Hay algo en el aire cuando el autobús blanco llega a la Avenida del Mundial 82. Es esa mezcla de respeto, envidia sana y ganas de bronca futbolera que solo un equipo como el Madrid despierta en Pucela. Pero, seamos sinceros, la historia reciente de los partidos de Real Valladolid contra Real Madrid cuenta un relato bastante diferente al de los años ochenta. Lo que antes era una visita al dentista para los merengues, hoy se ha convertido en un trámite que suele resolverse con pegada y jerarquía.
¿Cuándo fue la última vez que el Valladolid le dio un susto de verdad al Madrid en su propia casa? Tenemos que rebobinar mucho. Casi dos décadas.
El peso de la historia en el Nuevo Zorrilla
Para entender el contexto, hay que mirar los números fríos, aunque a veces duelan. De los últimos 17 enfrentamientos en Liga, el Madrid se ha llevado el gato al agua en 15 ocasiones. El Valladolid no celebra una victoria contra el club de Concha Espina desde aquel lejano noviembre de 2008. En esa tarde de frío castellano, un gol de Fabián Canobbio bastó para tumbar al equipo que entonces dirigía Bernd Schuster.
Desde entonces, el desierto.
En los partidos de Real Valladolid contra Real Madrid, el dominio blanco es tan abrumador que incluso las estadísticas de goles parecen sacadas de un videojuego. Por ejemplo, en el historial global de La Liga, el Madrid suma más de 60 victorias frente a las escasas 14 de los blanquivioletas. Es una brecha que se ha ensanchado brutalmente en el siglo XXI.
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Kylian Mbappé ya sabe lo que es silenciar Zorrilla. En enero de 2025, el francés se marcó un hat-trick que dejó claro que las distancias, lejos de acortarse con el nuevo formato de liga, se están estirando. Fue un 0-3 seco. Sin anestesia. El Madrid tuvo un 68% de posesión y el Valladolid apenas pudo asomarse al área de Courtois.
Aquel 7-0 que nadie olvida (por razones distintas)
Si preguntamos en las oficinas del Bernabéu, recordarán con una sonrisa el 7-0 de febrero de 2008. Guti estuvo en plan estelar esa noche, repartiendo asistencias como si fueran caramelos en una cabalgata. Raúl hizo un doblete. Fue una de esas noches donde todo sale.
Pero en Valladolid, ese partido es una cicatriz. Una que recuerda que, si no sales con el cuchillo entre los dientes, el Madrid te desfigura en quince minutos.
Sin embargo, no todo han sido goleadas humillantes. Hay empates que saben a gloria bendita. Como aquel 1-1 en mayo de 2014, cuando un gol de Osorio en el minuto 85 le quitó media liga al equipo de Ancelotti. Esos son los momentos que la afición pucelana guarda en el cajón de los milagros. Porque, básicamente, ganarles requiere que ellos tengan un día horrible y tú hagas el partido de tu vida. Sorta.
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Las claves tácticas de un duelo desigual
Kinda obvio, pero el Madrid suele controlar el ritmo. Suelen jugar en campo contrario el 70% del tiempo. El Valladolid, bajo la dirección de figuras como Diego Cocca en tiempos recientes, ha intentado cerrar espacios y salir por las bandas, especialmente por la izquierda con Raúl Moro. Pero la realidad es que defender a tipos como Vinícius o Bellingham durante 90 minutos agota hasta al más pintado.
- El muro de Pucela: Karl Hein ha tenido que hacer paradas de dibujos animados para mantener los marcadores cortos.
- La efectividad blanca: El Madrid promedia casi 3 goles por partido en sus últimas visitas a Valladolid.
- El factor campo: Zorrilla aprieta, pero el césped a veces se pone pesado por la humedad del Pisuerga, algo que suele molestar al juego fluido de los visitantes.
Honestamente, el problema del Valladolid en estos encuentros es la falta de gol. Si miras las estadísticas de los últimos cinco o seis partidos de Real Valladolid contra Real Madrid, verás que los locales apenas han marcado un gol. Es imposible competir contra la artillería de Valdebebas si no eres capaz de inquietar su portería a cero.
La era Mbappé y el nuevo orden
El fichaje de Mbappé cambió el guion de estos enfrentamientos. Antes, el Valladolid podía soñar con un 0-0 rascado. Ahora, con un jugador que te genera tres ocasiones de la nada, el margen de error es cero. En el último choque de 2025, el Valladolid aguantó media hora. Hasta que Bellingham filtró un pase y se acabó el planteamiento táctico.
Es frustrante para el socio blanquivioleta. Ves a tu equipo correr detrás de la pelota durante una hora, logras que no te marquen, y de repente, un chispazo de calidad individual rompe el partido. Así es el fútbol de élite hoy en día.
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Qué esperar en los próximos enfrentamientos
Si vas a apostar o simplemente quieres analizar lo que viene, quédate con estos detalles. El Madrid suele sufrir más en Zorrilla que en el Bernabéu, eso es un hecho. Pero "sufrir" para ellos significa ganar 0-1 o 0-2 en lugar de meter seis.
La clave para que el Valladolid vuelva a puntuar en estos partidos de Real Valladolid contra Real Madrid pasa por recuperar esa agresividad defensiva que tenían en la época de Mendilibar. No puedes dejarles pensar. Si Modrić o Valverde tienen dos segundos para levantar la cabeza, estás muerto.
Para los seguidores del Pucela, el objetivo es claro: sobrevivir. Para los del Madrid, es sumar tres puntos sin lamentar lesiones, especialmente ahora que el calendario está tan apretado con la nueva Champions y el Mundial de Clubes.
Pasos a seguir si eres analista o fan:
- Revisa siempre las alineaciones una hora antes; Ancelotti suele rotar en estas visitas si tiene partido europeo entre semana.
- Fíjate en el estado del césped de Zorrilla; si ha llovido mucho, el juego interior del Madrid se resiente.
- No ignores los primeros 15 minutos; el Valladolid suele salir muy fuerte en casa, es su única oportunidad de pillar al Madrid frío.
- Monitoriza la racha de goles de los delanteros blanquivioletas; necesitan llegar en racha para superar a una defensa liderada por Rüdiger.
Lo cierto es que, aunque los números digan que el Madrid es el favorito absoluto, el fútbol español siempre guarda una bala de plata para el David que se atreve a mirar a los ojos a Goliat. Algún día, Pucela volverá a celebrar un triunfo contra el Rey de Europa. La pregunta es cuándo.