Xabi Alonso cambió todo. En serio. Antes de que el técnico vasco aterrizara en el BayArena, hablar de los jugadores de Bayer Leverkusen era, para muchos, hablar de un equipo con talento pero que siempre se quedaba a las puertas de la gloria. El famoso "Neverkusen". Pero hoy, esa etiqueta está en la basura. Lo que vemos ahora es una maquinaria sincronizada donde cada pieza ha multiplicado su valor de mercado de una forma casi ridícula. No es casualidad que media Premier League y el Real Madrid tengan sus ojos puestos en este vestuario.
Es una locura.
Si te pones a analizar nombre por nombre, te das cuenta de que el éxito no fue solo táctico. Fue una explosión individual masiva. Tienes a chicos que costaron "monedas" en términos futbolísticos y que ahora son pilares de sus selecciones nacionales. La mezcla de veteranía inteligente y juventud descarada ha creado un ecosistema donde es difícil destacar solo a uno, aunque todos sepamos quién es el niño mimado de la afición.
El fenómeno Florian Wirtz y la joya de la corona
Hablar de los jugadores de Bayer Leverkusen sin empezar por Florian Wirtz es, básicamente, no entender nada de lo que ha pasado en la Bundesliga últimamente. Tras su grave lesión de ligamento cruzado en 2022, muchos temieron que perdiera esa chispa. Qué equivocados estábamos. Wirtz no solo volvió; volvió mejor. Es un "diez" de los que ya no quedan, con una visión periférica que parece sacada de un videojuego.
Lo de Wirtz es talento puro. Recibe entre líneas, gira el cuerpo antes de que el defensa pueda parpadear y mete pases que rompen dos líneas de presión de un solo toque. Simon Rolfes, el director deportivo del club, hizo la jugada de su vida al blindarlo, pero todos sabemos que el verano será largo. Su capacidad para decidir partidos en el último cuarto del campo lo pone a la altura de los mejores del mundo, punto. No es hipérbole. Es ver la realidad de cada fin de semana.
Pero ojo, que Wirtz no juega solo.
A su lado, o más bien detrás de él, se ha consolidado una estructura que le permite brillar. A veces se nos olvida que el fútbol es equilibrio. Sin el trabajo sucio, el artista no puede pintar. Y ahí es donde entran los otros protagonistas de esta historia que, aunque vendan menos camisetas que el '27', son igual de cruciales para que el Leverkusen sea el equipo que es hoy.
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La revolución de los carrileros: Grimaldo y Frimpong
Si me hubieras dicho hace tres años que el mejor lateral izquierdo del mundo (o uno de los tres mejores) estaría en Leverkusen y se llamaría Alejandro Grimaldo, probablemente te habría dicho que dejaras de jugar tanto al Football Manager. Pero lo del español ha sido de otro planeta. Llegó gratis. Repito: gratis. Su golpeo de balón es una bendición para cualquier delantero. De hecho, sus números de asistencias y goles parecen más propios de un extremo o un mediapunta que de un carrilero.
Luego tienes a Jeremie Frimpong. Es velocidad pura. Es un velocista que sabe jugar al fútbol.
La dinámica entre estos dos es lo que vuelve locos a los rivales. Mientras Grimaldo se mete por dentro para organizar y colgar centros precisos, Frimpong estira el campo por la derecha como un puñal. Es una asimetría táctica que Xabi Alonso ha explotado al máximo. Si defiendes a uno, te mata el otro. Es una pesadilla logística para cualquier entrenador rival porque no puedes duplicar marcas en ambas bandas sin dejar un agujero enorme en el centro del campo.
- Grimaldo: Especialista en balón parado y visión de juego desde la banda.
- Frimpong: Potencia física, desborde y llegada al segundo palo.
Es curioso cómo el mercado infravaloró a estos perfiles durante tanto tiempo. Grimaldo pasó años en el Benfica esperando un salto que no llegaba, y Frimpong era visto en el Celtic como un jugador "demasiado ofensivo" para ser defensa. Al final, el contexto lo es todo. El Leverkusen les dio el contexto y ellos le dieron el título.
El muro invisible: Granit Xhaka y la columna vertebral
Kinda increíble lo de Granit Xhaka. En el Arsenal pasó de ser el villano a ser respetado, pero en el Bayer Leverkusen se ha convertido en el jefe absoluto. Es el termómetro. Si Xhaka está bien, el equipo fluye. Si Xhaka está presionado, el equipo sufre un poco más, aunque rara vez pierde los papeles. Su llegada fue el movimiento más inteligente de la directiva porque aportó algo que a los jugadores de Bayer Leverkusen les faltaba crónicamente: mala leche y liderazgo competitivo.
Xhaka no corre por correr. Se posiciona. Dicta el ritmo. Sabe cuándo hay que hacer una falta táctica para cortar una contra y cuándo hay que calmar el juego con pases cortos. Su sociedad con Exequiel Palacios ha sido una de las claves menos glamurosas pero más efectivas de la temporada pasada. El argentino es un perro de presa que además tiene un pie exquisito para la salida de balón.
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Honestamente, el centro del campo es donde se ganan los títulos, y el Bayer tiene uno de los más sólidos de Europa. A esto hay que sumarle la seguridad atrás. Jonathan Tah ha dado un salto de madurez impresionante. De ser un central con errores de concentración a ser el líder de la zaga alemana. Junto a él, jugadores como Edmond Tapsoba y Piero Hincapié aportan esa salida de balón limpia que Alonso exige. Son centrales modernos: rápidos, fuertes y técnicos.
¿Qué pasa con la delantera? El factor Victor Boniface
La lesión de Victor Boniface a mitad de la temporada pasada pudo ser un desastre. El nigeriano es un tanque, pero un tanque con pies de seda. Su capacidad para aguantar el balón de espaldas y luego tirar una finta para zafarse de dos defensas es asombrosa. No es el típico delantero centro que solo espera el remate; él genera sus propias ocasiones.
Cuando él no estuvo, apareció Patrik Schick. El checo es un rematador más clásico, con un instinto en el área que muy pocos tienen en la Bundesliga. Esa profundidad de plantilla es lo que diferencia a un equipo que pelea por entrar en Champions de uno que realmente gana trofeos. No importa quién juegue arriba, el sistema se mantiene, aunque las características individuales cambien la forma de finalizar las jugadas.
Incluso jugadores que parecen secundarios, como Nathan Tella o Amine Adli, han tenido momentos clave. Entran desde el banquillo y mantienen la intensidad. Esa es la verdadera fuerza de este grupo: nadie se siente más importante que el plan de juego, pero todos saben que tienen la libertad de brillar cuando la pelota llega a sus pies.
Desmontando el mito del éxito pasajero
Muchos analistas pensaron que lo del Leverkusen sería una flor de un día. La típica temporada mágica donde todo sale bien y luego el equipo se desmantela. Pero la estructura de los jugadores de Bayer Leverkusen sugiere algo más permanente. El club ha sabido renovar contratos y, lo más importante, ha convencido a los jugadores de que el proyecto sigue teniendo recorrido.
El hecho de que Xabi Alonso decidiera quedarse una temporada más fue el mensaje definitivo. Los jugadores no quieren irse porque saben que aquí están jugando el mejor fútbol de sus carreras. ¿Para qué irse a un grande de la Premier a ser uno más si aquí eres el protagonista de una historia histórica? Claro, el dinero manda y eventualmente algunos saldrán por cifras astronómicas, pero la base está ahí.
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La realidad es que el Leverkusen ha dejado de ser un equipo exportador para convertirse en un destino competitivo. Ya no solo compran talento joven para venderlo; compran piezas específicas para ganar. Ese cambio de mentalidad se nota en cada entrenamiento y en la forma en que encaran los partidos contra el Bayern Múnich o en las competiciones europeas. Ya no salen con miedo.
Lo que el ojo no ve: La preparación y la táctica
Detrás de cada pase de Wirtz o cada carrera de Frimpong hay horas de análisis de video. Los jugadores han mencionado en varias entrevistas cómo Alonso les pide cosas muy específicas: la posición del pie de apoyo, la orientación del cuerpo al recibir, el segundo exacto en el que deben saltar a la presión. Es un nivel de detalle que ha elevado el nivel individual de cada integrante de la plantilla.
Incluso los porteros. Lukas Hradecky ha vivido una segunda juventud. Siempre fue un buen portero, pero ahora se le ve más seguro, más integrado en el inicio del juego desde atrás. Y cuando ha jugado Matej Kovar, no se ha notado la diferencia en la calidad de la salida de balón. Eso es trabajo de equipo, no solo talento individual.
Insights accionables para seguir al Leverkusen
Si quieres entender realmente hacia dónde va este equipo y cómo seguir de cerca la evolución de sus futbolistas, considera estos puntos:
- Vigila las rotaciones en Copa: Es donde Alonso suele probar variantes tácticas que luego aplica en liga. Fíjate en cómo cambia el rol de los carrileros según el rival.
- Sigue el mercado de centrales: El futuro de Jonathan Tah marcará la pauta de la defensa. Si sale, el Leverkusen buscará un perfil similar: físico imponente pero con gran capacidad de pase largo.
- Analiza los mapas de calor de Wirtz: Te darás cuenta de que no es un mediapunta estático. Se mueve por todo el frente de ataque para generar superioridades numéricas donde menos lo espera el rival.
- No ignores el banquillo: Jugadores como Arthur o los nuevos fichajes jóvenes suelen tener minutos de calidad. El Leverkusen es experto en detectar talento en ligas secundarias antes que nadie.
El Bayer Leverkusen ya no es el equipo simpático que juega bien. Es un gigante que ha despertado y sus jugadores son los arquitectos de una nueva era en el fútbol alemán. Lo que estamos viendo es la consolidación de un modelo que prioriza la inteligencia táctica sobre el gasto desmedido, y honestamente, es refrescante verlo en el fútbol actual. El valor de esta plantilla seguirá subiendo, y lo más probable es que varios de estos nombres terminen siendo los protagonistas de los traspasos más caros de la próxima década. El trabajo en las oficinas de Leverkusen ha sido, sencillamente, impecable.