Por qué Blancanieves y el cazador sigue siendo la versión más extraña (y necesaria) del cuento

Por qué Blancanieves y el cazador sigue siendo la versión más extraña (y necesaria) del cuento

Honestamente, nadie esperaba que una película de 2012 sobre una princesa de cuento terminara siendo un drama gótico lleno de barro, cuervos y una crisis de identidad visual que todavía hoy nos deja pensando. Blancanieves y el cazador no fue solo otra adaptación de Disney pasada por un filtro oscuro. Fue un experimento. Un riesgo de 170 millones de dólares que intentó convencernos de que Kristen Stewart podía liderar un ejército mientras Charlize Theron se bañaba en leche y devoraba corazones de pájaros.

¿Funcionó? Depende de a quién le preguntes. Pero si analizamos el impacto que tuvo en el género de la fantasía moderna, la respuesta es mucho más compleja que un simple sí o no.

El giro que lo cambió todo: Menos romance, más supervivencia

Cuando pensamos en el cuento de los hermanos Grimm, solemos visualizar la versión animada de 1937. Ya sabes, pajaritos cantando y una limpieza profunda de la casa de los enanos. Pero Blancanieves y el cazador decidió tirar todo eso por la ventana. Aquí, el bosque no es un lugar para cantar; es una pesadilla alucinógena llena de esporas negras y ramas que parecen garras.

El mayor acierto de la película fue, irónicamente, su nombre. Al elevar al Cazador (un Chris Hemsworth post-Thor que todavía estaba encontrando su ritmo) a un papel coprotagónico, la dinámica de poder cambió por completo. Ya no era una historia sobre esperar a un príncipe. De hecho, el príncipe William (interpretado por Sam Claflin) queda relegado a un segundo plano casi insultante. Se trata de supervivencia pura.

Es curioso. La película intenta ser una épica al estilo de El Señor de los Anillos, pero a veces se siente más como una película de terror de serie B con un presupuesto astronómico. Esa tensión entre la "fantasía seria" y el "espectáculo visual" es lo que la hace tan fascinante de revisar hoy en día.

Charlize Theron y la verdadera tragedia de Ravenna

Si vamos a ser sinceros, la mayoría de nosotros volvimos a ver Blancanieves y el cazador por una sola razón: Ravenna. Charlize Theron no solo actuó; ella devoró cada centímetro de la pantalla. Su interpretación de la Reina Malvada no fue la de una villana de caricatura. Había algo profundamente roto y terrorífico en su obsesión con la juventud.

Mucha gente olvida que el guion de Evan Daugherty, John Fusco y Hossein Amini le dio a Ravenna un trasfondo de trauma real. Ella es el producto de un mundo patriarcal que solo valora a las mujeres por su belleza. Una vez que esa belleza se desvanece, pierden su poder. Ravenna simplemente decidió que no iba a dejar que eso sucediera, sin importar cuántas almas tuviera que absorber.

📖 Related: Why American Beauty by the Grateful Dead is Still the Gold Standard of Americana

  • La escena del baño de leche blanca.
  • El momento en que se transforma en una bandada de cuervos negros.
  • Su mirada de desprecio absoluto hacia cualquier hombre que intente controlarla.

Es una actuación que opaca casi todo lo demás. Incluso los efectos visuales, que fueron nominados al Oscar, parecen pequeños comparados con la intensidad de Theron. La cinematografía de Greig Fraser (quien años más tarde ganaría el Oscar por Dune) ayuda mucho, utilizando tonos fríos y una iluminación que hace que la piel de Ravenna parezca porcelana a punto de romperse.

El caos detrás de las cámaras que casi lo arruina todo

Es imposible hablar de Blancanieves y el cazador sin mencionar el elefante en la habitación. No, no hablo de los trolls del puente, sino del escándalo que rodeó a Kristen Stewart y al director Rupert Sanders. Fue el fin de una era para las revistas de chismes, pero también cambió el rumbo de la franquicia.

Originalmente, Universal Pictures tenía planes para una trilogía centrada en Stewart. Pero tras las fotos filtradas y el caos mediático, la secuela se convirtió en una precuela/secuela llamada El cazador y la reina del hielo. Stewart fue eliminada del proyecto. Sanders también. El resultado fue una película mucho menos interesante que intentó replicar el éxito de Frozen en acción real y fracasó estrepitosamente.

Es una lástima. El arco de Blancanieves como una líder guerrera se quedó a medias. En la primera película, vemos cómo pasa de ser una prisionera a una figura mesiánica que porta una armadura, pero nunca llegamos a verla reinar. Esa interrupción narrativa dejó a la película original como una pieza aislada, un fragmento de una visión que nunca se completó.

Por qué los efectos visuales siguen siendo impresionantes

A diferencia de muchas películas de 2012 que ahora parecen videojuegos viejos, Blancanieves y el cazador envejece como el buen vino. ¿Cómo? Usando efectos prácticos donde era posible. Los enanos, por ejemplo, fueron interpretados por actores de talla completa como Ian McShane, Bob Hoskins y Nick Frost, cuyos rostros fueron superpuestos digitalmente en cuerpos más pequeños.

Fue una decisión técnica arriesgada y, para algunos, controversial, ya que quitó trabajo a actores de talla baja. Sin embargo, desde un punto de vista puramente visual, el realismo alcanzado fue impresionante para la época. El Santuario, ese bosque lleno de hadas y criaturas extrañas, sigue pareciendo un lugar real y no una pantalla verde genérica.

👉 See also: Why October London Make Me Wanna Is the Soul Revival We Actually Needed

La dirección de arte de Dominic Watkins creó un mundo que se siente "sucio". Los castillos no son brillantes; tienen moho. La ropa está gastada. Hay una textura en la película que falta en las versiones más recientes y pulidas de Disney como Maléfica o el remake de La Sirenita.

El impacto en la carrera de Kristen Stewart

A menudo se critica a Stewart por su actuación "inexpresiva" en esta película. Pero si la miras de cerca, su interpretación de Blancanieves es la de alguien que sufre de trastorno de estrés postraumático severo. Ha estado encerrada en una torre durante años. No debería ser una princesa carismática y sonriente. Debería ser alguien que apenas puede mirar a la gente a los ojos.

Esta película fue un puente para ella. Le permitió alejarse de la sombra de Crepúsculo y demostrar que podía llevar el peso de una producción masiva, incluso si su estilo de actuación es mucho más minimalista y contenido de lo que el público de los blockbusters suele esperar.

Los errores que no podemos ignorar

No todo es perfecto en el mundo de Tabor. La película sufre de un ritmo errático. Hay momentos en la mitad de la historia donde el viaje por el bosque se siente eterno. Básicamente, los personajes caminan de un lugar a otro sin que pase mucho, esperando a que llegue el tercer acto.

Además, la metáfora de Blancanieves como la "única que puede curar la tierra" es un poco pesada. A veces se siente más como una figura religiosa que como un personaje de carne y hueso. Esa falta de humanidad en el guion hace que sea difícil conectar emocionalmente con su victoria final. Sentimos alivio porque Ravenna es derrotada, pero no necesariamente alegría por el triunfo de Blancanieves.

La importancia de la estética gótica en el cine comercial

Blancanieves y el cazador demostró que había un mercado para los cuentos de hadas que no eran aptos para niños pequeños. Sin esta película, es probable que no hubiéramos visto el auge de series como The Witcher o versiones más crudas de mitos clásicos. Marcó una tendencia estética: el realismo sucio aplicado a la magia.

✨ Don't miss: How to Watch The Wolf and the Lion Without Getting Lost in the Wild

Incluso la banda sonora de James Newton Howard juega con esto. Es grandiosa, pero melancólica. La canción principal de Florence + The Machine, "Breath of Life", captura perfectamente esa energía de urgencia y oscuridad que define a la cinta.

¿Qué podemos aprender de esta versión hoy?

Si algo nos enseña esta película es que la visión de un director (en este caso, alguien que venía de los comerciales como Sanders) puede transformar un material fuente agotado en algo visualmente electrizante. No necesita ser una copia fiel. De hecho, cuanto más se aleja del material original, mejor funciona.

La película se atreve a ser fea. Se atreve a mostrar la podredumbre. Y en un mundo cinematográfico que a veces parece demasiado procesado y amigable, esa suciedad es refrescante.


Pasos para apreciar mejor el legado de Blancanieves y el cazador

Si decides volver a verla o es tu primera vez, hazlo con estos puntos en mente para sacar el máximo provecho de la experiencia:

  1. Fíjate en el vestuario de Colleen Atwood: No solo es bonito; cuenta la historia. Los vestidos de Ravenna se vuelven más "agresivos" y oscuros a medida que pierde la cordura. Hay uno hecho con miles de alas de escarabajo reales que es una obra de arte técnica.
  2. Compara la cinematografía: Observa cómo Greig Fraser usa la luz natural en las escenas del bosque comparado con la luz artificial y fría del castillo. Es una lección de narrativa visual sin usar palabras.
  3. Ignora el romance: La película funciona mucho mejor si la ves como una historia de mentor y aprendiz entre el Cazador y Blancanieves, en lugar de intentar forzar un triángulo amoroso que nunca termina de cuajar.
  4. Analiza a la villana como protagonista: Intenta ver la película desde la perspectiva de Ravenna. Es la historia de una mujer aterrorizada por el paso del tiempo en un mundo que la descartará. Su maldad nace del miedo, lo que la hace mucho más interesante.

La película no es perfecta, pero es una pieza clave de la fantasía de la década de 2010. Nos recordó que los espejos pueden mentir, que los bosques tienen dientes y que, a veces, la princesa no necesita que la rescaten, sino que le den una espada y una razón para luchar.