El peso mexicano ha sido una montaña rusa. Si has revisado el tipo de cambio del dólar a México en los últimos meses, probablemente te sentiste confundido por los saltos repentinos de 17 a casi 21 pesos por billete verde. No es solo tu imaginación. Es la volatilidad en su máxima expresión.
La gente suele pensar que el precio del dólar depende únicamente de si a México le va "bien" o "mal". Ojalá fuera así de simple. En realidad, el peso es la moneda más líquida de toda América Latina. Se opera las 24 horas del día, los siete días de la semana, en todos los rincones del mundo. Esto lo convierte en el "proxy" favorito de los inversionistas para apostar por mercados emergentes. Básicamente, si algo sale mal en China o hay nerviosismo en Wall Street, el peso suele pagar los platos rotos, incluso si el problema no tiene nada que ver con la economía mexicana directamente.
El fenómeno del "Superpeso" y por qué se esfumó
Durante buena parte de 2023 y principios de 2024, escuchamos hasta el cansancio sobre el "Superpeso". El tipo de cambio del dólar a México rompió barreras psicológicas que nadie veía venir, bajando de los 17 pesos. ¿Cómo pasó eso? No fue magia. Fue una combinación de tasas de interés altísimas por parte del Banco de México (Banxico) y una entrada masiva de remesas que inyectó dólares al mercado como si no hubiera un mañana.
Pero el viento cambió. Las elecciones en México y en Estados Unidos trajeron una incertidumbre que a los mercados les da pavor. La incertidumbre es el veneno del peso. Cuando el mercado no sabe qué reglas del juego van a cambiar, los grandes capitales prefieren refugiarse en el dólar, que es como el refugio seguro de toda la vida. Por eso vimos ese rebote violento. Si estás planeando un viaje o tienes que pagar una deuda en dólares, ese cambio de ritmo te pega directo en la cartera.
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El papel del Carry Trade
Seguro has escuchado este término en las noticias financieras y suena a chino. Honestamente, es más sencillo de lo que parece. El carry trade consiste en pedir prestado dinero en una moneda con tasas de interés bajas (como el yen japonés) para invertirlo en una moneda con tasas altas (como el peso mexicano).
- El inversionista toma yenes al 0% o 0.25%.
- Cambia esos yenes por pesos mexicanos.
- Invierte en Cetes o bonos del gobierno mexicano que pagan arriba del 10%.
- Se embolsa la diferencia.
Es un negocio redondo mientras el tipo de cambio del dólar a México se mantenga estable. El problema es que, cuando el yen se fortalece o Banxico empieza a bajar sus tasas, todo ese dinero sale corriendo de México. Esa salida masiva de capitales es lo que provoca que, de un día para otro, el dólar suba 50 centavos. Es una reacción en cadena.
Factores externos que mueven la aguja
No todo es política interna. De hecho, gran parte de lo que ves en las ventanillas de centros cambiarios se decide en Washington. La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos es quien realmente lleva el batuta. Si la Fed decide que la inflación en EE. UU. todavía no está bajo control y mantiene sus tasas altas, el dólar se fortalece globalmente. México no tiene mucho que hacer ahí más que reaccionar.
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Luego está el petróleo. Aunque México ya no depende tanto del crudo como en los años 80, la mezcla mexicana de exportación sigue siendo un referente. Si los precios internacionales del petróleo caen, el peso suele resentirlo. Es una relación histórica difícil de romper. Además, está el tema del nearshoring. Se habla mucho de que las fábricas se están mudando de China a Nuevo León o Coahuila. Eso suena genial para el largo plazo porque significa inversión extranjera directa (IED). Pero la IED no se refleja en el tipo de cambio de la noche a la mañana. Toma años.
La psicología del mercado
A veces el dólar sube simplemente porque todos creen que va a subir. Es una profecía autocumplida. Los algoritmos de trading están programados para comprar dólares en ciertos niveles técnicos, como los 19.50 o los 20.00 pesos. Cuando se cruzan esas líneas, se disparan órdenes de compra automáticas que empujan el precio aún más arriba. Es una locura técnica que poco tiene que ver con la realidad de la gente que va al súper en CDMX o Monterrey, pero así funciona el sistema financiero moderno.
¿Qué esperar para los próximos meses?
Si alguien te dice con 100% de certeza en cuánto estará el tipo de cambio del dólar a México en diciembre, te está mintiendo. Nadie lo sabe. Sin embargo, hay variables que podemos vigilar. La primera es la inflación. Si la inflación en México se resiste a bajar, Banxico mantendrá las tasas altas, lo cual ayuda a que el peso no se deprecie tanto.
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La segunda variable es la revisión del T-MEC. Las amenazas de aranceles o cambios en las reglas de origen de la industria automotriz son ruido puro para el mercado cambiario. Cada que un político en Washington menciona la palabra "arancel", el peso tiembla.
El impacto en tu bolsillo real
Mucha gente dice: "Yo gano en pesos y gasto en pesos, no me importa el dólar". Falso. Gran parte de lo que consumimos es importado o tiene componentes importados. Desde el maíz con el que se hacen algunas tortillas hasta el chip de tu teléfono o la gasolina (que aunque esté subsidiada, tiene un costo real en dólares). Si el dólar sube, tarde o temprano, la inflación te alcanza. Es una cadena de suministros globalizada de la que nadie se escapa.
Pasos prácticos para manejar la volatilidad
No tienes que ser un tiburón de Wall Street para protegerte. Aquí hay algunas cosas que realmente funcionan cuando el tipo de cambio del dólar a México se pone intenso:
- Diversifica tus ahorros: Si tienes un ahorro importante, no es mala idea tener una parte en dólares o en instrumentos que sigan al dólar (como algunos ETFs o cuentas digitales en dólares). No para especular, sino para proteger tu poder adquisitivo.
- Evita deudas en moneda extranjera: A menos que tus ingresos sean en dólares, nunca, bajo ninguna circunstancia, aceptes un préstamo o crédito en dólares. Es una apuesta suicida.
- Monitorea el tipo de cambio interbancario: El precio que ves en Google es el interbancario (para transacciones de millones de dólares). El precio en la ventanilla del banco o en la casa de cambio siempre será más caro si compras y más barato si vendes. Ese diferencial es la ganancia del banco.
- Usa coberturas si tienes un negocio: Si importas mercancía, habla con tu banco sobre los "forwards". Básicamente, es pactar hoy el precio del dólar que vas a pagar en tres meses. Pagas una pequeña comisión, pero duermes tranquilo sabiendo que no vas a quebrar si el dólar se va a 22.
- No entres en pánico: Comprar dólares cuando el precio está en su punto más alto (en el pico de una crisis) suele ser una mala estrategia. Lo ideal es comprar de forma recurrente y promediar el costo a lo largo del año.
La economía mexicana es resiliente, pero el peso es sensible. Entender que el tipo de cambio del dólar a México es un indicador de confianza global y no solo un número en la tele te ayuda a tomar mejores decisiones financieras. Mantén un ojo en las decisiones de la Fed y otro en las exportaciones mexicanas; ahí es donde se cuenta la verdadera historia del dinero.
Para mantener tus finanzas sanas, revisa tus gastos fijos y asegúrate de que aquellos que dependen de servicios internacionales (como suscripciones de software o streaming) no estén desbalanceando tu presupuesto mensual ante cada subida del tipo de cambio. Evalúa también si es momento de adelantar compras de bienes duraderos importados si ves una tendencia al alza que parece no ceder en el corto plazo.