Piercing en la oreja mujer: Por qué algunos duelen más (y cómo elegirlos bien)

Piercing en la oreja mujer: Por qué algunos duelen más (y cómo elegirlos bien)

Hacerse un piercing en la oreja mujer ya no es simplemente ir a la farmacia de la esquina para que te peguen un tiro con una pistola de plástico en el lóbulo. Las cosas han cambiado mucho. Hoy entras en un estudio de piercing y ves agujas americanas, titanio de grado implante y una cantidad de anatomía que asusta.

Sinceramente, la mayoría de la gente elige su próxima joya basándose en una foto de Pinterest o de lo que lleva Rosalía. Pero la realidad es otra. Tu oreja es única. No, en serio. La forma de tu antihélix o el espacio en tu concha dictan qué puedes llevar y qué va a ser una pesadilla de seis meses de inflamación.

El mapa del dolor y la anatomía real

¿Duele? Sí. Obvio. Te están atravesando la piel. Pero el piercing en la oreja mujer tiene niveles. No es lo mismo el lóbulo, que es básicamente carne blanda con poco riego nervioso, que el cartílago. El cartílago no tiene vasos sanguíneos propios; se nutre por difusión. Por eso tarda la vida en curar.

Si hablamos de intensidad, el Daith suele llevarse el premio. No porque sea peligroso, sino porque el tejido ahí es más denso y el perforador tiene que hacer más fuerza. Luego tienes el Tragus. Es ese trocito de cartílago que tapa el canal auditivo. Mucha gente cree que te deja sorda o algo así. Mentira. Es pura leyenda urbana. Lo que sí hace es que molesta un poco cuando intentas usar los AirPods la primera semana.

Hay algo que casi nadie te dice: la migración. Si te haces un piercing muy cerca del borde, tu cuerpo puede decidir que ese trozo de metal es un enemigo y empezar a empujarlo hacia afuera. Se ve mucho en los Industrial piercings. Si la barra está demasiado tensa, la oreja acaba "escupiendo" la joya. Es un proceso lento, a veces ni duele, pero cuando te das cuenta, solo te queda una cicatriz fina donde antes había una barra de acero.

Los materiales que no te arruinarán la piel

Olvida el acero quirúrgico si tienes la piel sensible. El acero quirúrgico contiene níquel. Punto. No importa lo "quirúrgico" que digan que es. Para un piercing en la oreja mujer que no se ponga verde o suelte pus a las dos semanas, busca titanio ASTM F-136 o niobio. El oro de 14k o 18k también funciona, pero asegúrate de que no sea solo un baño, porque el baño se desgasta y lo que hay debajo suele ser cobre o latón.

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La realidad sobre el piercing Daith y las migrañas

Vamos a hablar de esto porque es el elefante en la habitación. Mucha mujer busca el piercing en la oreja mujer tipo Daith porque ha leído en Facebook que cura la migraña.

Honestamente, la evidencia científica es escasa. La idea viene de la acupuntura, situando el punto en el mismo lugar donde se trata el nervio vago. ¿Funciona? Para algunas personas, sí, pero los neurólogos suelen atribuirlo al efecto placebo. Si te lo vas a hacer, hazlo porque te gusta cómo queda. Si de paso te quita el dolor de cabeza, genial, pero no vayas al estudio pensando que es un tratamiento médico. No lo es.

El peligro de la pistola de perforación

Si ves que sacan una pistola, corre. En serio. Sal de ahí. Las pistolas de perforación no se pueden meter en un autoclave para esterilizarlas porque el plástico se derretiría. Solo las limpian con alcohol. Además, la pistola usa un pendiente con punta roma que "revienta" el tejido para pasar. Una aguja de piercing real está hueca y afilada con láser; corta un canal limpio.

Imagínate clavar un clavo en una tabla con un martillo frente a usar un taladro fino. El daño colateral en el cartílago con la pistola puede causar queloides, esas bolitas de carne que no se quitan con nada.

Curación: El método de "no tocar"

La gente tiene la manía de girar el pendiente. "Para que no se pegue", dicen. ¡Error! Al girarlo, rompes la costra interna que se está formando (la fístula) y metes bacterias de tus manos dentro de la herida abierta.

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Básicamente, lo único que tienes que hacer es:

  1. Comprar suero fisiológico o una solución salina estéril en spray (tipo NeilMed).
  2. Pulverizar dos veces al día.
  3. Secar con cuidado con una gasa o incluso con el secador de pelo en modo frío. La humedad es el enemigo número uno porque fomenta los hongos y las bacterias.
  4. No dormir sobre ese lado. Compra una almohada de viaje (las que tienen forma de donut) y mete la oreja en el agujero. Tu oreja te lo agradecerá.

El auge del "Curated Ear"

Ahora está muy de moda el concepto de oreja curada. Ya no se trata de hacerse agujeros al azar. Es diseño. Los expertos como Maria Tash han elevado el piercing en la oreja mujer a una categoría de joyería fina. Analizan la curvatura del hélix, el tamaño del lóbulo y proponen una combinación de aros y brillantes que fluyan con la forma natural.

Si tienes una oreja pequeña, no la satures con piezas enormes. A veces, tres puntos de luz pequeños en el lóbulo superior (el stacked lobe) quedan mucho más elegantes que una barra industrial pesada.

¿Cuándo puedo cambiarme la joya?

Aquí es donde todo el mundo falla. Te ves la oreja bien a las tres semanas y piensas: "Ya está, me pongo el aro de plata que me compré en el mercadillo". Mal. El lóbulo tarda unas 6-8 semanas, pero el cartílago puede tardar de 6 meses a un año en estar totalmente curado por dentro. Cambiar la joya antes de tiempo es la forma más rápida de ganarte una infección o una irritación que te obligue a cerrar el agujero.

Si notas que la oreja está caliente, palpita o sale un líquido verde/amarillo con mal olor, no te quites el pendiente. Si lo quitas, el agujero se cierra por fuera y atrapa la infección dentro, lo que puede acabar en un absceso. Ve al médico o vuelve a tu piercer para que lo revise.

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Pasos prácticos para tu próxima perforación

Si ya has decidido que quieres un nuevo piercing en la oreja mujer, sigue estos pasos lógicos para no arrepentirte.

Primero, investiga el estudio. Mira sus fotos de trabajos curados, no solo los recién hechos. Cualquiera puede hacer una foto bonita de algo recién pinchado que aún no se ha inflamado. Lo difícil es que se vea bien seis meses después.

Segundo, prepara el cuerpo. No vayas en ayunas. El bajón de tensión es real cuando la aguja atraviesa el cartílago. Come algo sólido una hora antes y mantente hidratada.

Tercero, elige la joya inicial con cabeza. Los aros son preciosos, pero para la curación inicial son fatales porque se mueven demasiado y arrastran suciedad al interior. Es mejor empezar con un labret (una barrita con una base plana) de titanio y pasar al aro cuando la fístula esté madura.

Por último, ten paciencia. Una oreja llena de piercings bonitos es una carrera de fondo, no un sprint. No te hagas más de tres perforaciones en una misma sesión. Tu sistema inmunológico tiene un límite y si intentas curar demasiados agujeros a la vez, lo más probable es que ninguno termine de sanar bien.

Empieza por un lado, deja que sane lo suficiente como para poder dormir sobre él, y luego ve a por el otro. Es el camino más seguro para tener una colección de joyas envidiable sin pasar por el drama de las inflamaciones constantes.