Por qué el corte mariposa con flequillo sigue siendo la obsesión de las peluquerías este año

Por qué el corte mariposa con flequillo sigue siendo la obsesión de las peluquerías este año

Seamos sinceros: todas hemos pasado por esa fase de querer un cambio radical sin perder ni un centímetro de largo. Es el eterno dilema del cabello. Quieres volumen, quieres movimiento, pero te aterra que las tijeras se lleven esos años de paciencia dejando crecer la melena. Ahí es donde entra el corte mariposa con flequillo. No es solo una tendencia pasajera de TikTok o algo que viste en un reel rápido; es básicamente ingeniería capilar diseñada para engañar al ojo.

El "butterfly cut" funciona porque crea una ilusión óptica de dos cortes en uno. Tienes la capa corta que enmarca la cara, dándote ese aire de un "bob" falso cuando te recoges la parte de atrás, y luego están las capas largas que fluyen hacia abajo. Pero cuando le añades un flequillo, la cosa cambia por completo. Ya no es solo un corte de capas despeinadas; se convierte en un marco arquitectónico para tu cara.

La ciencia detrás del movimiento del corte mariposa con flequillo

¿Por qué se llama mariposa? No es por el insecto en sí, sino por la forma en que las capas se abren hacia afuera, imitando el batir de alas. Si miras el trabajo de estilistas de renombre como Sunnie Brook, quien fue una de las pioneras en popularizar este término en Los Ángeles, entenderás que el secreto está en la desconexión.

A diferencia de los cortes en degradado tradicionales de los años 90 (sí, hablamos del "The Rachel"), el corte mariposa con flequillo apuesta por capas mucho más marcadas. La capa superior suele terminar justo debajo de la barbilla o a la altura del pómulo. Al integrar un flequillo, ya sea tipo cortina o desfilado, eliminas ese peso visual que suele arrastrar las facciones hacia abajo.

Honestamente, el mayor error que comete la gente es pensar que este corte es "bajo mantenimiento". No lo es. Si esperas levantarte, sacudir la cabeza y lucir como Matilda Djerf, te vas a decepcionar. Este estilo vive y muere por el secador y el cepillo redondo. Sin el volumen en la raíz y la curva en las puntas, solo tienes un montón de capas desordenadas que pueden verse un poco desaliñadas si el cabello es muy fino.

El flequillo adecuado según tu tipo de rostro

No todos los flequillos nacieron iguales. Si tienes una cara redonda, un flequillo recto y pesado combinado con un corte mariposa podría acortar visualmente tu rostro, lo cual suele ser lo opuesto a lo que buscamos. En este caso, el flequillo cortina (curtain bangs) es el rey indiscutible. Se funde lateralmente con las capas más cortas de la "mariposa", creando una línea diagonal que alarga el cuello.

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Para rostros alargados o en forma de corazón, un flequillo más denso que roce las cejas puede equilibrar las proporciones de maravilla. La clave está en la transición. Un buen estilista no cortará el flequillo y luego las capas por separado; los conectará mediante un desfilado suave para que no parezca que llevas un postizo pegado a la frente. Es esa fluidez lo que separa un corte de 20 euros de una obra de arte de salón de lujo.

Texturas y realidades: ¿Funciona en pelo rizado?

Aquí es donde mucha gente se equivoca. Existe el mito de que el corte mariposa con flequillo es exclusivo para melenas lisas o con ondas suaves de salón. Falso. En el cabello rizado, este corte es una bendición porque elimina el temido "efecto pirámide". Al crear capas internas y externas, distribuyes el volumen de forma vertical en lugar de dejar que todo el peso se acumule en las puntas.

Sin embargo, hay una advertencia real: el flequillo en pelo rizado requiere una técnica de corte en seco. Si tu peluquero te moja el pelo y te estira el flequillo para cortarlo, huye. El factor de encogimiento es real. Un flequillo que llega a la nariz mojado puede terminar a mitad de la frente una vez que el rizo recupera su forma natural. En melenas rizadas, el corte mariposa aporta una vibración mucho más setentera, casi como un shag evolucionado, pero con más elegancia y menos agresividad en las capas superiores.

El factor mantenimiento que nadie te cuenta

Hablemos de dinero y tiempo. Mantener la forma de un corte mariposa con flequillo requiere visitas a la peluquería cada 8 a 12 semanas. El flequillo, por supuesto, necesitará retoques mucho antes, probablemente cada 3 o 4 semanas si quieres mantener esa longitud perfecta que no se te mete en los ojos.

Además, vas a necesitar herramientas. Un protector térmico de buena calidad es obligatorio porque vas a usar mucho calor. El volumen en la coronilla se consigue mejor con un cepillo redondo de gran diámetro o, si quieres la ruta fácil, unos rulos de velcro mientras te maquillas. Es ese truco de la vieja escuela lo que realmente hace que las capas "salten" y cobren vida.

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Errores comunes al pedir este corte

  1. Pedir demasiadas capas en pelo fino: Si tu cabello es escaso o muy fino, demasiadas capas harán que las puntas se vean transparentes y "pobres". En este caso, el estilista debe mantener la base más pesada y solo trabajar las capas de efecto mariposa en la parte delantera.
  2. Ignorar la dirección del crecimiento: Todos tenemos remolinos en el nacimiento del cabello. Si tu flequillo no tiene en cuenta hacia dónde quiere ir tu pelo naturalmente, te pasarás la vida peleando con él frente al espejo.
  3. No considerar el largo total: Para que el efecto mariposa sea dramático, necesitas que la base llegue al menos a la altura del pecho. Si tu pelo es más corto, lo que estás pidiendo es en realidad un wolf cut o un mullet moderno, que son estilos geniales pero con una energía totalmente diferente.

A veces, la gente confunde estos términos. El wolf cut es más rebelde, más desfilado en las puntas, casi descuidado a propósito. El corte mariposa con flequillo es su primo sofisticado; es pulido, glamuroso y grita "acabo de salir de un salón en Manhattan". Es la diferencia entre querer parecer una estrella de rock de los 70 o una modelo de pasarela actual.

Cómo estilizarlo en casa sin morir en el intento

Si ya diste el paso y te hiciste el corte, la clave es el secado direccional. Empieza por el flequillo. Siempre. Es la parte más importante y la que más rápido se seca. Usa un cepillo plano o redondo y seca de un lado a otro para neutralizar cualquier remolino.

Para el resto de la melena, trabaja por secciones. El truco maestro es secar las capas superiores hacia atrás, alejándolas de la cara. Esto es lo que crea ese efecto de "ala" que define al estilo. Si usas una plancha, no la pases recta. Haz un giro de muñeca al final de cada mechón hacia afuera. Honestamente, una vez que le pillas el truco, no tardas más de 15 minutos, pero esos 15 minutos son los que marcan la diferencia entre un pelo increíble y uno que simplemente "está ahí".

Productos esenciales que marcan la diferencia

No necesitas un arsenal de 20 botes, pero sí un par de cosas estratégicas. Un spray de volumen o una mousse ligera en las raíces mojadas es fundamental. Si tu pelo es propenso al frizz, una crema de peinado que aporte peso sin apelmazar ayudará a que las capas se vean definidas y no como un nido de pájaros.

Personalmente, recomiendo terminar con un poco de aceite seco solo en las puntas de las capas que enmarcan la cara. Esto resalta el brillo y hace que el movimiento se vea mucho más fluido bajo la luz. Evita las lacas fuertes; el corte mariposa necesita moverse. Si el pelo se queda rígido, pierdes toda la gracia del estilo.

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El veredicto: ¿Es para ti?

El corte mariposa con flequillo no es solo una moda; es una solución técnica para quienes quieren versatilidad. Puedes llevarlo recogido y que parezca que tienes un flequillo con un corte corto elegante, o soltarlo y lucir una melena de impacto. Es ideal para quienes sienten que su pelo no tiene "forma" o que siempre se ve plano.

Sin embargo, si eres de las que prefiere lavar y listo, o si odias tener pelo cerca de los ojos, piénsalo dos veces. El flequillo requiere compromiso. Pero si estás dispuesta a dedicarle un poco de amor cada mañana, los resultados son, sinceramente, espectaculares.

Pasos prácticos para tu próxima cita:

  • Busca referencias reales: No lleves solo fotos retocadas con filtros. Busca fotos de personas con tu mismo color y textura de pelo para tener expectativas reales.
  • Habla sobre tu rutina: Dile a tu estilista cuánto tiempo estás dispuesta a dedicarle al peinado. Ellos pueden ajustar la profundidad de las capas basándose en eso.
  • Invierte en herramientas: Si no tienes un buen secador con boquilla concentradora o un cepillo redondo de cerámica, hazte con ellos antes de cortarte el pelo.
  • El mantenimiento es clave: Reserva tu próxima cita para recortar el flequillo antes de salir del salón. Te ahorrarás el estrés de intentar cortártelo tú misma en el baño a las 11 de la noche (todas sabemos cómo termina eso).

Este corte tiene la capacidad única de transformar no solo tu apariencia, sino también cómo te mueves. Hay algo en esas capas que te hace querer caminar con más seguridad. Al final del día, el cabello es un accesorio que nunca te quitas, así que más vale que sea uno que te haga sentir increíble.