Por qué las posiciones de Sevilla FC en La Liga son un auténtico rompecabezas esta temporada

Por qué las posiciones de Sevilla FC en La Liga son un auténtico rompecabezas esta temporada

El fútbol en Nervión se vive a otras revoluciones. No hay término medio. O estás tocando el cielo en Basilea o Eindhoven, o estás mirando de reojo el abismo del descenso con un nudo en el estómago. Mirar hoy las posiciones de Sevilla FC en la tabla de clasificación de La Liga es, sinceramente, un ejercicio de masoquismo para cualquier sevillista que recuerde los años de gloria no tan lejanos.

Es frustrante.

A ver, seamos claros: el club ha pasado de ser el "cuarto grande" indiscutible a pelear en el barro de la zona media-baja. No es solo mala suerte. Es una mezcla explosiva de inestabilidad institucional, ventas de activos clave como Bono o En-Nesyri que no se reemplazaron con la misma jerarquía, y una rotación de entrenadores que marea a cualquiera. Cuando analizas dónde está el equipo hoy, te das cuenta de que la tabla no miente, aunque duela.

La realidad de las posiciones de Sevilla FC: Entre el susto y la intrascendencia

Si buscas las posiciones de Sevilla FC ahora mismo, lo más probable es que encuentres al equipo navegando en esa "tierra de nadie" que tanto aterra a la afición. No es el lugar donde un siete veces campeón de la Europa League debería estar. Durante la última década, lo normal era ver el escudo de la ciudad de la Giralda entre los cuatro o cinco primeros.

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¿Qué cambió? Básicamente, la estructura.

La salida de Monchi dejó un vacío de poder y de criterio deportivo que Víctor Orta ha intentado llenar con más voluntad que acierto en algunos fichajes. El modelo de "comprar barato y vender caro" se rompió cuando las compras dejaron de ser tan buenas y las ventas se volvieron obligatorias para cuadrar cuentas. Eso se traduce directamente en puntos. Menos calidad individual, menos puntos, posiciones más bajas. Es una matemática cruel pero lógica.

La irregularidad es la norma. Un día el equipo le planta cara a un grande en el Sánchez-Pizjuán y, a la semana siguiente, se desmorona fuera de casa contra un recién ascendido. Esa montaña rusa emocional ha hecho que el Sevilla se acostumbre a mirar hacia abajo más que hacia arriba. Ya no se habla de Champions; se habla de llegar a los 40 puntos lo antes posible para evitar dramas mayores en mayo.

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El factor Pizjuán y la sangría de puntos fuera

Históricamente, visitar Sevilla era un dolor de muelas para cualquier equipo. El estadio apretaba, el equipo mordía. Pero en las últimas temporadas, esa mística se ha diluido un poco. Las estadísticas muestran que el equipo concede demasiados goles en momentos críticos, lo que impide escalar posiciones de forma sólida.

  • Defensa permeable: Sin centrales de la jerarquía de antaño (aquellos tiempos de Koundé y Diego Carlos parecen prehistoria), el equipo sufre en las transiciones.
  • Falta de gol: La dependencia de chispazos individuales ha sustituido al sistema engrasado que garantizaba victorias por la mínima pero constantes.
  • Psicología de la tabla: Jugar bajo la presión de verse cerca de los puestos de descenso bloquea las piernas de los futbolistas más jóvenes.

Honestamente, el problema de las posiciones de Sevilla FC también tiene que ver con la veteranía mal gestionada. Se han mantenido fichas altas de jugadores que ya no dan el rendimiento físico que exige la liga moderna, mientras que los canteranos, aunque ponen corazón, a veces carecen de la pausa necesaria para gestionar los finales de partido. Es un desequilibrio evidente.

¿Se puede remontar el vuelo este año?

Para escalar en la tabla, el Sevilla necesita encadenar tres o cuatro victorias consecutivas, algo que parece una utopía dado el nivel de juego actual. El objetivo real, siendo pragmáticos, es estabilizarse. Terminar entre los diez primeros sería un éxito relativo considerando cómo empezaron las cosas. La clase media de la liga española se ha vuelto muy competitiva; equipos como la Real Sociedad, el Betis o el Villarreal han ocupado el espacio que el Sevilla ha dejado vacante.

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No basta con el escudo. El fútbol no tiene memoria, y los rivales ya no le tienen ese miedo reverencial al Sevilla. Para mejorar esas posiciones de Sevilla FC que tanto preocupan, el club debe recuperar la identidad: ser un equipo sólido, difícil de batir y, sobre todo, unido desde la directiva hasta la grada.

Qué esperar en el cierre de la temporada

El calendario no perdona. Si el equipo no suma en los enfrentamientos directos contra rivales de la zona media, las posiciones finales del Sevilla FC podrían ser históricamente bajas. La clave está en los partidos en casa. El Pizjuán tiene que volver a ser un fortín donde no se escape ni un punto contra equipos de "su liga".

Es vital entender que la reconstrucción va para largo. No se soluciona en un mercado de fichajes. Es un cambio de ciclo profundo que requiere paciencia, algo que en Sevilla escasea porque el paladar del aficionado se acostumbró al caviar de las finales europeas cada año.

Pasos a seguir para el análisis del rendimiento

Si quieres seguir de cerca la evolución del equipo y entender por qué ocupa el lugar que ocupa, fíjate en estos detalles:

  1. El balance de goles encajados en los primeros 15 minutos: El Sevilla suele entrar frío a los partidos, lo que le obliga a remar contracorriente y desgastarse físicamente.
  2. La aportación de la segunda línea: No todo puede depender del delantero centro; si los extremos y mediocentros no llegan al área, las posiciones en la tabla no mejorarán.
  3. El mercado invernal: Observa si las incorporaciones son parches o jugadores con proyección. Los parches suelen dar resultados inmediatos pero no sostienen un proyecto a largo plazo.
  4. La gestión de minutos de los veteranos: Cómo maneja el técnico las rotaciones para evitar lesiones musculares en el tramo final de la temporada será determinante.

Al final, las posiciones del Sevilla FC en la clasificación son el reflejo de un club que busca reencontrarse consigo mismo. La grandeza no se pierde, pero se puede quedar dormida si no se cuidan los detalles básicos que hicieron grande a esta institución. Toca sufrir, apretar los dientes y esperar que la planificación deportiva recupere el rumbo perdido. El sevillismo nunca se rinde, eso está claro, pero ahora mismo necesita realismo más que épica.