El fútbol está cambiando. A patadas. Si pensabas que el partido mundial de clubes era ese torneo rápido en diciembre donde el campeón de la Champions le ganaba casi siempre a un equipo sudamericano o asiático, prepárate. Eso ya no existe. El nuevo invento de Gianni Infantino es un monstruo de 32 equipos que va a paralizar Estados Unidos en el verano de 2025. Honestamente, es un experimento arriesgado.
Mucha gente se confunde. Piensan que es la misma Copa Intercontinental de antes, pero nada que ver. Es, básicamente, un Mundial de selecciones pero con escudos de clubes. Real Madrid, Manchester City, Boca Juniors, River Plate... todos metidos en una licuadora durante un mes. La FIFA quiere dinero, eso es obvio. Pero más allá de las finanzas, el impacto deportivo va a ser una locura para el calendario.
¿Cómo funciona realmente el nuevo partido mundial de clubes?
Olvídate de las semifinales directas para los europeos. Eso era demasiado fácil. El nuevo formato imita al Mundial de Qatar 2022. Habrá ocho grupos de cuatro equipos cada uno. Los dos mejores pasan a octavos de final. De ahí, eliminación directa hasta la final. Un solo partido mundial de clubes perdido y te vas a casa. Sin red de seguridad.
La clasificación no fue al azar. La FIFA usó un ranking de cuatro años. No basta con tener un buen semestre; tienes que haber sido constante en tu confederación. Por ejemplo, en la CONMEBOL, no solo entraron los campeones de la Libertadores como Palmeiras o Flamengo, sino también equipos que sumaron puntos consistentes como River Plate. Es una meritocracia técnica que ha dejado fuera a históricos que simplemente tuvieron un par de años malos.
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El problema del descanso (o la falta de él)
Aquí es donde la cosa se pone fea. Los jugadores están al límite. Imagina a Rodrygo o a Erling Haaland. Terminan la temporada europea en mayo, juegan con su selección en junio y, de repente, tienen que volar a Estados Unidos para disputar un partido mundial de clubes tras otro bajo el sol de julio. Es inhumano. FIFPRO, el sindicato mundial de futbolistas, ya puso el grito en el cielo. Han amenazado con huelgas y demandas legales.
Kylian Mbappé lo ha insinuado: el cuerpo tiene un tope. Si llenas el calendario de torneos "premium", la calidad del juego va a bajar. O peor, las lesiones van a destrozar las plantillas. ¿Vale la pena sacrificar la salud de los atletas por una cuota de pantalla más alta? La FIFA dice que sí porque el dinero se redistribuye a clubes más pequeños, pero los grandes de Europa no están tan convencidos.
Sedes y logística: El ensayo para 2026
Estados Unidos no fue elegido por casualidad. Es el mercado donde el fútbol (o soccer, como dicen ellos) está explotando. El partido mundial de clubes servirá como el test definitivo antes de la Copa del Mundo de selecciones en 2026. Los estadios son naves espaciales. El MetLife en Nueva Jersey, el Mercedes-Benz en Atlanta... infraestructuras que dan miedo de lo perfectas que son.
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Pero hay un detalle que casi nadie menciona: el clima. Jugar en Miami o Houston en julio es como correr dentro de un horno. La humedad te mata. Los equipos europeos, acostumbrados a pretemporadas frescas en los Alpes o giras comerciales más relajadas, se van a encontrar con un muro físico. Este torneo no lo va a ganar necesariamente el que mejor juegue, sino el que mejor gestione la rotación de su plantilla y la hidratación. Es pura supervivencia.
El dinero: ¿Quién se lleva la gran tajada?
Hablemos de plata. Se rumorea que solo por participar, cada club podría recibir cerca de 50 millones de euros. Para un equipo como el Auckland City o el Al Ahly, eso es un presupuesto de varias décadas. Para el Manchester City, es apenas el sueldo de un par de estrellas. Esa brecha económica es la que la FIFA intenta cerrar, o al menos eso dicen en sus comunicados oficiales.
La realidad es que los derechos de televisión han sido un dolor de cabeza. Apple TV estuvo en negociaciones, pero no ha sido tan sencillo como soplar y hacer botellas. Las emisoras tradicionales no quieren pagar fortunas si no tienen garantizado que las estrellas van a jugar todos los minutos. Es un juego de póker financiero donde el partido mundial de clubes es la apuesta principal.
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Las sorpresas que nadie está viendo venir
Todo el mundo apuesta por el Real Madrid. Es lo lógico. Son los reyes de las competiciones cortas. Pero cuidado con los equipos de la MLS o de Arabia Saudita. El Inter Miami de Messi (si logra entrar por invitación o mérito final) o el Al-Hilal tienen una ventaja: están acostumbrados a viajes largos y condiciones extremas.
Además, el formato de eliminación directa es traicionero. En un partido mundial de clubes de 90 minutos, un equipo ordenado de la liga japonesa te puede arruinar el año. Ya lo vimos en el viejo formato con el Mazembe eliminando al Inter de Porto Alegre o el Al-Ain sorprendiendo a River. Con 32 equipos, la probabilidad de un "Cinderellazo" aumenta exponencialmente. No des por muerto a nadie.
Lo que tienes que hacer si quieres seguir el torneo
Si eres un fanático real, no puedes despertarte el día de la inauguración y esperar entender todo. Tienes que prepararte. Aquí hay una ruta clara para no perderte en el caos:
- Revisa el ranking de coeficientes: No te guíes solo por quién ganó la liga el año pasado. Mira el rendimiento de los últimos cuatro años para entender por qué equipos como el Chelsea están dentro a pesar de su crisis actual.
- Monitorea las lesiones de primavera: Los equipos que lleguen a la final de la Champions en mayo van a llegar "quemados" al mundial de junio. Si tu equipo favorito tiene tres lesionados clave en mayo, baja tus expectativas para el torneo en EE.UU.
- Entiende el cambio de reglas: La FIFA suele usar estos torneos para probar tecnología. Ojo al fuera de juego semiautomático y a las nuevas directrices del VAR. El partido mundial de clubes será el laboratorio de pruebas para el futuro del fútbol.
- Sigue los fichajes de invierno: Muchos clubes van a fichar específicamente para este torneo. Saben que necesitan plantillas de 25 jugadores de nivel titular para aguantar siete partidos en 30 días.
Este torneo va a marcar un antes y un después. Puede ser el mayor éxito de la historia del fútbol de clubes o el fracaso que termine de romper la relación entre los jugadores y las instituciones. Solo el tiempo, y el primer pitido inicial en suelo estadounidense, lo dirá. El fútbol no se detiene, y el espectáculo, para bien o para mal, debe continuar.