Por qué Regreso a las Sabinas es el experimento que Disney+ necesitaba para cambiar la televisión

Por qué Regreso a las Sabinas es el experimento que Disney+ necesitaba para cambiar la televisión

La televisión está cambiando. O quizá, simplemente está volviendo a sus raíces más puras pero con un presupuesto que antes solo soñábamos. Regreso a las Sabinas no es solo otra serie española en una plataforma de streaming. Es un bicho raro. Una apuesta arriesgada que mezcla el aroma de la telenovela clásica de sobremesa con la factura técnica de una superproducción de Hollywood.

¿Funciona? Bueno, eso depende de a quién le preguntes, pero la realidad es que Disney+ ha roto el tablero con esto.

El fin del "binge-watching" y el retorno al ritual diario

Aceptémoslo. Nos hemos cansado un poco de esperar dos años para ver ocho episodios de una serie que nos ventilamos en un domingo de lluvia. La industria lo sabe. Por eso, Regreso a las Sabinas se lanzó con una estrategia que recordaba a los tiempos de Cristal o Amar en tiempos revueltos, pero con el brillo de 2024 y 2025. Un episodio nuevo cada día, de lunes a viernes.

Sencillo. Directo. Adictivo.

Esta serie, creada por Eulàlia Carrillo y dirigida por Jordi Frades (un tipo que sabe de qué va esto tras su paso por Isabel), nos traslada a Manresa. No es el Madrid glamuroso ni la Barcelona cosmopolita. Es la Cataluña interior, con sus árboles, su humedad y sus secretos familiares que huelen a cerrado. La premisa nos presenta a las hermanas Molina, quienes regresan a su pueblo natal para cuidar de su padre enfermo. Lo que encuentran allí es, básicamente, un nido de avispas.

Es curioso cómo la narrativa diaria obliga a los guionistas a trabajar de otra forma. No hay espacio para el relleno vacío, pero sí para el desarrollo lento de los personajes. Aquí, Natalia Sánchez y Celia Freijeiro cargan con el peso emocional de una historia que, honestamente, se siente mucho más orgánica que muchos thrillers pretenciosos que vemos últimamente.

Rodar en exteriores: El lujo que marca la diferencia

Si algo odiamos de las series diarias de toda la vida es ese olor a cartón piedra. Ya sabes a qué me refiero. Habitaciones sin techo, iluminación plana y un sonido que rebota en las paredes del plató. Regreso a las Sabinas mandó todo eso a la basura.

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Se rodó casi íntegramente en escenarios naturales.

Esto no es un detalle menor. Ver a los personajes caminar por calles reales de Riudecols o sentir la luz natural filtrándose por las ventanas de la masía le da una capa de verdad que te atrapa. El equipo de Diagonal TV se pegó una paliza monumental para sacar adelante 70 episodios con este nivel de calidad. Estamos hablando de un ritmo de producción infernal donde, a pesar de las prisas, cada plano parece cuidado.

Andrés Velencoso, que interpreta a Miguel, ha tenido aquí uno de sus papeles más físicos y emocionales. Ya no es solo "el guapo" de la función; hay una vulnerabilidad en su reencuentro con Paloma (Natalia Sánchez) que funciona porque el entorno es real. No están en un set frío en San Sebastián de los Reyes; están en el barro. Literalmente.

Lo que la crítica no terminó de pillar

Muchos críticos se lanzaron al cuello de la serie llamándola "telenovela cara".
¿Y qué?
Ese es precisamente el punto.

Hay una especie de esnobismo en el mundo del streaming que dicta que si una serie se emite a diario, es de menor categoría. Pero la audiencia manda. Los datos sugieren que el público agradece tener una cita diaria con sus personajes. Es una forma de consumo que genera comunidad. No es ver una serie; es vivir en las Sabinas durante unos meses. Es comentar en el café qué ha pasado con el secreto de los Molina.

El reparto: Veteranía contra la tiranía del algoritmo

Uno de los aciertos de la serie es su casting. No se han limitado a buscar caras bonitas de Instagram. Tener a Ángela Molina en el cartel ya te dice que esto va en serio. Su presencia aporta una gravedad que ancla el drama familiar.

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  • Natalia Sánchez ha demostrado que ha dejado atrás, por fin, cualquier sombra de su pasado juvenil. Su interpretación de Eva es contenida, madura.
  • Nancho Novo. Qué decir de él. Es el pegamento que une muchas de las tramas secundarias.
  • La química entre los jóvenes y los veteranos no se siente forzada.

Kinda raro ver este equilibrio en producciones de plataforma, donde a veces parece que el reparto se elige por el número de seguidores y no por la capacidad de aguantar un primer plano de tres minutos sin pestañear. Aquí hay oficio. Hay horas de vuelo.

El impacto económico en la ficción española

Disney+ no ha soltado el dato exacto del presupuesto, pero los expertos de la industria coinciden en que Regreso a las Sabinas ha marcado un precedente. Si este modelo de "daily premium" funciona, las reglas del juego cambian para todos. Atresmedia y RTVE ya están mirando de reojo.

Producir 70 capítulos con calidad cinematográfica es un reto logístico que solo una multinacional puede sostener ahora mismo, pero abre la puerta a que el talento local (técnicos, guionistas, foquistas) tenga trabajo estable durante rodajes largos. Es una industrialización de la calidad. Básicamente, es demostrar que se puede hacer televisión de consumo rápido sin tratar al espectador como si fuera tonto.

Por qué deberías darle una oportunidad (si no lo has hecho ya)

Si buscas giros locos de guion cada cinco minutos al estilo La Casa de Papel, quizás este no sea tu sitio. Pero si echas de menos esas historias que se cocinan a fuego lento, donde las miradas duelen más que los disparos, tienes que verla.

La trama sobre la herencia, los amores no resueltos y las envidias de pueblo está muy bien hilada. Pero lo que realmente te queda es la sensación de que las familias, por muy rotas que estén, siempre tienen un hilo que las devuelve al origen. A ese lugar donde crecieron las sabinas.

Es una serie sobre el perdón. Y sobre lo difícil que es volver a casa cuando ya no eres la persona que se fue.

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Pasos para disfrutar la experiencia completa

Para sacarle el máximo partido a este formato, lo ideal es no intentar verla del tirón. Sé que la tentación de hacer un maratón está ahí, pero la serie brilla cuando dejas que los conflictos respiren entre episodio y episodio.

  1. Evita los spoilers en redes sociales: Al ser una emisión diaria, el ritmo de conversación en X (Twitter) es frenético. Un descuido y te enteras de quién es el verdadero villano antes de tiempo.
  2. Fíjate en la fotografía: Hay planos del paisaje catalán que son auténticos cuadros. Merece la pena verla en una pantalla decente, no en el móvil mientras vas en el metro.
  3. Analiza las subtramas: A veces, las historias de los personajes secundarios reflejan mejor el tema principal de la serie que la trama de los protagonistas.

La televisión ha vuelto a ser diaria, pero esta vez, lleva el sello de calidad que siempre debió tener. Regreso a las Sabinas es el recordatorio de que las buenas historias no necesitan artificios, solo un lugar al que llamar hogar y unos personajes que se sientan humanos, con sus miserias y sus pequeñas victorias.

Al final del día, todos tenemos un pueblo al que no queremos volver, pero al que inevitablemente regresamos.


Acciones recomendadas para profundizar:

Si ya has terminado la serie, te sugiero investigar los trabajos previos de Jordi Frades en la ficción histórica española para entender su estilo visual. También puedes buscar las localizaciones reales en la provincia de Tarragona; muchos de los viñedos y masías que aparecen son visitables y forman parte de rutas enoturísticas que han ganado popularidad gracias al éxito de la producción. Por último, compara el ritmo de esta serie con las producciones turcas que dominan el mercado; notarás que la narrativa de las Sabinas es mucho más compacta y menos redundante, un equilibrio difícil de lograr en el formato diario.