Por qué El mejor verano de mi vida sigue siendo el fenómeno que todos necesitamos ver

Por qué El mejor verano de mi vida sigue siendo el fenómeno que todos necesitamos ver

Hay películas que simplemente te atrapan por la nostalgia. No es que sean obras maestras del cine de autor ni que busquen ganar un Oscar a la mejor fotografía, pero tienen algo. El mejor verano de mi vida, dirigida por Dani de la Orden y estrenada en 2018, es exactamente ese tipo de cine. Es una comedia española que, sinceramente, llegó en un momento donde necesitábamos reírnos de nuestras propias desgracias financieras.

Leo es un vendedor de robots de cocina. Está arruinado. Bueno, no arruinado del todo, pero está en esa cuerda floja donde las deudas te respiran en el cuello. A pesar de eso, le hace una promesa a su hijo Nico: si saca sobresalientes, le dará las mejores vacaciones de su historia. Nico cumple. Y Leo, pues... tiene que improvisar.

El éxito inesperado de El mejor verano de mi vida en la taquilla

Mucha gente no se acuerda, pero esta película fue un bombazo. Recaudó casi 8 millones de euros en España. Eso es una locura para una comedia familiar que no tenía dragones ni efectos especiales de Hollywood. ¿Por qué funcionó? Básicamente porque Leo representa a ese español medio que intenta mantener la dignidad cuando todo se desmorona.

No es solo humor de "chiste fácil". Es una adaptación de la película italiana Sole a catinelle, protagonizada por Checco Zalone. Dani de la Orden supo españolizar el guion con una maestría que pocos directores de comedia tienen hoy en día. Leo, interpretado por Leo Harlem, es el alma de todo. Harlem no actúa, él es ese tipo que te encontrarías en cualquier bar de barrio contándote una historia increíble mientras se toma un café.

El reparto: Más que solo Leo Harlem

Si te fijas bien en el elenco, te das cuenta de que no escatimaron. Tenemos a Toni Acosta, que siempre cumple, y a Maggie Civantos, que aquí se aleja totalmente de sus registros más oscuros en series como Vis a Vis. Pero lo que realmente pega fuerte es la química entre el padre y el hijo (interpretado por Alejandro Serrano). Esa relación es la que evita que la película sea una simple sucesión de gags. Es tierna. Kinda cursi a ratos, lo admito, pero funciona porque se siente real.

La trama nos lleva por un viaje en un coche que se cae a pedazos. Es una road movie de bajo presupuesto dentro de la ficción, pero de alto impacto emocional.

Crítica social camuflada entre risas

A veces menospreciamos la comedia, pero El mejor verano de mi vida habla de cosas serias. Habla de la precariedad laboral. Habla de cómo las apariencias nos dictan la vida. Leo intenta vender sus robots a gente que no los necesita para pagar deudas que no debería tener. Es un ciclo infinito.

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La película nos mete de lleno en un mundo de ricos, donde Leo y Nico terminan por carambolas del destino. Ahí es donde el contraste brilla. Los ricos son retratados con ese cinismo propio de quien lo tiene todo pero no disfruta de nada, mientras que Leo, con una mano delante y otra detrás, se convierte en el alma de la fiesta. Es un tropo clásico, sí. Pero está bien ejecutado. No intenta ser pretencioso.

Honestamente, el cine español ha abusado un poco del formato "remake de éxito europeo", pero en este caso, el guion de Daniel Castro, Marta Suárez y Olatz Arroyo le da una identidad propia. Los escenarios de Tenerife y Madrid ayudan a crear esa atmósfera veraniega que te hace querer reservar un viaje aunque no tengas un duro en la cuenta.

Detalles técnicos y curiosidades que quizás no sabías

Mucha gente se pregunta si los robots de cocina que vende Leo existen. Son una parodia bastante clara de marcas reales que todos tenemos en la cabeza. La dirección de fotografía de Joan Monplet busca colores saturados, brillantes, muy de "felicidad de anuncio", lo cual contrasta perfectamente con la situación económica real del protagonista.

  • Producida por Atresmedia Cine y Álamo Producciones.
  • Duración: 90 minutos (el tiempo perfecto para una comedia, ni un minuto más).
  • Rodaje: Se llevó a cabo en localizaciones de Madrid y las Islas Canarias.

Es curioso cómo la película maneja el ritmo. No hay tiempos muertos. Es un bombardeo constante de situaciones absurdas que, curiosamente, terminan saliendo bien por la pura fuerza de voluntad de Leo. Es el optimismo patológico llevado al extremo.

El impacto de la nostalgia veraniega

¿Por qué seguimos buscando El mejor verano de mi vida en plataformas de streaming años después? Porque el verano es un estado mental. Todos hemos tenido ese verano que prometía ser un desastre y acabó siendo icónico. O aquel donde nuestros padres hicieron magia para que no nos diéramos cuenta de que no había dinero para lujos.

La película conecta con esa fibra sensible. No es una historia sobre ganar la lotería, es una historia sobre cómo la percepción de un niño puede transformar una estancia en un pueblo perdido en la aventura más grande de su vida.

¿Vale la pena volver a verla hoy?

Absolutamente. Sobre todo si tienes un mal día. No te va a cambiar la vida, pero te va a recordar que, a veces, el éxito no es llegar a la cima, sino no rendirse durante la subida. Es una película que no engaña a nadie: te ofrece risas, un poco de lagrimilla y un final reconfortante.

Lo que más me gusta es que no trata al espectador de tonto. Reconoce que la situación de Leo es desesperada. No maquilla la pobreza, la usa como motor cómico pero con un respeto subyacente hacia la figura del "buscavidas". Es ese espíritu tan nuestro, el de sobrevivir como sea.

Pasos prácticos para disfrutarla al máximo

Para los que quieran revivir la experiencia o verla por primera vez, aquí van unos consejos que mejoran la visualización:

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  1. Mírala en familia. Es de las pocas películas actuales que realmente funcionan para niños de 8 años y abuelos de 80.
  2. No busques coherencia absoluta en la trama. Es una comedia de enredos; acepta las casualidades imposibles como parte del juego.
  3. Presta atención a los secundarios. Actores como Jordi Sánchez o Arturo Valls tienen intervenciones que son oro puro.
  4. Búscala en plataformas como Netflix o Amazon Prime Video, donde suele estar disponible en el catálogo español.

El cine de Dani de la Orden tiene esa marca de fábrica: parece ligero, pero tiene corazón. Y en un mundo donde todo parece ser oscuro y complicado, una hora y media de Leo Harlem intentando vender un robot de cocina mientras salva su relación familiar es, posiblemente, el mejor plan de domingo posible.

No hay grandes giros de guion que te dejen la cabeza volada. Hay verdad. Hay un padre que quiere a su hijo y un hijo que admira a su padre por encima de las posesiones materiales. Al final, El mejor verano de mi vida nos enseña que la riqueza es una cuestión de perspectiva y que, a veces, el mejor robot de cocina es el que no se vende, sino el que te permite cocinar recuerdos con la gente que quieres.

Para sacar provecho de las lecciones de la película, analiza tu propia gestión del tiempo libre este próximo verano. No necesitas un resort de cinco estrellas; a veces, una buena ruta por carretera y la compañía adecuada son suficientes para fabricar una memoria imborrable. Revisa las opciones de turismo rural o local, que a menudo ofrecen experiencias más auténticas y memorables que los destinos masificados. El secreto está en la disposición para la aventura, tal como nos demostró Leo.