El mundo del rock se detuvo en seco. Fue el 22 de julio de 2025. Ese martes, la noticia que nadie quería leer pero que muchos presentían apareció en las pantallas de millones de personas: el Ozzy Osbourne fallecimiento era una realidad. John Michael Osbourne, el tipo que sobrevivió a décadas de excesos, que mordió un murciélago y que básicamente inventó el heavy metal con Black Sabbath, se iba a los 76 años.
Honestamente, se sentía inmortal. Pero el cuerpo tiene límites.
Murió en su casa de Inglaterra. Rodeado de su familia. Sharon, Jack, Kelly... estaban todos ahí. No fue una muerte solitaria en un hotel de gira, sino algo mucho más íntimo. Según el certificado de defunción que salió a la luz semanas después (gracias a una filtración de The New York Times), la causa oficial fue un infarto agudo de miocardio y un paro cardíaco. Pero vamos, todos sabemos que no fue solo eso. Fue el resultado de una batalla brutal contra el Parkinson (tipo PRKN-2) y años de cirugías en la columna que lo dejaron, literalmente, sin poder caminar en sus últimos meses.
El último adiós en Birmingham: Back to the Beginning
Apenas 17 días antes de morir, Ozzy hizo algo que los médicos probablemente desaconsejaron. Se subió al escenario.
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Fue el 5 de julio de 2025. El estadio Villa Park en Birmingham, su ciudad natal, estaba a reventar. Apareció sentado en un trono con forma de murciélago. No podía estar de pie, pero su voz... esa voz nasal e icónica seguía ahí, intacta. Fue una reunión con los miembros originales de Black Sabbath para un evento benéfico.
Kinda poético, ¿no?
Terminar donde todo empezó. El concierto se llamó Back to the Beginning. Recaudaron una locura de dinero, cerca de 190 millones de dólares para la investigación del Parkinson y hospitales infantiles. Pero la familia reveló después en su podcast que Ozzy estaba sufriendo. Sharon confesó que en marzo de ese año pensaron que lo perdían. Tenía sepsis, neumonía y una vértebra fracturada por una caída en diciembre de 2024. El tipo era un roble, pero un roble muy cansado.
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Mitos y realidades sobre su partida
Como siempre pasa con las leyendas, los rumores volaron.
- ¿Fue eutanasia? Corrió el chisme de que Ozzy había pedido ayuda para morir debido al dolor crónico. Kelly Osbourne salió a desmentirlo rápido. Dijo que su padre quería luchar hasta el último segundo.
- ¿Estaba solo? Para nada. Pasó sus últimos días en su casa de campo en el Reino Unido, alejado del ruido de Los Ángeles.
- ¿Dejó música pendiente? Sí. Se dice que dejó varias grabaciones con Andrew Watt que podrían salir como material póstumo, aunque todavía no hay fechas claras.
Por qué el legado de Ozzy Osbourne sigue vivo en 2026
Hoy, meses después de aquel triste julio, el vacío se siente. Pero el negocio y el mito no paran. Jack Osbourne confirmó recientemente que la película biográfica (el biopic) de Sony sigue en marcha. Tienen un "actor fenomenal" para el papel principal, aunque todavía no sueltan el nombre. Es una pena que el propio Ozzy no llegara a verla terminada.
El impacto de su muerte no fue solo musical. Fue cultural. Ozzy fue el primer rockero en dejar que las cámaras entraran a su cocina con The Osbournes. Nos enseñó que el Príncipe de las Tinieblas también tenía que lidiar con perros que se orinaban en la alfombra y con el control remoto de la tele. Humanizó al monstruo.
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Lo que los fans deben saber ahora
Si te estás preguntando cómo honrar su memoria o qué viene ahora, aquí tienes el mapa:
- El documental: En 2026 se estrena en cines Back to the Beginning: Ozzy’s Final Bow. Es el registro de ese último concierto en Birmingham. Dicen que el audio es demoledor.
- Fundación contra el Parkinson: La familia ha canalizado gran parte de las regalías de su merchandising póstumo a la investigación del Parkinson. Si quieres ayudar, ese es el camino oficial.
- Visitas en Birmingham: El "Black Sabbath Bridge" en su ciudad natal se ha convertido en un altar permanente. Si andas por el Reino Unido, es una parada obligatoria para dejar una púa o una flor.
A veces nos olvidamos de que estas figuras son humanas. Ozzy vivió más que diez personas normales juntas. Su cuerpo simplemente dijo "basta" después de regalarnos una última noche de gloria en su casa. Al final, no murió un cantante; se cerró un capítulo de la historia del siglo XX. El Príncipe de las Tinieblas finalmente encontró el descanso, pero su eco va a seguir retumbando cada vez que alguien suba el volumen de una guitarra eléctrica.
Para mantener viva su llama, lo mejor que puedes hacer hoy es poner Iron Man a todo volumen y recordar que, contra todo pronóstico médico, Ozzy Osbourne nos duró 76 años de pura locura.
Acciones recomendadas para fans:
- Revisar el catálogo de Cure Parkinson’s, la organización que Ozzy apoyó activamente.
- Estar atentos al estreno del documental en cines este verano de 2026.
- Evitar caer en teorías conspirativas sobre su salud; el informe del forense fue bastante claro sobre el fallo cardíaco.