Si me hubieras preguntado hace un par de años por un México vs Corea del Sur, probablemente te habría dicho que era el típico partido de "trámite" donde el Tri sacaba el colmillo y ya. Pero las cosas cambiaron. Vaya que si cambiaron.
El fútbol asiático dejó de ser "el que corre mucho pero no define" para convertirse en una auténtica pesadilla táctica para los equipos de la CONCACAF. Ya no es solo Son Heung-min contra el mundo. Ahora es un sistema que te asfixia, te arrastra a su ritmo y, si te descuidas, te deja viendo visiones en tu propia área.
El drama de Nashville: Un empate que supo a derrota (y luego a milagro)
¿Te acuerdas de lo que pasó en septiembre de 2025? Fue en el Geodis Park de Nashville. Javier Aguirre, en su enésima etapa al frente del barco tricolor, mandó una alineación que mezclaba a los "pesos pesados" con algunas caras que todavía estamos tratando de descifrar.
El partido fue una montaña rusa. Raúl Jiménez, que parece tener siete vidas, abrió el marcador al minuto 22. Todo parecía bajo control, el "Vasco" gritaba desde la banda y la afición mexicana en Tennessee ya estaba celebrando. Pero Corea no se inmuta. Esa es la diferencia con los equipos de hace una década; no se desesperan.
En el segundo tiempo, los surcoreanos simplemente subieron una velocidad. O dos.
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Son Heung-min apareció al 65' para recordarnos por qué sigue siendo la élite mundial. Luego, Oh Hyeon-gyu nos dio la vuelta al 75'. El estadio era un funeral. México se veía lento, sin ideas, superado por transiciones que parecían hechas con una regla y un compás. Honestamente, la defensa mexicana se vio mal, especialmente en las espaldas de los centrales.
Y cuando ya todos estábamos listos para las críticas incendiarias en las redes sociales, apareció Santi Giménez. Al minuto 94, el "Bebote" sacó un remate agónico para el 2-2 definitivo. Fue un alivio, sí, pero dejó un sabor agridulce.
Por qué este duelo se volvió un "clásico" moderno
Mucha gente se olvida de que México y Corea del Sur tienen un historial larguísimo. No es solo un partido amistoso de relleno para sacar dólares en Estados Unidos. Se han visto las caras en Mundiales, en Juegos Olímpicos y hasta en la extinta Confederaciones.
- El trauma de los Olímpicos: En las categorías menores, los coreanos nos tienen tomada la medida. Antes de esa goleada de 6-3 en Tokio 2021 (que fue una bendita anomalía), México sufrió horrores contra ellos en Atlanta 96, Atenas 2004 y Río 2016.
- La hermandad de 2018: ¿Quién puede olvidar el Mundial de Rusia? México le ganó a Corea 2-1 con goles de Vela y Chicharito, pero unos días después, la victoria de Corea sobre Alemania fue lo que clasificó al Tri. De ahí nació esa "amistad" mediática que duró un par de semanas, pero en la cancha, esa buena vibra no existe.
- Estilos opuestos: México quiere el balón, quiere el "tikitaka" (aunque a veces no le sale). Corea quiere espacio. Te dejan tener la pelota, te invitan a subir y, en tres toques, ya están frente a tu portero.
El próximo gran asalto: Mundial 2026
Aquí es donde la cosa se pone seria. Si estás leyendo esto, es porque sabes que el calendario ya está marcado. El jueves 18 de junio de 2026, el Estadio Akron de Guadalajara será el escenario de una batalla real.
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México vs Corea del Sur en fase de grupos.
No es un amistoso en Nashville. Es el Mundial en casa. La presión va a ser inhumana. Para ese entonces, tipos como Kang-in Lee (del PSG) estarán en su pico físico. El análisis táctico de los últimos choques muestra que México sufre horrores con la presión alta que ejercen los asiáticos. Javier Aguirre tiene que resolver cómo salir jugando sin regalar balones en la salida, porque contra estos tipos, un error es medio gol en contra.
Lo que México debe corregir (según los expertos)
Hablemos de nombres. En el último empate 2-2, figuras como Johan Vásquez y Juan Purata tuvieron problemas serios para seguirles el paso a los delanteros coreanos. No es falta de talento, es falta de coordinación.
- La media cancha: Erik Lira y Marcel Ruiz mostraron destellos, pero se perdieron cuando el ritmo subió.
- La contundencia: México generó 17 remates contra 8 de Corea en ese último juego, pero los coreanos fueron mucho más efectivos.
- El factor casa: Jugar en Guadalajara debería ser una ventaja, pero también puede ser una losa si el gol no cae rápido.
¿Qué esperar de Corea del Sur?
Básicamente, un equipo que no se cansa. Son atletas de alto rendimiento antes que futbolistas. Kim Min-jae, el central del Bayern Munich, es un muro que ya conoce de memoria el juego de los delanteros que militan en Europa.
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No esperes que Corea salga a defenderse. Van a proponer. Van a buscar el error de Huescas o de quien ocupe la lateral derecha. Su sistema 4-3-3 es fluido y, a ratos, se convierte en un 4-5-1 que no deja ni respirar.
Pasos a seguir para el aficionado y el analista
Si vas a seguir este duelo de cerca, ya sea por pasión o por las apuestas, ten en cuenta estos puntos clave:
- Vigila la alineación defensiva: Si México sale con una línea muy adelantada, Corea los va a liquidar en contragolpes. Es casi una garantía.
- El momento de los delanteros: La eterna duda de si deben jugar Jiménez y Giménez juntos. En el último partido funcionó para rescatar el empate, pero descompensó el medio campo.
- Historial reciente: No te fíes de los resultados de hace 20 años. Lo que importa es el ciclo de 2024 a 2026, donde Corea ha demostrado una regularidad envidiable, perdiendo poquísimos partidos.
La realidad es que el México vs Corea del Sur dejó de ser un partido más para convertirse en el termómetro real del Tri. Si no pueden ganarle a la potencia asiática en casa, las aspiraciones para avanzar a cuartos de final en el 2026 se verán muy, muy complicadas.
Para estar listo, lo ideal es revisar los resúmenes tácticos de los juegos de la Fecha FIFA de septiembre de 2025, donde se vieron las mayores carencias del sistema del Vasco Aguirre frente a la velocidad surcoreana. Estudiar los movimientos de ruptura de Son Heung-min será vital para entender qué buscará el Tri en su esquema preventivo.