Por qué las películas de Alfonso Cuarón son lo mejor que le ha pasado al cine moderno

Por qué las películas de Alfonso Cuarón son lo mejor que le ha pasado al cine moderno

Si te sientas a ver una película y, de repente, te das cuenta de que no ha habido un solo corte de cámara en diez minutos, lo más probable es que estés viendo una de las películas de Alfonso Cuarón. Es su sello. Su obsesión. Honestamente, es lo que lo separa de casi cualquier otro director que trabaje hoy en Hollywood o en México. No se trata solo de presumir técnica, sino de cómo esa técnica te mete en la piel de los personajes. Cuarón no quiere que mires la pantalla; quiere que vivas dentro de ella.

Desde los dramas eróticos que pusieron al cine mexicano en el mapa global hasta epopeyas espaciales que desafiaron las leyes de la física, su trayectoria es un caos organizado de genialidad. No sigue reglas. Un día está dirigiendo a un mago adolescente y al siguiente te está mostrando la crudeza del México de los años 70 en blanco y negro.

El largo camino desde "Sólo con tu pareja" hasta el Oscar

Mucha gente cree que Cuarón salió de la nada con Gravity, pero la realidad es mucho más terrenal. Empezó en la televisión mexicana, en proyectos como La Hora Marcada, donde coincidió con su "compadre" Guillermo del Toro. Su ópera prima, Sólo con tu pareja (1991), fue una apuesta arriesgada. Era una comedia negra sobre el SIDA en una época donde nadie quería tocar ese tema, y menos con humor. Fue un éxito. Le abrió las puertas de Hollywood, aunque el inicio allí fue... diferente.

Hizo La princesita y Grandes esperanzas. Películas bonitas, visualmente impecables, pero donde todavía se sentía que estaba buscando su voz. Fue hasta que regresó a sus raíces que todo explotó.

El fenómeno de "Y tu mamá también"

Esta película cambió las reglas del juego. Punto. No era solo una "road movie" de dos adolescentes hormonales (Gael García Bernal y Diego Luna) intentando acostarse con una mujer española (Maribel Verdú). Era una radiografía política de México. Mientras los chicos hablaban de tonterías en el coche, la cámara de Emmanuel "El Chivo" Lubezki se distraía a propósito para mostrar la pobreza, los retenes militares y la realidad social que los protagonistas ignoraban.

Esa es la clave de las películas de Alfonso Cuarón: la historia principal suele ser una excusa para observar el mundo. El uso del plano secuencia aquí empezó a ser vital. Te obliga a observar el entorno. No hay cortes que te digan dónde mirar. Tú eliges qué ver.

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La magia detrás de "Harry Potter y el prisionero de Azkaban"

Es curioso, pero si le preguntas a los fans de Harry Potter cuál es la mejor película de la saga, casi todos dicen la tercera. La de Cuarón. Antes de él, el mundo de Hogwarts era brillante, limpio y un poco infantil bajo la dirección de Chris Columbus. Cuarón llegó y les puso ropa de calle a los magos. Hizo que el castillo se sintiera viejo, húmedo y peligroso.

Introdujo elementos cinematográficos que nadie esperaba en una franquicia juvenil. ¿Recuerdas el reloj de la torre? ¿O cómo los cambios de estación se mostraban a través del Sauce Boxeador? Eso es cine puro. Cuarón entendió que la magia no son solo varitas, sino la atmósfera. Fue el puente necesario para que la saga madurara. Sin él, quizás Harry Potter nunca habría tenido esa profundidad emocional que mantuvo a los adultos pegados a la silla.


El virtuosismo técnico: "Children of Men" y "Gravity"

Aquí es donde las cosas se ponen intensas. Children of Men (Hijos de los hombres) es, probablemente, una de las películas de ciencia ficción más importantes del siglo XXI. La premisa es aterradora: la humanidad se ha vuelto estéril. No han nacido bebés en 18 años. El mundo se cae a pedazos.

Hay una escena en particular, un asalto a un coche, que se rodó en una sola toma dentro del vehículo. La cámara gira 360 grados mientras los actores gritan, hay disparos y el caos estalla. No hay trucos de edición digital evidentes. Fue una proeza de ingeniería. Cuarón y Lubezki diseñaron un brazo robótico especial para meter la cámara en el coche. Es visceral. Sientes que estás ahí, atrapado con ellos.

Luego vino Gravity. Básicamente, Cuarón se pasó años inventando tecnología porque la que existía no era suficiente para filmar el espacio como él quería.

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  • La caja de luz: Construyeron un cubo lleno de miles de luces LED para simular la iluminación del sol en el vacío.
  • La ausencia de sonido: Respetó la física. En el espacio no hay aire, así que no hay sonido. La tensión se construye a través de la vibración y la música de Steven Price.
  • El aislamiento: Sandra Bullock pasó horas sola dentro de plataformas mecánicas. Esa desesperación que ves en su cara es real.

"Roma": El regreso al origen y la consagración absoluta

Después de ganar el Oscar con Gravity, Cuarón podría haber hecho cualquier superproducción de Marvel. Tenía el cheque en blanco sobre la mesa. Pero decidió volver a su casa. A su infancia. Roma es una carta de amor (y de culpa) a Libo, la mujer que lo cuidó de niño.

Filmada en 65mm y en un blanco y negro digital que se ve más nítido que la realidad, Roma es un ejercicio de memoria. Reconstruyó la calle donde creció, mueble por mueble. Es lenta, sí. Es contemplativa. Pero cada cuadro es una pintura. La escena del bosque en llamas o el rescate en el mar son momentos que se quedan grabados en la retina.

Lo que hace que las películas de Alfonso Cuarón funcionen es que nunca olvida el factor humano. En Roma, la cámara se mueve de izquierda a derecha de forma constante, como si fuera un observador imparcial, pero el dolor de Cleo (Yalitza Aparicio) traspasa la pantalla. Ganó el Oscar a Mejor Director, Mejor Fotografía y Mejor Película Extranjera. Nada mal para una película producida por Netflix que muchos decían que nadie vería.

Lo que casi nadie te cuenta sobre su proceso creativo

Cuarón es un perfeccionista obsesivo. Se dice que durante el rodaje de sus películas, puede repetir una toma cincuenta veces solo porque una nube no pasó por donde él quería. No es capricho; es visión.

A diferencia de otros directores que delegan mucho en el director de fotografía, Cuarón suele operar la cámara él mismo o estar encima de cada detalle técnico. En Roma, él fue su propio director de fotografía porque Lubezki no pudo estar por problemas de agenda. El resultado fue igual de espectacular, demostrando que el estilo visual es de él, no solo de sus colaboradores.

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El impacto cultural y el "Sello Cuarón"

¿Qué define realmente a una película de Cuarón? Básicamente tres cosas:

  1. El plano secuencia: El uso de tomas larguísimas que generan una tensión insoportable o una inmersión total.
  2. El entorno como personaje: El fondo importa tanto como el primer plano. Siempre está pasando algo atrás.
  3. La conexión con la realidad: Incluso en sus películas más fantásticas, hay un anclaje emocional muy crudo. El miedo, la pérdida y la esperanza son temas recurrentes.

Cómo empezar a ver su filmografía si eres nuevo

Si nunca has explorado las películas de Alfonso Cuarón, no empieces por las más difíciles. Sigue este orden lógico para entender su evolución:

Comienza con Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Es la más accesible y te permite ver cómo inyecta su estilo en una gran producción. Luego, pasa a Children of Men. Es un golpe de realidad necesario y te preparará para su maestría técnica.

Si después de eso te sientes con ganas de algo más profundo, ve Y tu mamá también. Es cruda, divertida y muy honesta. Deja Roma para el final. Necesitas tener el ojo entrenado para apreciar la quietud y los detalles que Cuarón esconde en cada rincón de esa casa en la colonia Roma.

Para los que buscan algo más experimental o reciente, su serie Disclaimer (Desprecio) en Apple TV+ con Cate Blanchett es un ejercicio fascinante sobre la narrativa y cómo percibimos la verdad. Es Cuarón en estado puro, jugando con múltiples puntos de vista.

Pasos finales para disfrutar el cine de Cuarón como un experto

Para apreciar realmente su trabajo, intenta ver sus películas en la pantalla más grande posible. El sonido es fundamental; utiliza unos buenos auriculares o un sistema de sonido envolvente, especialmente con Gravity y Roma. Fíjate en los bordes de la imagen. Cuarón ama los detalles periféricos que la mayoría de los directores ignoran.

No te desesperes si sientes que una escena dura demasiado. Hay una razón detrás de esa duración. El cine de Cuarón es una invitación a la paciencia y a la observación activa. Al final del día, entender sus películas es entender que el cine puede ser, al mismo tiempo, un espectáculo masivo y una confesión íntima.