El dólar se mueve. A veces parece un gigante dormido y otras veces, como ahora, empieza a resbalar por una pendiente que pone nerviosos a los ahorradores y alegres a los que tienen deudas. Si has mirado las noticias últimamente o simplemente fuiste a la casa de cambio y te dieron menos pesos por tus billetes verdes, te estarás preguntando por qué está bajando el dólar.
No hay una sola respuesta mágica. Honestamente, la economía es un caos de cables cruzados. Pero si rascamos un poco la superficie, vemos que la Reserva Federal de Estados Unidos (la famosa Fed) tiene mucho que ver con este drama. Jerome Powell, el hombre al mando, ha estado jugando al gato y al ratón con las tasas de interés. Cuando la Fed sugiere que dejará de apretar las tuercas, el dólar pierde esa "fuerza bruta" que lo hizo brillar meses atrás. Básicamente, el dinero busca donde le paguen mejor, y si en EE. UU. los rendimientos bajan, los inversionistas miran hacia otros lados.
Las tasas de interés y el efecto imán
Es sencillo. Imagina que el dólar es un producto en una estantería. Si los bancos en Estados Unidos ofrecen un interés alto, todo el mundo quiere comprar dólares para meterlos en esos bancos. Eso sube el precio. Pero ahora el viento sopló para el otro lado.
Con la inflación en Estados Unidos dando señales de cansancio, el mercado ya no cree que las tasas vayan a subir eternamente. De hecho, la apuesta general es que empezarán a bajar. Cuando esto ocurre, el "imán" pierde potencia. Los capitales golondrina, esos que vuelan de país en país buscando rentabilidad rápida, empiezan a salir de Wall Street. Se van a mercados emergentes. Se van a México, a Brasil o incluso a Europa si los datos acompañan. Esta salida masiva de capitales es una de las razones principales de por qué está bajando el dólar frente a monedas como el peso mexicano o el euro.
Es curioso. Hace apenas un año, el dólar era el refugio seguro. Hoy, la gente tiene menos miedo y prefiere arriesgarse un poco más en otros activos. El miedo vende dólares; la confianza los abarata.
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El fenómeno del Nearshoring y la entrada de divisas
No podemos hablar de la caída del dólar sin mencionar lo que pasa en la frontera. En países como México, el fenómeno del "nearshoring" ha cambiado las reglas del juego. Empresas gigantes están moviendo sus fábricas de China a territorio mexicano para estar más cerca de sus clientes en Texas o California. Tesla es el ejemplo que todos citan, pero hay cientos de proveedores medianos haciendo lo mismo en Nuevo León o Querétaro.
¿Qué tiene esto que ver con el precio de la moneda? Mucho.
Para construir fábricas, pagar sueldos y comprar insumos locales, estas empresas traen camiones llenos de dólares y los cambian por moneda local. Hay un exceso de oferta de billetes verdes. Es la ley de la oferta y la demanda de toda la vida: si hay muchos dólares circulando y todos quieren pesos para operar, el dólar baja. Así de crudo. Por eso el peso ha mostrado una resistencia que ha dejado a los analistas de Goldman Sachs y JP Morgan rascándose la cabeza.
El déficit y la salud interna de Estados Unidos
A veces olvidamos que el dólar es la moneda de un país con deudas astronómicas. El déficit fiscal de Estados Unidos no es un secreto, pero a veces el mercado decide ignorarlo y otras veces decide que es un problema grave. Últimamente, la narrativa de la deuda ha vuelto a las mesas de trading.
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Si el gobierno estadounidense sigue gastando mucho más de lo que ingresa, la confianza a largo plazo se erosiona. No es que el dólar vaya a desaparecer, ni mucho menos. Sigue siendo la moneda de reserva mundial por excelencia. Sin embargo, cuando la política interna en Washington se vuelve un circo, el resto del mundo empieza a diversificar. Los bancos centrales de Asia y Medio Oriente han estado comprando oro de forma agresiva. No es casualidad. Están reduciendo su dependencia del billete verde.
¿Es esto una tendencia permanente?
Probablemente no. Nada en las finanzas es para siempre. Hay factores que podrían dar la vuelta a la tortilla en cualquier momento.
- Una guerra inesperada que reactive el modo "refugio".
- Un rebote de la inflación que obligue a la Fed a subir tasas otra vez.
- Inestabilidad política en los países donde el dólar está bajando.
Kinda loco, ¿verdad? Un día te sientes rico porque el dólar bajó y tus compras en Amazon son más baratas, y al mes siguiente una declaración de un funcionario en Washington cambia todo el panorama.
El impacto en las remesas y las exportaciones
No todo es color de rosa cuando entendemos por qué está bajando el dólar. Para las familias que reciben dinero de sus parientes en el extranjero, esta caída es un golpe directo al estómago. Si antes recibías 100 dólares y te daban 2,000 pesos, y ahora te dan 1,700, has perdido poder de compra sin haber hecho nada malo. Es una transferencia de riqueza invisible.
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Lo mismo le pasa a los exportadores. Si vendes aguacates o piezas de motor al extranjero, cobras en dólares. Pero tus costos (luz, sueldos, impuestos) están en moneda local. Al convertir tus ganancias, te queda menos dinero para reinvertir. Esto genera una presión fuerte sobre la industria nacional, que de repente se vuelve "cara" para el mundo.
Qué hacer ahora: Pasos accionables
Si tienes ahorros o tu negocio depende del tipo de cambio, no te quedes mirando la pantalla como si fuera un partido de fútbol. Hay cosas que puedes hacer para que esta bajada no te atropelle.
Primero, diversifica tu flujo de caja. Si eres freelancer o exportador y solo cobras en dólares, estás expuesto. Intenta negociar contratos en moneda local o utiliza instrumentos financieros de cobertura (como los forwards) para fijar un precio hoy y no sufrir mañana.
Segundo, aprovecha para liquidar deudas en dólares. Si pediste un préstamo para maquinaria o usaste la tarjeta de crédito en un viaje al extranjero, este es el momento de pagar. Básicamente, estás comprando tu libertad financiera con un descuento. Es como si el banco te estuviera haciendo una rebaja forzada.
Tercero, no entres en pánico. Muchos cometen el error de vender todos sus dólares justo cuando están en el punto más bajo. Históricamente, el dólar siempre tiene ciclos de recuperación. Si no necesitas el dinero ya mismo, quizás sea mejor esperar a que la marea cambie.
Finalmente, vigila los datos de empleo en EE. UU. Cada primer viernes de mes se publican las nóminas no agrícolas. Si el empleo sale muy fuerte, el dólar suele subir. Si sale débil, prepárate para que siga bajando. Es el indicador que más mueve la aguja en el corto plazo. Mantente informado, pero no te obsesiones con el minuto a minuto. La economía real se mueve más lento que los gráficos de TradingView.