Si has estado siguiendo la Bundesliga últimamente, sabrás que algo cambió en el MHPArena. Ya no es ese equipo que sufría por no descender o que vivía de las rentas de aquel título de 2007 con Mario Gómez y Pável Pardo. No. Ahora, ver los partidos de VfB Stuttgart es, sinceramente, una garantía de que no te vas a aburrir. El equipo de Sebastian Hoeneß se ha convertido en una máquina de transiciones rápidas y fútbol de autor que ha pillado a media Europa por sorpresa.
Es una locura.
Pasaron de jugar la promoción de permanencia contra el Hamburgo a codearse con el Real Madrid en la Champions League en un abrir y cerrar de ojos. No fue suerte. Fue una reconstrucción total basada en una idea de juego que prioriza el riesgo sobre la seguridad. Si te sientas a ver uno de sus encuentros, lo primero que notarás es que no saben especular. O ganan por goleada o mueren en la orilla, pero siempre proponiendo.
El caos organizado de Sebastian Hoeneß
Mucha gente se pregunta qué hace que los partidos de VfB Stuttgart sean tan diferentes a los del resto de la liga alemana. La respuesta corta es Hoeneß. La larga tiene que ver con cómo utiliza el espacio. A diferencia de otros entrenadores que se obsesionan con la posesión estéril, él busca verticalidad constante.
Básicamente, el Stuttgart juega como si tuviera prisa.
Utilizan una estructura que a menudo parece un 4-2-3-1, pero que en ataque se transforma en algo mucho más agresivo. Los laterales suben tanto que a veces parecen extremos, dejando a los mediocentros la tarea titánica de cubrir los huecos. Esto genera partidos de ida y vuelta. Por eso, si miras los marcadores de sus últimos meses, verás resultados tipo 3-2, 3-3 o 5-1. No es fútbol para cardíacos, eso te lo aseguro.
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La salida de balón desde atrás es otro tema. Alexander Nübel, que parece haber encontrado su sitio tras años de dudas, es clave. No se limita a despejar; es el primer organizador. El riesgo es alto. A veces pierden la pelota en zonas peligrosas, pero cuando superan la primera línea de presión del rival, la velocidad con la que llegan al área contraria es asfixiante. Es ese "caos organizado" lo que tiene a los analistas de la Bundesliga rascándose la cabeza.
Los protagonistas que definen el ritmo
No podemos hablar de los partidos de VfB Stuttgart sin mencionar a los nombres propios que ejecutan este plan. La salida de Serhou Guirassy al Dortmund dejó un vacío que muchos pensaron que sería el fin de la racha goleadora. Error. Deniz Undav ha dado un paso al frente de una manera increíble. Es un jugador de calle, de los que ya no quedan tantos, que sabe usar el cuerpo y tiene una visión de juego que va mucho más allá de marcar goles.
Luego está Ermedin Demirović. Su llegada aportó una agresividad necesaria en la presión alta.
- Enzo Millot: El talento puro. Es el que pone la pausa cuando todo va a mil por hora. Si el Stuttgart fuera una banda de rock, Millot sería el bajista que mantiene el ritmo mientras los demás se vuelven locos.
- Maximilian Mittelstädt: Un caso de estudio. Pasó de descender con el Hertha Berlín a ser titular con la selección alemana. Su capacidad para centrar en carrera es, posiblemente, la mejor de toda la liga ahora mismo.
- Angelo Stiller: El metrónomo. Todo pasa por él. Si Stiller tiene un mal día, el equipo lo nota inmediatamente porque es el puente entre la defensa y el ataque.
Es curioso cómo han logrado conjuntar piezas que, por separado, podrían parecer descartes de otros clubes grandes, pero que bajo este sistema encajan como un guante. La química en el vestuario parece genuina, y eso se nota cuando celebran cada gol como si fuera el último. Hay una mística especial en el Neckarstadion que no se sentía desde hace décadas.
El factor campo: El MHPArena como caldera
Ir a ver uno de los partidos de VfB Stuttgart en casa es una experiencia que trasciende lo deportivo. La reforma del estadio para la Eurocopa 2024 dejó una estructura imponente donde el sonido no se escapa. La "Cannstatter Kurve" no deja de cantar ni un segundo. Es una presión acústica que realmente afecta a los rivales, especialmente a los que no están acostumbrados a ambientes tan hostiles pero apasionados.
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Kinda loco, si lo piensas. Un equipo que hace nada estaba en segunda división ahora mete 60.000 personas cada fin de semana con una lista de espera para abonos que no deja de crecer.
La conexión emocional es vital aquí. La afición del Stuttgart es sufridora por naturaleza. Han pasado por tantas crisis institucionales y descensos dolorosos que este presente les parece un sueño. Por eso, el apoyo es incondicional. No es como en otros estadios donde si el equipo va perdiendo al minuto 20 empiezan los pitos. Aquí se empuja hasta el final, y esa energía se traslada al césped. Los jugadores corren más porque saben que tienen a una ciudad entera volcada con ellos.
Análisis táctico: ¿Por qué sufren los rivales?
Lo que realmente molesta a los equipos que juegan contra el VfB es la densidad en el carril central. Aunque usan mucho las bandas con Mittelstädt y Vagnoman (o quien ocupe el lateral derecho), el Stuttgart suele acumular muchos jugadores por dentro. Esto obliga a los defensas rivales a cerrarse, dejando espacios por fuera que luego son explotados con centros laterales quirúrgicos.
Es una trampa constante.
Si te cierras, te matan por fuera. Si te abres para tapar a los laterales, Millot o Undav te rompen por el centro. Además, la presión tras pérdida es asfixiante. En cuanto el Stuttgart pierde el balón, los tres jugadores más cercanos saltan como posesos a recuperarlo. No te dejan respirar. Es un estilo que requiere una condición física envidiable, y ahí es donde el cuerpo técnico ha hecho un trabajo de joyería.
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Honestamente, a veces parece que juegan con doce. Esa sensación de superioridad numérica en cada zona del campo es lo que les permitió, por ejemplo, dominar a equipos de la talla del Borussia Dortmund o poner en aprietos reales al Bayern de Múnich. No le tienen miedo a nadie. Juegan igual en el Allianz Arena que contra un equipo de regional en la copa. Esa identidad es su mayor activo y, a la vez, su mayor debilidad cuando se enfrentan a equipos que saben contragolpear con mucha precisión.
Qué esperar en los próximos meses
Si estás planeando seguir los próximos partidos de VfB Stuttgart, prepárate para las curvas. El calendario europeo añade un nivel de fatiga que este plantel no está tan acostumbrado a gestionar. Rotar sin perder la esencia es el gran reto de Hoeneß para la segunda mitad de la temporada. Hasta ahora, las lesiones han respetado bastante al núcleo duro, pero la profundidad de banquillo se pondrá a prueba.
No sería raro ver algún bajón de rendimiento puntual. Mantener este nivel de intensidad durante nueve meses es casi inhumano. Sin embargo, la estructura está tan bien definida que incluso cuando entran los suplentes, el equipo sabe a qué juega. No hay improvisación, hay un guion muy bien aprendido.
Claves para seguir al equipo:
- Vigila las segundas partes: El Stuttgart suele marcar muchos goles en los últimos 15 minutos porque desgastan físicamente al rival hasta que este comete errores de bulto.
- El mercado de invierno: Siempre hay rumores sobre sus estrellas. Mantener a Stiller y Undav será crucial para terminar la temporada en puestos altos.
- La gestión de la Champions: Jugar entre semana puede quitarles esa chispa necesaria para el "Gegenpressing" en la Bundesliga. Habrá que ver cómo priorizan las competiciones.
A final de cuentas, el fútbol alemán necesitaba un soplo de aire fresco como este. Más allá del dominio del Bayern o el reciente éxito del Leverkusen de Xabi Alonso, el Stuttgart representa al equipo tradicional que se reinventa a través de la inteligencia deportiva y no solo del talonario. Es una historia de éxito que se escribe partido a partido, con sudor y mucha táctica.
Para disfrutar de los encuentros que vienen, lo mejor es fijarse en los movimientos sin balón de Deniz Undav. La forma en que arrastra marcas para que los extremos entren solos es una clase magistral de fútbol moderno. No todo es el que tiene la pelota; a veces, el que corre al espacio vacío es el que realmente decide el partido. Y en eso, este Stuttgart es el mejor de la clase.
Pasos prácticos para el aficionado
Si quieres profundizar en el fenómeno de este equipo, no te quedes solo con el resultado del domingo.
- Busca las cámaras tácticas: Si tienes acceso a retransmisiones con plano cenital, fíjate en la altura de la línea defensiva del Stuttgart. Es una locura lo arriba que juegan.
- Sigue las ruedas de prensa de Hoeneß: Es un tipo muy analítico que explica muy bien por qué toma ciertas decisiones. Aprendes más de fútbol en diez minutos con él que en horas de tertulias genéricas.
- Analiza las transiciones: Mira qué pasa exactamente en los 5 segundos posteriores a que recuperen el balón. Ahí es donde ganan los partidos.
El Stuttgart ha dejado de ser una sorpresa para convertirse en una realidad. Ya no son el "equipo revelación" que puede pinchar en cualquier momento; son un bloque sólido que ha venido para quedarse en la parte alta de la tabla. Sus partidos son, hoy por hoy, el mejor espectáculo que puede ofrecer el fútbol alemán para aquellos que aman el juego ofensivo, arriesgado y, sobre todo, honesto.