Por qué la tabla de posiciones mundiales de la FIFA siempre genera tanta bronca

Por qué la tabla de posiciones mundiales de la FIFA siempre genera tanta bronca

El fútbol es subjetivo por naturaleza. Pregúntale a diez personas quién es el mejor equipo del planeta hoy y vas a recibir doce respuestas distintas. Pero la FIFA intenta ponerle orden al caos. Lo hace a través de su famosa tabla de posiciones mundiales, ese ranking que cada pocos meses hace que los hinchas de Argentina inflen el pecho o que los seguidores de selecciones europeas se agarren la cabeza porque no entienden cómo funciona la matemática detrás de un gol en el minuto 90.

Es una locura. Literalmente.

Hablamos de un sistema que determina quién es cabeza de serie en un Mundial. No es solo una lista para ver quién la tiene más larga en el grupo de WhatsApp de los amigos; tiene consecuencias reales en el sorteo de los grupos de la Copa del Mundo. Si estás arriba, evitas a los "cocos". Si bajas demasiado, te toca bailar con la más fea en la primera fase. Pero, ¿realmente refleja quién juega mejor al fútbol? Honestamente, a veces parece que no.

El algoritmo SUM: La matemática detrás de la tabla de posiciones mundiales

Antes de 2018, el ranking era un desastre. Cualquiera que sepa un poco de historia recuerda que Suiza o Polonia llegaron a estar en el top 10 simplemente por jugar amistosos estratégicos contra equipos débiles. Era una trampa legal. La FIFA se dio cuenta y cambió todo por el método SUM.

Básicamente, el sistema actual se basa en sumar o restar puntos de un total previo en lugar de promediar puntos por partido. Se parece mucho al sistema ELO que se usa en el ajedrez. Si le ganas a un equipo que está por encima tuyo, sumas un montón. Si perdés contra un equipo que está en el puesto 150, prepárate para el abismo.

La fórmula que usan no es para cualquiera, pero se puede resumir así: $P = P_{before} + I \times (W - W_e)$. Aquí, el valor $I$ es la importancia del partido. Un amistoso fuera de las fechas FIFA vale apenas 5 puntos, mientras que un partido de eliminación directa en un Mundial vale 60. Es una diferencia abismal. Por eso, ganar la Copa América o la Eurocopa te catapulta, pero no tanto como llegar a semis en un Mundial.

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Mucha gente se queja porque dice que el sistema beneficia a las selecciones europeas y sudamericanas. Y tienen razón, pero no es una conspiración. Es pura estadística. Al jugar contra rivales que ya tienen muchos puntos, la transferencia de puntaje es mayor. Es un círculo cerrado que es muy difícil de romper para selecciones de Asia o África, incluso si tienen rachas de victorias impresionantes en sus confederaciones.

¿Por qué Argentina sigue arriba y Francia no la baja?

Es la pregunta del millón. Desde que Messi levantó la copa en Qatar, la tabla de posiciones mundiales ha tenido un dueño casi constante. Argentina se asentó en la cima no solo por el Mundial, sino por su consistencia en las Eliminatorias de la CONMEBOL, que son, según casi todos los expertos, las más difíciles del mundo.

Francia está ahí, respirándole en la nuca. La diferencia suele ser de apenas unos pocos puntos. Un empate contra una selección de nivel medio puede hacer que las posiciones se inviertan en un abrir y cerrar de ojos. Lo que pasa es que el equipo de Scaloni ha logrado mantener una tasa de derrotas bajísima. En el sistema ELO, no perder es tan importante como ganar. Si empatas contra un rival fuerte, tu puntaje se mantiene estable, pero si pierdes, el hachazo es doloroso.

Bélgica fue el caso más polémico durante años. Estuvieron en el puesto número uno durante una eternidad sin haber ganado ni una Eurocopa ni un Mundial. ¿Cómo? Ganando casi todos sus partidos clasificatorios. Eran máquinas de sumar puntos contra equipos de segundo nivel en Europa, pero cuando llegaba la hora de la verdad, se quedaban cortos. Eso demuestra la gran falla de la tabla de posiciones mundiales: mide regularidad, no necesariamente "grandeza" o capacidad de ganar finales.

La importancia de los coeficientes confederativos

No todos los partidos valen lo mismo, y eso es algo que la gente suele olvidar. La FIFA asigna un peso distinto a cada confederación basado en los resultados de los últimos tres mundiales. Históricamente, la UEFA y la CONMEBOL han dominado, por lo que sus partidos otorgan más puntos.

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Imagínate esto: Japón puede ganar diez partidos seguidos en Asia y sumar menos que Inglaterra ganando tres y empatando uno en Europa. Parece injusto. Kinda lo es. Pero la lógica de la FIFA es que el nivel de competencia en la UEFA es superior. Si querés subir en la tabla de posiciones mundiales, tenés que ganarle a los mejores, no solo ganar muchos partidos.

Errores comunes al leer el ranking

Mucha gente entra a ver la tabla y se indigna. "¡Cómo va a estar Estados Unidos por encima de Uruguay!", gritan en Twitter. Hay que entender que el ranking tiene memoria corta y larga a la vez. Los partidos de hace cuatro años van perdiendo valor gradualmente hasta desaparecer.

Un error típico es ignorar la ventaja de localía. El sistema SUM no da puntos extra por ganar de visitante, algo que muchos analistas consideran un error. Ganar en la altura de La Paz o en el calor de Barranquilla debería valer más que ganar en Londres, pero para el algoritmo de la FIFA, un triunfo es un triunfo. Punto.

Otro tema son los torneos continentales. La Copa de Oro de la CONCACAF se juega cada dos años, mientras que la Eurocopa y la Copa América son cada cuatro (generalmente). Esto le da a los equipos de Norteamérica más oportunidades de sumar puntos de "importancia media-alta" de forma más frecuente. Por eso a veces vemos a México o EE. UU. en posiciones que, futbolísticamente, nos hacen ruido.

Lo que realmente importa para el sorteo del Mundial

El gran drama ocurre meses antes de la Copa del Mundo. La FIFA toma la tabla de posiciones mundiales de una fecha específica para determinar quiénes son los siete cabezas de serie que acompañarán al país anfitrión en el Bombo 1.

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  • Estar en el top 7 te garantiza evitar a las potencias en primera ronda.
  • Caer al puesto 8 o 9 puede significar que te toque un grupo de la muerte con Brasil y Alemania.
  • Las selecciones africanas suelen estar muy perjudicadas aquí, ya que rara vez llegan al top 10 a pesar de tener planteles llenos de estrellas de la Premier League o La Liga.

El factor psicológico y comercial

No nos mintamos. El ranking también es una herramienta de marketing. A los patrocinadores les encanta decir que auspician a la "selección número 1 del mundo". Genera ventas, genera clics y mantiene la narrativa viva entre torneos. Cuando una selección como Marruecos hace historia en un Mundial y sube 15 puestos de golpe, eso genera una narrativa de progreso que es vital para el crecimiento del deporte en esa región.

Pero para los jugadores, la tabla es ruido de fondo. Pregúntale a cualquier seleccionado brasileño si se siente peor por estar quinto o cuarto. Les da igual. Ellos saben que en la cancha la historia es otra. Sin embargo, para las federaciones pequeñas, subir en la tabla de posiciones mundiales es una cuestión de estado. Significa mejores contratos para amistosos, más visibilidad y, por ende, más dinero.

Cómo hackear el ranking (si fueras un DT)

Si fueras el director técnico de una selección mediana y quisieras escalar puestos en la tabla de posiciones mundiales, tendrías que ser muy estratégico. Básicamente:

  1. Evitar amistosos innecesarios fuera de las fechas FIFA. Si pierdes, restas. Si ganas, sumas casi nada. No vale la pena el riesgo.
  2. Priorizar la Nations League o torneos oficiales. Al tener un multiplicador de importancia mayor, un solo triunfo ahí equivale a tres o cuatro amistosos.
  3. Buscar rivales que estén apenas por encima de ti en el ranking. Ganarles te da el máximo beneficio con el menor riesgo estadístico.
  4. No rotar el equipo en partidos "fáciles" de eliminatorias. Una derrota accidental contra una cenicienta puede borrar dos años de ascenso constante.

Honestamente, el sistema es una mejora respecto al pasado, pero sigue siendo un modelo matemático tratando de cuantificar algo que es, en esencia, emocional. El fútbol es el deporte donde el peor le puede ganar al mejor en cualquier tarde inspirada, y eso es algo que ninguna fórmula de Excel va a poder capturar del todo.

La próxima vez que veas la tabla de posiciones mundiales, no te enojes tanto. Mírala como una foto de la consistencia reciente, no como un decreto de quién es el mejor. Al final del día, los trofeos se guardan en vitrinas, no en bases de datos de Zurich.

Para entender realmente dónde está parado tu equipo, lo mejor es analizar el rendimiento contra rivales del top 20 en los últimos 24 meses. Ahí es donde se ve la verdadera jerarquía. Si quieres profundizar, puedes seguir los resultados en vivo de las eliminatorias actuales, ya que cada gol en tiempo de descuento está alterando, en este preciso momento, los decimales que moverán a los equipos en la próxima actualización oficial. Lo más inteligente es revisar el simulador de la FIFA después de cada fecha doble para ver cómo quedó la situación antes de que se haga oficial. Es la única forma de no llevarse sorpresas cuando salga el boletín mensual.

Y si tu equipo bajó tres puestos, recuerda: Italia ganó la Eurocopa y ni siquiera clasificó al Mundial siguiente. Los números mienten mucho más de lo que estamos dispuestos a admitir. Lo que importa es llegar bien a noviembre, no estar primero en marzo. Aprovecha para ver los cruces directos de la Nations League, que son los que realmente van a mover la aguja en el próximo trimestre. Ahí es donde se decide quién manda de verdad. En la cancha. Como debe ser.