Vayamos al grano. Si hace diez años entrabas a un multiplex en Madrid, Ciudad de México o Buenos Aires, la cartelera era básicamente un desierto de doblaje al servicio de Hollywood. Claro, había excepciones. Pedro Almodóvar o Guillermo del Toro siempre han tenido su nicho, pero la idea de que las peliculas en español en el cine pudieran pelear de tú a tú con un superhéroe de Marvel parecía un chiste de mal gusto. Hoy, las cosas han cambiado radicalmente.
No es solo una cuestión de orgullo patrio o de "apoyar lo nuestro". Es puro negocio. El público se cansó de las fórmulas masticadas y empezó a buscar historias que huelen a su propia calle, que usan su propia jerga y que no necesitan una traducción cultural para ser entendidas. La gente quiere verse reflejada. Y eso, honestamente, es lo que está salvando a muchas salas de la quiebra técnica.
El mito del cine "pequeño" en nuestro idioma
Existe esta idea medio rancia de que el cine en español es solo dramas rurales o comedias de bajo presupuesto. Error total. Basta mirar lo que pasó con La Sociedad de la Nieve de J.A. Bayona. Aunque tuvo un paso fugaz por salas antes de saltar al streaming, demostró que el presupuesto y la ambición técnica del cine hispanohablante está al nivel de cualquier producción de Los Ángeles.
¿Saben qué es lo más loco? Que el éxito de estas películas no depende solo de la crítica. Depende de que el espectador deje de ver el cine subtitulado como un esfuerzo y empiece a verlo como una experiencia necesaria. El cineasta Rodrigo Sorogoyen lo decía en una entrevista reciente: el espectador español (y por extensión el latinoamericano) es cada vez más exigente con la factura visual. Ya no perdonamos un mal sonido o una fotografía plana solo porque los actores hablen como nosotros. Queremos espectáculo. Y lo estamos teniendo.
Históricamente, el cine mexicano y el argentino han sido los pilares. México, con su gigantesca red de Cinépolis y Cinemex, tiene un músculo de distribución que ya envidiarían muchos países europeos. Pero la clave actual es la coproducción. España pone una parte, Argentina otra, y de repente tienes una obra que viaja por todo el continente sin fronteras. Es una estrategia de supervivencia frente al algoritmo de las plataformas, que a veces parece querer enterrar lo que no sea contenido de consumo rápido.
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La taquilla manda: Géneros que rompen el molde
Si analizamos los números de los últimos dos años, hay una tendencia clarísima: el terror y el thriller en español están arrasando. No es casualidad. El terror es un lenguaje universal, pero cuando le añades el folclore local o el realismo sucio de nuestras ciudades, el miedo se vuelve mucho más real. Películas como Cuando acecha la maldad de Demián Rugna demostraron que se puede hacer cine de género radical, violento y original que obligue a la gente a despegarse del sofá y pagar una entrada.
- La comedia familiar: Sigue siendo la reina indiscutible para llenar salas los domingos. Santiago Segura en España ha perfeccionado una fórmula que, aunque a los críticos más puristas les rechinen los dientes, mantiene las palomitas vendiéndose a ritmo de vértigo. Es cine industrial, necesario para que el sistema no colapse.
- El cine de autor "accesible": Aquí es donde entran nombres como Carla Simón o Estibaliz Urresola. Historias mínimas, pero con una carga emocional tan bestia que el boca a boca las mantiene semanas en cartelera. 20.000 especies de abejas no necesitó millones en marketing; necesitó que la gente saliera llorando del cine y llamara a su madre para decirle que fuera a verla.
Kinda increíble, ¿no? Que en la era de TikTok, una película sobre la infancia o sobre el duelo sea capaz de robarle minutos de atención a un blockbuster de 200 millones de dólares. Eso te dice mucho sobre el estado actual del espectador.
El fenómeno de las salas independientes
No todo es el centro comercial. En ciudades como Bogotá, Ciudad de México o Madrid, las salas de "arte y ensayo" están viviendo una segunda juventud gracias a las peliculas en español en el cine. Estos espacios se han convertido en refugios. Lugares donde después de la proyección hay un coloquio, o donde el director aparece por sorpresa. Esa cercanía es algo que el cine en inglés, por pura distancia geográfica, rara vez puede ofrecer.
La realidad es que el cine en nuestro idioma está dejando de ser un género en sí mismo. Ya no vas a ver "una peli española" o "una peli argentina". Vas a ver un thriller, una de terror o una comedia. Esa normalización es el mayor triunfo de la industria en la última década. Básicamente, hemos dejado de pedir permiso para ocupar la pantalla grande.
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Desafíos reales: El elefante en la habitación
No todo es color de rosa. Sería irresponsable decir que el cine en español vive en una utopía. El gran problema sigue siendo la distribución. Es ridículo que en España sea a veces imposible ver una película premiada en Chile, o que en México no lleguen los éxitos de taquilla colombianos a menos que pasen por un festival de clase A.
Las leyes de cuota de pantalla son un tema polémico. Hay quienes dicen que obligar a los cines a proyectar cine local es la única forma de proteger la cultura. Otros opinan que si la película es mala, no debería quitarle el puesto a una que la gente sí quiere ver. Honestamente, la verdad está en un punto medio. Sin protección, las distribuidoras pequeñas mueren; pero sin calidad, el público acaba odiando el cine en su idioma. Es un equilibrio delicado, casi un arte en sí mismo.
Además, está el tema del "idioma neutro". Durante años, hubo una presión absurda para que las películas sonaran de ninguna parte para que todos las entendieran. ¡Qué error! La riqueza del español está en sus acentos, en sus modismos, en esa forma tan distinta de insultar o de amar que tenemos en cada rincón. Afortunadamente, esa tendencia está muriendo. El público prefiere un acento cerrado de Sevilla o de Buenos Aires que sea auténtico a un doblaje robótico que no suena a nada.
Lo que viene: El futuro de la pantalla en español
¿Qué podemos esperar de las peliculas en español en el cine en los próximos meses? La tendencia apunta a una diversificación total. Veremos más ciencia ficción (un género históricamente esquivado por falta de presupuesto) y, sobre todo, una apuesta por el cine de animación de alta gama. España, por ejemplo, se ha convertido en un hub de animación mundial con proyectos que terminan compitiendo en los Oscar, como fue el caso de Robot Dreams.
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La clave del éxito futuro reside en no perder el contacto con la realidad social. El cine en español siempre ha tenido un pulso muy firme con lo que pasa en la calle. Crisis económicas, cambios sociales, identidad... esos son nuestros temas. Mientras Hollywood se pierde en multiversos confusos y precuelas innecesarias, el cine hispanohablante está contando historias que importan aquí y ahora.
Para quien quiera realmente disfrutar de esta ola, aquí van unos consejos prácticos para navegar la cartelera actual:
- No ignores los festivales: Muchas veces, lo que hoy se proyecta en una sala pequeña de un festival será el éxito de taquilla del próximo año. Mantente atento a San Sebastián, Morelia o Mar del Plata.
- Mira más allá del cartel principal: A veces las mejores joyas en español están en la sala 8, con solo dos pases al día. No dejes que los horarios te ganen.
- Apoya las óperas primas: El primer largometraje de un director suele tener una energía y una falta de miedo que se pierde con los años. Es donde está la verdadera innovación.
- Revisa las redes sociales de las distribuidoras independientes: Empresas como Avalon, BTeam o Cine Caníbal suelen cuidar muchísimo su catálogo y traen lo mejor del cine en nuestro idioma.
Al final del día, ir al cine es un acto político. Decidir qué película ver es decidir qué historias queremos que se sigan contando. Y parece que, por fin, hemos decidido que queremos escucharnos a nosotros mismos. Sin complejos, sin traducciones y con toda la potencia de un idioma que hablan casi 600 millones de personas. El cine en español ya no es el invitado pobre de la fiesta; ahora mismo, es el que está poniendo la mejor música.
Para estar al día con los estrenos de peliculas en español en el cine, lo más inteligente es seguir las cuentas oficiales de las academias de cine de cada país (como la de España o México) y suscribirse a boletines de salas independientes, que suelen ser mucho más curados que los de las grandes cadenas comerciales. No te limites a lo que ves en los pósters gigantes de la entrada; la verdadera revolución suele estar en la letra pequeña de la cartelera.