Por qué los partidos de Kawasaki Frontale ya no son lo que eran (y por qué deberías verlos igual)

Por qué los partidos de Kawasaki Frontale ya no son lo que eran (y por qué deberías verlos igual)

Si has seguido la J1 League durante los últimos cinco o seis años, sabes exactamente de lo que hablo. Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que ver los partidos de Kawasaki Frontale era lo más parecido a ver al Manchester City de Guardiola trasplantado al distrito de Nakahara. Era una máquina de picar carne. Una sinfonía de pases al primer toque que dejaba a los rivales mareados antes del descanso. Pero las cosas han cambiado. Mucho.

A ver, no es que se hayan vuelto malos de la noche a la mañana. Simplemente, el ciclo de dominación absoluta que empezó allá por 2017 ha mutado en algo más caótico, más humano y, para ser sinceros, bastante más frustrante para su afición en el Todoroki Stadium. Ya no es la garantía de victoria de antes. Ahora, sintonizar uno de sus encuentros es jugar a la ruleta rusa táctica.


El peso de la historia reciente en los partidos de Kawasaki Frontale

Para entender dónde estamos, hay que mirar de dónde venimos. Toru Oniki no es solo un entrenador; es una institución. Bajo su mando, el Frontale redefinió el fútbol japonés. Ganaron títulos de liga como quien va a comprar el pan. 2017, 2018, 2020, 2021. Dominio total. En esos años, los partidos de Kawasaki Frontale seguían un guion predecible: posesión asfixiante, laterales que funcionaban como extremos y una presión tras pérdida que no dejaba respirar al rival.

Pero el éxito tiene un precio en el fútbol moderno, especialmente en Japón. Si brillas demasiado, Europa viene con la cartera abierta. La fuga de talento ha sido constante y, francamente, demoledora. Perder a tipos como Kaoru Mitoma, Reo Hatate, Hidemasa Morita o Ao Tanaka dejaría cojo a cualquier equipo del mundo. No son jugadores que reemplazas con un fichaje de tres millones de euros y ya está. Son futbolistas que alteran el ecosistema del juego.

Hoy, cuando analizas los partidos de Kawasaki Frontale, ves las costuras. El sistema 4-3-3 que antes era una fortaleza, a veces parece una jaula. Los rivales de la J1 League han aprendido. Ya no se asustan. Saben que si aguantan los primeros veinte minutos y lanzan contras rápidas, la defensa de Kawasaki, que ya no tiene la misma protección en el centro del campo, sufre horrores. Es fútbol, supongo. Nada es eterno.

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La metamorfosis táctica y el factor veteranía

Hay algo curioso en el Frontale actual. Es una mezcla extraña de veteranos que se niegan a bajar el ritmo y jóvenes que intentan entender qué significa llevar esa camiseta. Akihiro Ienaga sigue ahí. A sus 38 años, el tipo sigue teniendo un guante en el pie izquierdo, pero no le puedes pedir que corra los 90 minutos como lo hacía en 2018. Eso cambia la dinámica de los encuentros. Los partidos de Kawasaki Frontale ahora son más lentos en la transición, más dependientes de la genialidad individual que de la estructura colectiva perfecta de antaño.

Kento Tachibanada ha intentado llenar el vacío en el medio, y es un jugador fantástico, pero no es Morita. No tiene esa capacidad de leer el partido tres segundos antes que los demás.

¿Y qué pasa con la delantera? La salida de Leandro Damião marcó el fin de una era. El brasileño no solo metía goles; era una boya. Aguantaba balones imposibles. Ahora, el ataque es más móvil, más eléctrico con gente como Marcinho, pero también mucho más errático. Puedes ver un partido donde generan diez ocasiones claras y no marcan ninguna, para luego perder 1-0 con un gol de rebote. Es la definición de la irregularidad.

El drama de la defensa: El talón de Aquiles

Si te fijas en los resultados de los últimos meses, notarás un patrón. Kawasaki marca, pero siempre concede. Shogo Taniguchi dejó un hueco enorme cuando se fue a Qatar y, honestamente, la línea de cuatro ha estado buscando su identidad desde entonces. Los partidos de Kawasaki Frontale se han convertido en festivales de goles para el espectador neutral, pero en pesadillas para los puristas de la táctica.

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  • Falta de contundencia en el área pequeña.
  • Dificultades extremas para defender las jugadas a balón parado.
  • Laterales que suben y no siempre llegan a tiempo para cerrar el carril.

¿Dónde ver los partidos de Kawasaki Frontale hoy?

Si estás fuera de Japón, seguir la J1 League es más fácil que hace una década, pero sigue teniendo su truco. J.League International suele retransmitir varios encuentros a través de su canal de YouTube, aunque los derechos varían según el país. En España o Latinoamérica, plataformas de streaming específicas suelen rotar los derechos.

Lo que sí te digo es que, si tienes la oportunidad de ver un partido en directo en el Todoroki, hazlo. La atmósfera no ha cambiado. La afición sigue siendo de las mejores del país, con ese ambiente familiar pero vibrante que hace que incluso un empate a cero se sienta como una experiencia religiosa. Pero bueno, no vamos a engañarnos: lo que queremos son los goles de Erison o las internadas de Yasuto Wakizaka.

La Champions de Asia: El clavo ardiendo

Muchos aficionados se preguntan si el enfoque del club ha cambiado. Con la liga volviéndose cada vez más competitiva —con equipos como Machida Zelvia rompiendo el status quo con un fútbol mucho más físico y directo—, el Frontale parece haber puesto muchas fichas en las competiciones continentales. Los partidos de Kawasaki Frontale en la AFC Champions League suelen tener un tono distinto. Son más cautelosos. Saben que en Asia, un error defensivo te manda a casa.

Es curioso cómo un equipo que solía despreciar el pelotazo largo ahora lo usa como recurso de emergencia. No es una crítica, es evolución. O supervivencia, según como lo mires.

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El impacto de las lesiones

No se puede hablar de la situación actual sin mencionar la enfermería. Ha sido un calvario. Jugadores clave entrando y saliendo de la lista de convocados ha impedido que Oniki repita un once más de tres semanas seguidas. Eso mata la química. En el fútbol de asociación, la química es todo. Si el lateral derecho no sabe exactamente dónde se va a posicionar el extremo, el pase llega un segundo tarde. Y en la J1, un segundo es una eternidad.


Cómo analizar los próximos compromisos

Si vas a apostar o simplemente a analizar los próximos partidos de Kawasaki Frontale, olvídate de los nombres en el papel. Mira el estado de forma del centro del campo. Si Wakizaka está inspirado, el equipo fluye. Si le ponen una marca personal asfixiante, el Frontale se bloquea.

También es vital mirar el calendario. La profundidad de banquillo ya no es la que era en 2021. Cuando tienen que jugar miércoles y domingo, el bajón físico en las segundas partes es evidente. Se nota en la presión. Dejan de morder arriba y el equipo se parte en dos. Ahí es donde los rivales huelen la sangre.

Realmente, el Frontale está en una fase de transición que parece no terminar nunca. Es ese limbo donde eres demasiado bueno para hundirte, pero no lo suficientemente sólido para arrollar. Kinda triste para los nostálgicos, pero fascinante para los que amamos el análisis táctico.

Acciones recomendadas para el seguidor del Frontale

Para sacar el máximo provecho a la experiencia de seguir a este equipo en su estado actual, considera estos puntos clave:

  1. Monitoriza el mapa de calor de Yasuto Wakizaka: Es el termómetro real del equipo. Si lo ves bajando demasiado a recibir entre centrales, es que el equipo no encuentra salida limpia.
  2. No te fíes de las cuotas de favorito: Actualmente, Kawasaki sufre más contra equipos de la parte baja que se encierran atrás que contra los grandes que proponen juego.
  3. Fíjate en las sustituciones de Oniki al minuto 60: El banquillo suele ser el indicador de si buscan cerrar el partido o si están yendo a la desesperada. A menudo, los cambios de piezas en las bandas dictan el resultado final.
  4. Sigue las redes oficiales en japonés: A veces la traducción al inglés pierde matices sobre lesiones musculares leves que son críticas para entender por qué alguien no rinde al 100%.

Al final del día, los partidos de Kawasaki Frontale siguen representando la identidad de un club que prefiere morir con su idea de juego que ganar de cualquier manera. Puede que ya no levanten el trofeo cada año, pero su compromiso con el trato del balón sigue siendo un oasis en una liga que cada vez se vuelve más pragmática y defensiva. No es el Frontale de los récords, pero sigue siendo el Frontale que entiende el fútbol como un espectáculo de pases. Y eso, hoy en día, ya es mucho decir.