Paciente que la anestesia no funciona y siento dolor: ¿Por qué ocurre y qué hacer?

Paciente que la anestesia no funciona y siento dolor: ¿Por qué ocurre y qué hacer?

Estás en el sillón del dentista o en una camilla de quirófano. Sientes el pinchazo inicial, esperas el entumecimiento y, sin embargo, cuando el profesional empieza a trabajar, un corrientazo eléctrico te recorre el cuerpo. Es aterrador. Te han dicho que no deberías sentir nada, pero ahí está: un dolor agudo, real y desesperante. Si eres un paciente que la anestesia no funciona y siento dolor, no te lo estás imaginando. No es "solo presión" y definitivamente no es un ataque de pánico, aunque el miedo sea una respuesta lógica ante lo que estás viviendo.

La realidad es que la medicina no es una ciencia exacta. Los protocolos estándar de anestesia funcionan para la gran mayoría, pero existe un porcentaje de la población que, por razones genéticas, anatómicas o incluso de estilo de vida, simplemente no responde a las dosis habituales de lidocaína o bupivacaína.


El mito de la "resistencia" y la anatomía rebelde

A veces, el problema no es que el fármaco no sirva, sino que no llega a donde debe. En odontología, por ejemplo, existe algo llamado el "bloqueo del nervio alveolar inferior". Es el procedimiento estándar para dormir la mandíbula inferior. Sin embargo, estudios publicados en el Journal of the American Dental Association sugieren que este bloqueo falla hasta en un 15% o 20% de los casos, incluso en manos expertas.

¿Por qué? Porque tus nervios podrían estar en un lugar ligeramente distinto al del libro de texto. Hay personas que tienen nervios accesorios. Es como si tu mandíbula tuviera una red de cableado extra que el dentista no "desconectó" porque no debería estar ahí según el mapa estándar. Si el líquido anestésico se deposita a solo unos milímetros del nervio debido a una variación en la forma de tu hueso, simplemente no se dormirá.

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La inflamación también juega un papel sucio. Si tienes una infección activa, como un absceso dental o una herida infectada, el tejido se vuelve ácido (el pH baja). La mayoría de los anestésicos locales son básicos y necesitan un entorno neutro para penetrar en el nervio. En un tejido ácido, la anestesia se "neutraliza" antes de poder trabajar. Básicamente, el dolor de la infección está bloqueando activamente el alivio.

El factor genético: Los pelirrojos y los metabolizadores rápidos

No es una leyenda urbana. Los estudios, incluyendo investigaciones de la Cleveland Clinic, han confirmado que las personas con el gen MC1R (común en pelirrojos naturales) suelen requerir alrededor de un 20% más de anestesia general y son más resistentes a los analgésicos locales. Su sistema nervioso procesa el dolor de forma distinta.

Pero no hace falta ser pelirrojo para tener problemas. Existe una variante en los canales de sodio de las células nerviosas. La anestesia funciona bloqueando estos canales para que la señal de "¡dolor!" no llegue al cerebro. Si tus canales de sodio tienen una mutación específica, el fármaco no encaja bien en la "cerradura" y la señal sigue pasando como si nada.

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También está el tema del metabolismo. El hígado es el encargado de limpiar la anestesia de tu sistema. Algunas personas son "metabolizadores ultra-rápidos". Su cuerpo es tan malditamente eficiente que degrada la lidocaína casi tan rápido como el médico la inyecta. Sientes el entumecimiento por dos minutos y luego, de la nada, el dolor regresa con toda su fuerza. Es frustrante. Es agotador.

La ansiedad no es la causa, pero sí un amplificador

Hay que ser honestos aquí. Muchos médicos, cuando un paciente dice que siente dolor, asumen que es ansiedad. "Es solo ansiedad, relájate", dicen. Esto es un error garrafal de enfoque.

Si bien es cierto que el estrés eleva los niveles de catecolaminas (como la adrenalina), lo cual puede causar que los vasos sanguíneos se dilaten y el anestésico se lave más rápido de la zona, la ansiedad suele ser la consecuencia de no estar bien anestesiado, no la causa principal. Si has tenido una mala experiencia previa como un paciente que la anestesia no funciona y siento dolor, tu cuerpo entra en modo de alerta máxima. Ese estado de hipervigilancia hace que tu cerebro procese cualquier estímulo táctil como una amenaza inminente.

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¿Qué factores externos influyen?

  • Consumo de alcohol o drogas: El uso crónico de alcohol induce a las enzimas hepáticas a trabajar horas extras, lo que puede acelerar la eliminación de fármacos anestésicos.
  • Consumo excesivo de cafeína: Puede aumentar la sensibilidad nerviosa y la resistencia al efecto sedante.
  • Uso de vitamina C: Algunos reportes sugieren que dosis muy altas de vitamina C justo antes de un procedimiento dental pueden interferir con la eficacia de la anestesia local al alterar el pH del tejido.

¿Qué hacer si estás en el quirófano o el dentista y te duele?

Primero, no intentes ser un héroe. El dolor durante un procedimiento no es algo que debas "aguantar". Si sientes dolor, levanta la mano o haz una señal previamente acordada. No esperes a que el dolor sea insoportable.

Habla con tu médico antes de que empiece. Si ya sabes que te cuesta dormirte, diles: "Tengo historial de resistencia a la anestesia local". Un buen profesional cambiará la estrategia. En lugar de lidocaína, podría usar articaína, que tiene una mejor capacidad de difusión a través del hueso. O quizás añada un suplemento de hialuronidasa para que el líquido penetre mejor.

En casos extremos, cuando la anestesia local falla sistemáticamente, la solución no es seguir pinchando el mismo sitio. Se pueden buscar bloqueos regionales más altos, sedación consciente con óxido nitroso (gas de la risa) o incluso anestesia general si el procedimiento es complejo. La odontología moderna tiene opciones como la anestesia intraósea, donde se deposita el fármaco directamente en el hueso esponjoso que rodea el diente, algo que casi nunca falla.


Pasos prácticos para tu próxima cita

Si te identificas como alguien a quien la anestesia no le hace efecto fácilmente, sigue esta hoja de ruta para evitar el trauma.

  1. Documenta tu experiencia: Anota qué te hicieron, qué droga usaron (si puedes saberlo) y exactamente dónde sentiste el dolor. Esta información es oro para el próximo médico.
  2. Cero cafeína: Evita el café, el té y las bebidas energéticas al menos 6 horas antes de tu cita. Mantener tus nervios en un estado basal ayuda.
  3. Trata la infección primero: Si tienes una muela hinchada, pide antibióticos unos días antes del procedimiento. Bajar la inflamación normaliza el pH del tejido y permite que la anestesia funcione.
  4. Pregunta por la Articaína: Si vas al dentista, menciona que has leído que la articaína al 4% suele funcionar mejor en pacientes con resistencia. Es una conversación técnica que le hará saber al profesional que hablas en serio.
  5. Considera la sedación: Si el trauma de experiencias pasadas te genera pánico, busca clínicas que ofrezcan sedación intravenosa o con gas. No es una derrota, es una herramienta médica válida.

No eres un paciente difícil. Eres un paciente con una fisiología particular. Exigir un procedimiento libre de dolor no es un capricho, es un estándar básico de la medicina moderna que tú también mereces recibir.