reunión importante, te suena la nariz y el pañuelo sale empapado. Asusta. Siempre asusta un poco ver sangre saliendo de donde no debería. Pero, honestamente, en la gran mayoría de los casos, entender por qué sale sangrado de la nariz es menos dramático de lo que parece en las películas.
La nariz es una zona increíblemente delicada. Básicamente, es un radiador. Su trabajo es calentar y humedecer el aire que respiras antes de que llegue a tus pulmones. Para hacer eso de manera eficiente, está llena de vasos sanguíneos diminutos que están muy, muy cerca de la superficie. Especialmente en el tabique, esa pared que separa tus fosas nasales, hay un punto llamado plexo de Kiesselbach. Es como una autopista donde se cruzan varias arterias. Es frágil. Es sensible. Y es el culpable número uno de casi todos los sangrados.
El aire seco y otros culpables cotidianos
Si vives en un lugar con clima desértico o si usas la calefacción a tope durante el invierno, ya tienes la respuesta más común a la pregunta de por qué sale sangrado de la nariz. El aire seco absorbe la humedad de las membranas mucosas. Cuando estas membranas se secan, se vuelven quebradizas. Se agrietan. Es como el cuero viejo que no ha sido hidratado; al doblarse, se rompe.
Un pequeño roce, un estornudo fuerte o incluso simplemente respirar ese aire irritante puede romper un capilar. No hace falta un golpe de boxeador para que esto pase. A veces, basta con que te piques un poquito la nariz sin darte cuenta. Los médicos llaman a esto "epistaxis idiopática" cuando no encuentran una causa mayor, pero suele ser simplemente una cuestión de mantenimiento básico de tu "radiador" biológico.
Medicamentos que "aflojan" la sangre
Hay que hablar de la farmacia. Muchas personas que experimentan sangrados recurrentes están tomando algo que lo facilita. No es que el medicamento cause el sangrado por sí mismo, sino que evita que el cuerpo lo detenga rápido.
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Si tomas aspirina a diario por salud cardiovascular, o anticoagulantes como la warfarina o el clopidogrel, tus plaquetas no se pegan tan rápido. El resultado es que una microrrotura que normalmente se cerraría en diez segundos termina goteando durante diez minutos. Incluso los suplementos naturales como el ginkgo biloba o altas dosis de vitamina E tienen este efecto "adelgazador" de la sangre. Es un equilibrio delicado. A veces, los sprays nasales para la alergia, esos que contienen corticoides como la fluticasona, también resecan el tabique si los disparas directamente hacia el centro de la nariz en lugar de hacia los lados.
La conexión con la presión arterial: Un mito a medias
Mucha gente entra en pánico pensando que un sangrado nasal es el anuncio de un derrame cerebral inminente por culpa de la presión alta. Vamos a aclarar esto porque hay mucha confusión. La hipertensión arterial, por lo general, no es la causa directa de que la nariz empiece a sangrar. Sin embargo, si ya tienes un sangrado porque el aire estaba seco o te rascaste, y además tienes la presión por las nubes, la hemorragia va a ser mucho más difícil de controlar. Es pura física: hay más presión empujando el líquido hacia afuera.
Investigaciones publicadas en revistas como JAMA Otolaryngology sugieren que, aunque la presión alta no suele "romper" la nariz, los pacientes con crisis hipertensivas suelen tener episodios de epistaxis más severos. Si te sangra la nariz con frecuencia y además te duele la cabeza o te sientes mareado, sí que vale la pena que alguien te ponga el manguito en el brazo para chequear esos números.
El factor de la edad y la ubicación del sangrado
No es lo mismo que le sangre la nariz a un niño de cinco años que a un adulto de setenta.
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En los niños, casi siempre es anterior. Eso significa que la sangre viene de la parte delantera. Suele ser por meterse los dedos, por alergias o por meterse objetos extraños (sí, los niños se meten de todo ahí arriba). En adultos mayores, existe el riesgo del sangrado posterior. Aquí es donde la cosa se pone seria. El sangrado posterior proviene de arterias más grandes en la parte profunda de la garganta y la nariz. La sangre no suele salir solo por las fosas nasales, sino que baja por la parte de atrás de la boca. Si sientes que estás tragando mucha sangre, busca ayuda profesional de inmediato. Eso no se arregla con un algodón.
¿Por qué sale sangrado de la nariz de forma recurrente?
Cuando esto se vuelve un hábito semanal, ya no podemos culpar solo al clima. Hay condiciones estructurales que juegan en nuestra contra. Un tabique desviado es un gran ejemplo. Si la pared central de tu nariz está chueca, el aire fluye con más turbulencia por un lado que por el otro. Esa turbulencia reseca un punto específico de la mucosa de forma constante, creando una herida crónica que nunca termina de sanar del todo.
También existen trastornos de la coagulación que no sabías que tenías. La enfermedad de Von Willebrand es la más común. Básicamente, a tu sangre le falta el "pegamento" necesario para formar coágulos. No es algo mortal en la mayoría de los casos, pero se manifiesta con moretones fáciles y, lo adivinaste, sangrados nasales que no parecen tener explicación.
- Rinitis alérgica: La inflamación constante debilita los tejidos.
- Exposición a químicos: El humo del tabaco, el amoníaco o la gasolina irritan las membranas.
- Uso excesivo de descongestionantes: Usar sprays tipo oximetazolina por más de tres días provoca un efecto rebote que daña los vasos sanguíneos.
Cómo detenerlo de verdad (Y qué dejar de hacer)
Por favor, deja de echar la cabeza hacia atrás. Es el error más común y el más molesto de corregir. Si echas la cabeza hacia atrás, la sangre no deja de salir; simplemente cambia de camino y baja por tu garganta hacia el estómago o, peor, hacia los pulmones. La sangre en el estómago es un irritante potente. Te va a dar náuseas y vas a terminar vomitando algo que parece café molido. No es agradable.
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La técnica correcta es simple pero requiere paciencia:
- Siéntate derecho e inclínate ligeramente hacia adelante.
- Usa tus dedos pulgar e índice para apretar la parte blanda de la nariz. No aprietes el hueso, eso no sirve de nada. Aprieta donde están las fosas.
- Mantén la presión durante 10 a 15 minutos seguidos. Sin soltar para "ver si ya paró". Si sueltas a los dos minutos para revisar, rompes el pequeño coágulo que se estaba formando y tienes que empezar de cero.
- Puedes ponerte algo frío en el puente de la nariz o en la nuca. El frío ayuda a que los vasos sanguíneos se contraigan (vasoconstricción).
Si después de 20 minutos de presión firme la sangre sigue saliendo con fuerza, es hora de ir a urgencias. No te sientas mal por ir; a veces es necesario un taponamiento profesional o una cauterización química con nitrato de plata para cerrar ese vaso rebelde que decidió no cooperar.
La ciencia de la prevención
Si ya sabes que eres propenso a esto, tienes que ser proactivo. La prevención es, básicamente, convertir tu nariz en un ambiente tropical. Usa un humidificador en tu habitación, especialmente si usas aire acondicionado o calefacción.
El gel nasal salino o la simple vaselina son tus mejores amigos. Un poquito de vaselina aplicada con un hisopo (o el dedo limpio) justo en la entrada de la nariz antes de dormir puede hacer maravillas. Mantiene la piel elástica y protegida del aire seco. También, trata de mantenerte hidratado. Si tu cuerpo está deshidratado, tus mucosas son las primeras en sufrir las consecuencias.
A veces, el por qué sale sangrado de la nariz es simplemente una señal de fatiga del tejido. En raras ocasiones, puede ser algo más complejo como telangiectasia hemorrágica hereditaria (HHT) o incluso tumores pequeños (pólipos), pero no saltes a la peor conclusión de inmediato. La mayoría de las veces, es solo tu nariz pidiendo un poco de humedad y que la dejes tranquila por unos días.
Pasos prácticos para recuperar el control
- Hidratación nasal: Compra un spray de solución salina (solo agua con sal, sin medicamentos) y úsalo tres veces al día para mantener la zona húmeda.
- Revisión de botiquín: Si tomas suplementos de hierbas y tienes sangrados frecuentes, suspéndelos una semana y observa si hay cambios.
- Higiene delicada: Si tienes que sonarte, hazlo con suavidad. No te metas los dedos; si hay una costra, deja que se caiga sola con la humedad de la solución salina.
- Consulta médica: Si el sangrado ocurre más de dos veces por semana sin causa aparente, agenda una cita con un otorrinolaringólogo para una endoscopia nasal simple. Es rápida y descarta problemas estructurales.
- Vitamina C y K: Asegúrate de que tu dieta incluya suficientes vegetales de hoja verde y cítricos, que ayudan a fortalecer las paredes de los capilares y a la coagulación normal.