El dinero es raro. Un día te despiertas y sientes que eres un 10% más rico porque el "superpeso" está barriendo el suelo con el billete verde, y a la semana siguiente, un tuit de un político en Washington o una decisión de la Fed en un edificio de mármol en D.C. hace que tu presupuesto para las vacaciones se evapore. La cotización del dólar en pesos mexicanos no es solo un número en la pantalla de Bloomberg o lo que ves en la ventanilla de Citibanamex; es, básicamente, el termómetro de la ansiedad nacional.
¿Te has fijado en cómo cambia el humor de la gente en el súper cuando el dólar sube? Es casi físico.
Lo que nadie te dice sobre cómo se mueve el precio
La mayoría cree que el dólar sube porque México "va mal" o baja porque "vamos de maravilla". Ojalá fuera así de simple. El mercado de divisas, el famoso Forex, es una bestia de 7.5 billones de dólares al día. El peso mexicano es la moneda más negociada de América Latina. Eso es una bendición y una maldición al mismo tiempo. Como es tan fácil de comprar y vender (lo que los expertos llaman liquidez), los inversionistas la usan como "moneda vehículo". Si algo sale mal en Tailandia o hay miedo por una guerra en el otro lado del mundo, los fondos de inversión venden pesos para refugiarse en dólares. No es personal contra el peso. Es solo que somos el activo más fácil de soltar cuando hay pánico.
El carry trade y los tipos de interés
Aquí es donde la cosa se pone técnica pero interesante. El Banco de México (Banxico) suele mantener las tasas de interés bastante altas en comparación con Estados Unidos. Si la Fed tiene su tasa en un 5% y Banxico la tiene en un 10%, hay un diferencial de 5 puntos. Los inversionistas grandes hacen lo que se llama carry trade: piden prestado en dólares (barato) y lo meten en bonos mexicanos (caro). Mientras esa diferencia exista, el peso se mantiene fuerte. Pero, en el momento en que Banxico baja las tasas o la Fed las sube, ese dinero "golondrino" sale volando más rápido que un mensaje de WhatsApp borrado.
Es un equilibrio precario.
Honestamente, a veces el mercado ignora los fundamentales de la economía mexicana, como el déficit fiscal o la deuda de Pemex, simplemente porque los rendimientos de los Cetes siguen siendo demasiado jugosos para ignorarlos.
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La realidad de las remesas y el nearshoring
No podemos hablar de la cotización del dólar en pesos mexicanos sin mencionar los dólares que llegan del norte. México recibe más de 60 mil millones de dólares al año en remesas. Es una locura de dinero. Esos dólares entran al mercado, se venden para comprar pesos y, por ley de oferta y demanda, hacen que el peso se aprecie.
Luego está el famoso nearshoring.
Seguramente has escuchado el término hasta en la sopa. Básicamente, empresas como Tesla, BMW o Foxconn quieren mover sus fábricas de China a Monterrey, Saltillo o el Bajío para estar cerca de Estados Unidos. Esto implica una inversión extranjera directa brutal. Cuando una empresa alemana quiere poner una planta en Nuevo León, necesita pesos para pagar salarios, comprar cemento y pagar impuestos. Venden dólares, compran pesos. El resultado es un peso más fuerte. Pero ojo, esto no sucede de la noche a la mañana. Los anuncios de inversión tardan años en convertirse en flujos de efectivo reales que muevan la aguja del tipo de cambio de forma permanente.
¿Quién gana y quién pierde cuando el dólar baja?
Es una pregunta con trampa. Si eres un turista mexicano planeando ir a Disney o quieres comprar un iPhone, un dólar a 17 pesos es la gloria. Pero si eres un exportador de aguacates en Michoacán, estás sufriendo. Tus costos (salarios, gasolina, fertilizantes) están en pesos, pero tus ingresos están en dólares. Si recibes menos pesos por cada dólar que vendes, tus márgenes se aprietan.
Lo mismo pasa con las familias que reciben remesas. Si recibías 200 dólares y te daban 4,000 pesos, y ahora te dan 3,400, tu poder adquisitivo en la tiendita de la esquina se desplomó. Es una paradoja económica: una moneda fuerte suele ser señal de estabilidad, pero en un país exportador como México, puede ser un veneno lento para la industria manufacturera.
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Factores psicológicos y el "efecto miedo"
El mercado es emocional. Muy emocional. A veces, la cotización del dólar en pesos mexicanos reacciona de forma exagerada a noticias que ni siquiera han sucedido. Las elecciones presidenciales, tanto en México como en Estados Unidos, son los catalizadores de volatilidad más grandes que existen. El recuerdo de las devaluaciones de los 80 y 90 (el famoso "error de diciembre") está tatuado en el ADN del mexicano. Por eso, ante la menor señal de inestabilidad política, la gente corre a las casas de cambio.
Hay una diferencia enorme entre el tipo de cambio "interbancario" (el que ves en Google) y el "ventanilla" (el que te da el banco). El banco siempre te va a cobrar una comisión implícita. Si el dólar está a 18.50, ellos te lo venden a 18.90 y te lo compran a 17.80. Esa diferencia es su ganancia. Nunca, pero nunca, uses el tipo de cambio de los aeropuertos a menos que sea una emergencia absoluta; es el peor lugar para cambiar dinero porque saben que estás atrapado.
Cómo protegerse de la volatilidad
Si tienes una pequeña empresa o planeas un viaje, no intentes "predecir" el mercado. Nadie puede. Ni siquiera los analistas de Goldman Sachs aciertan siempre. La mejor estrategia es el promedio. Si vas a viajar en seis meses, compra un poco de dólares cada mes. Así, si el dólar sube, ya tienes una parte comprada a precio bajo; si baja, compensas con tus compras futuras.
En el mundo de los negocios, existen los "derivados" o "coberturas cambiarias". Son contratos que te permiten fijar un precio del dólar hoy para usarlo en el futuro. Es como un seguro. Pagas una prima para dormir tranquilo sabiendo que, pase lo que pase con la política o la economía mundial, tu dólar te costará lo mismo.
Datos reales y perspectiva histórica
Para entender dónde estamos, hay que ver de dónde venimos. En 1994, el peso pasó de 3.40 a casi 8.00 por dólar en cuestión de meses. Fue un trauma nacional. Hoy, tenemos un régimen de libre flotación. Eso significa que el Banco de México no fija el precio; lo fija el mercado. Si hay muchos compradores, sube. Si hay muchos vendedores, baja.
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Es un sistema mucho más sano porque el peso actúa como un "amortiguador". Si hay una crisis externa, el peso se devalúa, lo que hace que las exportaciones mexicanas sean más baratas y el turismo más atractivo, ayudando a la economía a recuperarse. No es una señal de debilidad del gobierno, es un mecanismo automático de ajuste.
El papel de la deuda externa
Un punto que pocos mencionan es que el gobierno mexicano ha hecho un trabajo decente (independientemente de colores partidistas) en "pesonizar" la deuda pública. Antes, casi toda la deuda de México era en dólares. Si el dólar subía, la deuda crecía mágicamente. Hoy, una gran parte de la deuda está en pesos, lo que nos hace menos vulnerables a las locuras del tipo de cambio. Aun así, empresas paraestatales como Pemex siguen teniendo una deuda masiva en dólares, lo que las mantiene en la cuerda floja cada vez que el peso se debilita.
Pasos prácticos para manejar tus finanzas
No te obsesiones con el tipo de cambio diario a menos que operes en bolsa. Es un desgaste mental innecesario. Sin embargo, hay un par de cosas que sí deberías hacer para que la cotización del dólar en pesos mexicanos no te agarre desprevenido:
- Diversifica tus ahorros. No tengas todo en pesos, pero tampoco todo en dólares. Una proporción 70/30 suele ser saludable para una persona promedio en México. Hoy en día es facilísimo abrir una cuenta de inversión que te permita comprar dólares (o fracciones de acciones que cotizan en dólares) desde tu celular.
- Ojo con los meses de alta volatilidad. Históricamente, septiembre y los meses electorales suelen ser movidos. Si tienes que hacer un pago grande en dólares, trata de adelantarte a esas fechas.
- Usa apps de comparación. Antes de ir a tu banco de siempre, revisa plataformas digitales o casas de cambio fintech. A veces la diferencia es de 20 o 30 centavos por dólar, que en cantidades grandes, es mucho dinero.
- No caigas en el pánico de las redes sociales. Siempre habrá alguien en Twitter o TikTok diciendo que "el peso se va a 25" o que "estaremos a 10". Casi nunca sucede. El mercado tiene una inercia propia que es difícil de romper.
Entender el dólar en México es entender un poco de psicología, un poco de política y mucho de paciencia. El tipo de cambio es un reflejo de mil factores, desde el precio del barril de petróleo hasta la inflación en Europa. Lo mejor es estar informado, pero sobre todo, estar preparado para la montaña rusa que siempre ha sido y siempre será nuestra moneda nacional.
A fin de cuentas, el peso es resiliente. Ha aguantado crisis, pandemias y guerras comerciales. Si algo nos ha enseñado la historia económica de México es que el valor de nuestra moneda siempre encuentra un equilibrio, aunque ese camino a veces nos dé un par de sustos en el proceso.