Seamos sinceros. La mayoría de la gente piensa que las películas buenas de acción son solo explosiones vacías y tipos musculosos gritando mientras sostienen una ametralladora que nunca se queda sin balas. Qué error. Si te quedas en la superficie, te pierdes lo mejor. El cine de acción de verdad es una coreografía matemática, una descarga de adrenalina que, cuando se hace bien, roza lo artístico.
Pero encontrar algo decente hoy en día es un dolor de cabeza. Entras a Netflix o HBO y te bombardean con miniaturas de tipos con cara de pocos amigos, pero la mitad son basura genérica grabada frente a una pantalla verde.
¿Buscas intensidad? ¿Buscas algo que te mantenga pegado al sofá sin sentir que te están tratando como a un idiota? Vamos a hablar de lo que realmente importa en el género.
El mito del CGI y el regreso a lo real
Hubo un tiempo, por ahí de los 2010, donde Hollywood se obsesionó con los efectos visuales. Todo era digital. Las persecuciones de coches parecían videojuegos de PlayStation 3. Por suerte, directores como George Miller y Christopher Nolan dijeron "basta".
Mad Max: Fury Road cambió las reglas del juego en 2015. Casi todo lo que ves en pantalla son vehículos reales chocando en el desierto de Namibia. No es solo que se vea mejor; es que tú, como espectador, sientes el peso del metal. La física no miente. Cuando una película usa efectos prácticos, tu cerebro lo nota. Esa es la diferencia entre una película olvidable y una de esas películas buenas de acción que se quedan grabadas en la retina por décadas.
Honestamente, el CGI debería ser como el maquillaje: está ahí para resaltar, no para crear la cara entera. Si la cámara no tiembla de forma natural porque el coche realmente no se está moviendo a 100 km/h, la magia se rompe.
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Por qué John Wick salvó el cine de peleas
Antes de Keanu Reeves y su perro, las peleas en el cine occidental eran un desastre de edición. Cortes cada medio segundo. No entendías quién le pegaba a quién. Se llama "shaky cam" y fue una plaga que inició, irónicamente, con la excelente saga de Jason Bourne, pero que luego todos los directores mediocres usaron para ocultar que sus actores no sabían pelear.
Llega John Wick en 2014. Chad Stahelski, el director, era doble de riesgo. Él sabía que la clave de las películas buenas de acción es la claridad espacial.
- Tomas largas.
- Planos abiertos.
- Actores que entrenan meses.
Keanu Reeves no solo actúa; el tipo recarga armas con una precisión técnica que dejaría con la boca abierta a un instructor de tiro. Esa autenticidad es lo que buscamos. Si quieres ver acción de verdad, tienes que mirar hacia Asia. The Raid (Redada Asesina) de Gareth Evans es, probablemente, la película de artes marciales más cruda y perfecta de los últimos veinte años. Es puro instinto de supervivencia encerrado en un edificio.
La importancia del "ritmo" (no todo puede ser ruido)
Una película que es 100% acción suele ser aburrida. Sí, lo digo en serio. El espectador se fatiga. Los oídos se cansan del estruendo. Las mejores obras entienden el concepto de la "curva de tensión".
Piensa en Die Hard (Jungla de Cristal). Bruce Willis pasa mucho tiempo escondido en los conductos de ventilación, hablando solo, sangrando, quejándose de sus pies. Esos momentos de calma son los que hacen que, cuando finalmente se lanza por un edificio con una manguera de incendios atada a la cintura, te importe lo que pasa. El personaje tiene que ser vulnerable. Si el protagonista es un superhombre invencible desde el minuto uno, la tensión muere. No hay riesgo.
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Joyas ocultas que deberías ver ya
Si ya te viste todas las de Marvel y buscas algo con más "punch", aquí hay un par de recomendaciones que se salen del radar comercial típico pero que son películas buenas de acción con mayúsculas:
- Extraction 2 (Tyler Rake 2): Olvida la trama, que es básica. El plano secuencia de la cárcel es una proeza técnica de 21 minutos que te dejará sin aliento. Sam Hargrave, el director, literalmente se ató a un coche en movimiento para grabar algunas tomas. Eso es compromiso.
- Nobody (Nadie): Bob Odenkirk (sí, Saul Goodman) repartiendo leña en un autobús. Es divertida, violenta y tiene un estilo visual muy limpio.
- Sicario: Esta es diferente. Es acción de tensión contenida. La escena del paso fronterizo en Juárez es una clase maestra de cómo generar ansiedad sin disparar ni una sola bala durante diez minutos. Denis Villeneuve es un genio de la atmósfera.
El error común: Confundir presupuesto con calidad
Mucha gente cree que cuanta más pasta se gasten en una producción, mejor será la acción. Falso. The Creator (2023) demostró que con una fracción del presupuesto de una peli de Marvel puedes hacer algo visualmente superior si tienes buen gusto.
A veces, menos es más. Una pelea de cuchillos bien coreografiada en una cocina pequeña puede ser mil veces más impactante que una flota de naves espaciales destruyendo una ciudad genérica. La clave está en los detalles. El sonido de un cargador entrando en el arma, el jadeo del protagonista, la sensación de que cada golpe duele.
¿Qué hace que una escena de acción sea icónica?
No es la escala. Es la narrativa dentro de la pelea. Una buena escena de acción cuenta una historia. Hay un inicio donde el héroe tiene desventaja, un nudo donde tiene que improvisar (usar un libro como arma, un lápiz, lo que sea) y un desenlace que cambia el estado de la trama. Si al terminar la pelea todo sigue igual que antes, esa escena era relleno.
El futuro: ¿Hacia dónde vamos?
Estamos viendo un renacimiento del cine de acción "analógico". La gente está cansada de los mundos de color pastel de los superhéroes. Queremos ver sangre, sudor y acrobacias que parezcan peligrosas porque, en muchos casos, lo son. Tom Cruise se lanza de un acantilado en moto no por ego, sino porque sabe que el público respeta esa honestidad visual.
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Las películas buenas de acción en el 2026 y más allá van a depender de cuánto riesgo estén dispuestos a correr los estudios para alejarse de la fórmula segura.
Cómo elegir qué ver esta noche
Para no perder el tiempo con basura cinematográfica, sigue estos pasos la próxima vez que navegues por tu plataforma de streaming:
- Mira quién coordina las escenas de riesgo: Si ves nombres como 87North o gente que trabajó con Jackie Chan, dale al play sin miedo.
- Huye de los trailers que lo cuentan todo: Si el trailer muestra 50 explosiones en 2 minutos, probablemente no tengan nada más que ofrecer.
- Busca el término "Practical Effects": Si en las entrevistas el director presume de haber usado poca pantalla verde, esa es la señal.
- Explora el cine coreano: Películas como The Man from Nowhere o The Villainess tienen una inventiva visual que Hollywood tarda años en copiar.
La acción no es un género menor. Es el lenguaje más puro del cine: contar una historia a través del movimiento. No te conformes con menos. Si no sientes los latidos de tu corazón en los oídos durante el clímax, no estás viendo una buena película de acción.